muntatge (1).jpg

muntatge (1).jpg M. H.

Alicante ciudad

El juego entre PP y Vox en Alicante: del "postureo" al "tienen que negociarlo todo"

Carmen Robledillo marca distancias frente al equipo de Luis Barcala a un año de las elecciones municipales, advirtiendo que no habrá "cheques en blanco" pese al clima de entendimiento actual.

Más información: Estos son los 19 temas que Vox quiere conseguir del PP para negociar los presupuestos de Alicante de 2026

Alicante
Publicada

A medida que se acercan las elecciones municipales de mayo de 2027, la política en el Ayuntamiento de Alicante se convierte en un tablero de ajedrez donde cada movimiento cuenta. La relación entre el Partido Popular y Vox se define hoy, en palabras de la portavoz de Vox, Carmen Robledillo, como una "relación instrumental".

La advertencia de Vox es clara para el equipo del alcalde Luis Barcala: "tienen que negociarlo todo y tienen que incluir cosas nuestras". Según Robledillo, cualquier modificación que se lleve al pleno "tiene que pasar por el grupo municipal Vox, sí o sí".

A pesar de esta firmeza, el Ayuntamiento ha logrado aprobar recientemente una modificación de crédito de 3,5 millones de euros. Desde el Partido Popular se describe un "clima de entendimiento" en el que no se ha sacado el "hacha de guerra".

Para el PP, la clave reside en una "mano tendida y receptividad total" hacia las propuestas que beneficien a los alicantinos. Sin embargo, Robledillo insiste en que el apoyo no es gratuito: "No vamos a dar ni hemos dado un cheque en blanco".

La aprobación de los últimos créditos fue posible porque incluían demandas específicas de Vox, como la instalación de sombras, juegos inclusivos y aseos autolimpiables. "La modificación de crédito era pagar lo que había que pagar, no íbamos a votar en contra de cosas que habíamos pedido", explicó la portavoz.

Desde las filas populares se admite que existen "discrepancias concretas en algunos postulados de lo ideológico", citando ejemplos como la regularización de inmigrantes. No obstante, el PP sostiene que estos roces "no afectan en la gestión diaria de la ciudad".

Vox, por su parte, niega que su postura sea una cuestión de imagen o beneficio propio. "No nos inventamos nada, conseguimos cosas que la gente pide", afirma Robledillo, poniendo como ejemplo las peticiones recibidas de colectivos de personas mayores.

La sombra de la tensión pasada aún planea sobre el consistorio, especialmente tras la reciente petición de dimisión del alcalde Barcala por parte de Vox. Robledillo justifica haber apoyado la modificación de crédito poco después alegando que "no tenemos por qué mezclar el caso del SNA con los presupuestos".

Para Vox, las responsabilidades políticas por casos judiciales deben dirimirse en las comisiones municipales una vez finalicen, sin bloquear la gestión de los intereses alicantinos. "Estamos aquí por el bien de los alicantinos", recalca la portavoz.

Mirando hacia el futuro a medio plazo, el recuerdo del bloqueo a los presupuestos por la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) sigue presente. Vox ya demostró que está dispuesto a frenar las cuentas si se cruzan "líneas rojas" que consideran perjudiciales para la ciudad.

El PP, mientras tanto, trata de capitalizar los logros en los plenos y ruedas de prensa, algo que Vox observa con atención. Con el horizonte de 2027 cada vez más cerca, la "relación cordial" que mantienen ambas formaciones se pondrá a prueba en cada nueva votación.