El escaparate de una inmobiliaria y una imagen de Alberto Añaños.
Alberto, empresario: "Hace un par de años, alquilar una habitación en Alicante costaba 200€, hoy asciende a 370 €"
El CEO de 'Live4Life' explica cómo han evolucionado los precios del alquiler en la ciudad en los últimos años: "El techo está cerca".
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El acceso a la vivienda se complica en la provincia de Alicante. Comprar resulta inasumible para muchas familias y el alquiler, que durante años fue la alternativa lógica, también se encarece a un ritmo que supera los salarios.
La consecuencia es evidente: quienes no pueden afrontar una hipoteca tampoco logran pagar un piso completo. Cada vez más personas, -jóvenes trabajadores, estudiantes e incluso familias monoparentales-, se ven obligadas a optar por una habitación en un piso compartido.
Pero esa solución tampoco es barata. "Hace un par de años, alquilar una habitación en Alicante costaba 200€, hoy asciende a 370 €", resume Alberto Añaños.
EL ESPAÑOL de Alicante ha hablado con el CEO de la plataforma especializada en alquiler para estudiantes 'Live4Life', quien analiza la evolución del mercado en los últimos años y alerta de un escenario que, a su juicio, roza el límite.
El mercado del alquiler atraviesa un momento crítico en la provincia, marcado por una subida generalizada de precios y una reducción significativa de la oferta disponible.
Según detalla Añaños, el alquiler experimenta un incremento medio del 10% respecto al año anterior, con picos de hasta el 22% en zonas como Sant Joan d'Alacant, donde se encarece tanto el área de playa como el núcleo urbano debido a la falta de suelo y de obra nueva.
En la ciudad de Alicante, la subida interanual se sitúa en un 8,5%. El directivo aprecia cierta desaceleración frente a los incrementos cercanos al 20% registrados en años previos, aunque advierte de que el mercado está "rozando su techo de cristal", ya que los inquilinos no pueden asumir cuotas por encima de sus salarios.
El dato más llamativo, explica, es la evolución del precio por metro cuadrado. Tras mantenerse relativamente estable entre 2008 y 2022, el mercado ha sufrido un encarecimiento vertiginoso.
"En 4 años hemos duplicado el precio del alquiler", subraya. Se ha pasado de una media histórica de 6 euros por metro cuadrado a los 12 euros actuales.
De destino económico a inaccesible
El impacto es especialmente visible en el sector estudiantil, principal cliente de su plataforma.
Una habitación estándar en Alicante cuesta actualmente entre 350 y 370 euros mensuales, cuando hace apenas cinco años el precio rondaba los 180 o 200 euros.
La ciudad pierde así su tradicional atractivo como destino universitario económico frente a otros municipios.
"Ahora la gente que quiere estudiar barato, pues tiene que irse a otros sitios", lamenta Añaños. Muchos estudiantes optan por quedarse en casa y desplazarse a diario si la distancia lo permite, o buscan municipios periféricos donde los precios sean algo más contenidos.
En Elche también, sede de la Universidad Miguel Hernández, la situación es algo mejor que en la capital de provincia. Desde el 2022, han subido un 60% los alquileres. Sin embargo, todo apunta a que sigue la tendencia de Alicante, con una subida del 9,7% en el último año.
Menos oferta y más miedo
Al abordar las causas de la crisis, el responsable de 'Live4Life' señala a las políticas de vivienda aplicadas en los últimos años.
Asegura que medidas como la paralización de desahucios desde 2020 o la actualización de la Ley de Arrendamientos Urbanos en 2023 han generado inseguridad jurídica, lo que, en su opinión, ha provocado una caída de la oferta de entre el 40% y el 60%.
Recuerda que el 90% de los arrendadores son pequeños propietarios, en muchos casos jubilados, que no desean afrontar conflictos legales.
"El gran problema de por qué la gente quita el piso es el miedo al okupa", afirma tajante. Muchos propietarios, añade, prefieren retirar sus inmuebles del mercado antes que asumir riesgos.
La tensión del mercado también está transformando la configuración de los pisos compartidos.
Añaños observa una tendencia creciente: la desaparición de los salones para convertirlos en habitaciones adicionales. De este modo, los propietarios aumentan la rentabilidad y, además, optan por contratos de temporada para esquivar la normativa más estricta y reducir conflictos de convivencia.
A la escasez de vivienda disponible se suma, según denuncia, el bloqueo urbanístico que impide construir en parcelas de la periferia al mantenerse como suelo rústico.