Un Domingo de Ramos en Elche.

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'Diumenge de Rams, qui no estrena no té mans': el origen del refrán que marca la Semana Santa de Alicante

La fiesta religiosa y el paso del invierno a la primavera son dos de las bases de este dicho popular que recoge la importancia de esta celebración en el día a día.

Más información: Guía para no perderse la Semana Santa en À Punt: horarios y procesiones de Alicante

Alicante
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Queda un día para que miles de personas en España salgan a las calles a festejar el Domingo de Ramos. En la Comunitat Valenciana esta fiesta religiosa tiene incluso un refrán dedicado: Diumenge de rams, qui no estrena no té mans.

Esta joya del refranero popular valenciano tiene su primera cita documentada en 1910, según el proyecto de paremiología catalana comparada digital. En él, los diversos especialistas recogen un trasfondo social y económico muy potente tras la frase, que también tiene su versión en castellano: Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos.

El inicio de la Semana Santa está pegado al de la primavera y con el cambio de la estación viene también el de la ropa en los armarios. Pero en una fiesta religiosa muy significativa en el calendario católico, esta tiene un valor especial: hay que estrenar ropa.

Ese punto es el que se relaciona con la segunda parte, el no tener mano. Y ahí se abren tres posibilidades. La primera hace referencia a cuando los sastres se encargaban de suministrar los trajes y vestidos que cosían. Si estos no eran capaces de cumplir con los encargos a tiempo, para el inicio de fiestas, es que no tenía manos.

En la otra versión se tiene en cuenta esa labor de costura hecha en casa, cuando no se depende de un profesional sino de la habilidad con las manos y la aguja para coser las nuevas prendas. Al decir que no se tiene mano, lo que se hace es criticar la falta de pericia o incluso la pereza al manejar.

La tercera posibilidad pasa al ámbito económico. En este calendario festivo, lucir nuevas prendas para honrar la fiesta implica una representación social. Si hay una obligación de estrenar, la hay entonces de gastar. En caso de no tener recursos para encargar a una tienda o sastre, la acepción de no tener manos alude a la incapacidad de ganar el dinero suficiente para pagarlo.

Todo este contexto tiene un valor especial en la Comunitat Valenciana. La industria de la seda fue un motor económico del territorio entre los siglos XV y XVIII. Así lo prueba uno de los monumentos más populares de la capital, la lonja de la seda.

Y si hay industria es que hay dinero que se mueve en torno a él, lo que implica aprovechar las ocasiones para lucir las prendas. El paso del invierno a la primavera es tan buena oportunidad como cualquier otra para ostentar prendas, eso sí, con la correspondiente fecha límite de entrega. Si para el inicio de la Semana Santa, no se ha cumplido, ya sabe, no hay mano.

A lo largo del territorio muchos pueblos tienen en la procesión de las palmas lo que se podría considerar una particular pasarela ante los vecinos para demostrar la posición social a través de la ropa. Las manos, otra vez, son la forma de referirse a la capacidad de llevar adelante un negocio o de coser los vestidos.

Los investigadores, a lo largo de los años han ido recogiendo este refrán entre el saber popular de la zona. Cocentaina, Alcoy, las comarcas de la Marina Alta y Baja tienen diferentes ejemplos y variantes sobre una frase que aún hoy perdura como costumbre que invita a estrenar prendas.