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Pokémon Sol y Luna es la evolución de 20 años de historia

Las nuevas entregas de la franquicia llegarán el próximo 23 de noviembre rompiendo la línea continuista de una saga que este año tuvo su auge con Pokémon Go.

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Un nuevo juego de Pokémon siempre se recibe con gran expectación. Pero este 2016 ha sido un año crucial para la franquicia; su vigésimo cumpleaños ha estado lleno de sorpresas y el lanzamiento de Pokémon GO ha impulsado el fenómeno, situando todos los focos de interés en la saga de los monstruos de bolsillo. El colofón a este año de ensueño lo pondrán Pokémon Sol y Luna el próximo 23 de noviembre, momento en el que se producirá su estreno en territorio europeo. 

Lo que cualquier jugador que disponga de una Nintendo 3DS podrá vivir a partir de la citada fecha es un derroche de nostalgia, una evolución de veinte años de historia que se traslada de manera constante en todos los compases de la aventura que propone Game Freak. Una historia que se desarrolla en el archipiélago de Alola, conformando por diferentes islas, con entornos variados, que ofrecen diferentes viajes a lo largo de la aventura. Sol y Luna no trata una línea continuista de lo que se ha visto en la saga hasta el momento, sino que arriesga con nuevas técnicas y cambios que mejoran notablemente la experiencia de juego.

Uno de los cambios esenciales en esta séptima generación de Pokémon es la introducción de las formas Alola en algunas de las criaturas introducidas en la primera tanda: Vulpix, Ninetales, Geodude, Rattata o Grimer, entre otros. Con estas transformaciones provocadas por el entorno del archipiélago, los Pokémon cambian de tipos y características, lo que incluye un nuevo componente estratégico a tener en cuenta. Otro de los grandes aditivos recae en los misteriosos Ultraentes, criaturas creadas por material genético y que guardan una enorme relación con el argumento principal de la propuesta.

Un argumento que otorga a Pokémon Sol y Luna el placer de ser la generación más madura y profunda de la franquicia, presentando una historia que sorprende en muchos aspectos y que aporta giros argumentales poco previsibles, donde en ciertos momentos se llega a dudar de las intenciones de cualquier personaje que se cruza en el camino. Por motivos de embargo, no se puede profundizar en el contenido del mismo, pero hay sorpresas que se extienden más allá de la primera pasada del título.

Otro de los aspectos a destacar recae sobre la dificultad. Jugar en Alola no forma parte de un camino mecanizado que se pueda superar con tres Pokémon potentes, sino que las pruebas son mucho más exigentes y los combates pueden poner en apuros incluso a los entrenadores más experimentados. Todo esto se traduce en que los Pokémon salvajes tienen la capacidad de solicitar un apoyo en combate, por lo que será doblemente difícil vencerlos o atraparlos; por otro lado, la introducción de los Pokémon dominantes, mucho más fuertes que el modelo habitual, puede generar algún sudor frío para mantener el equipo intacto.

Para contrarrestar esta dificultad, Sol y Luna incluye los denominados movimientos Z, que aumentan potencialmente el poder de los ataques comunes gracias a la acción de un cristal por cada tipo de movimiento. No obstante, esta técnica solo puede utilizarse una vez por combate, lo que complica las cosas y obliga a elegir el momento exacto para lanzarlo. Por supuesto, los rivales también disponen de este tipo de movimientos, por lo que también hay que extremar las precauciones al respecto.

La simplicidad a la hora de trasladarse por las diferentes islas también es un elemento diferenciador en las nuevas entregas de Pokémon. Gracias a la acción de las denominadas Pokémonturas, se eliminan las Máquinas Ocultas (MO), por lo que ya no será necesario que los monstruos de bolsillo aprendan movimientos como Fuerza, Surf o Vuelo. Para ello, hay Pokémon destinados a este cometido, como Machamp en el caso de Fuerza, Lapras en el de Surf y Charizard en el de Vuelo. Ni siquiera es necesario disponer de dichas especies entre las capturas, ya que se sumarán al equipo para prestar estas ayudas ocasionales.

Resumiendo, Pokémon Sol y Luna es la comunión perfecta entre las generaciones pasadas que creciendo con la franquicia y las nuevas que empiezan a abrirse paso en el mundo de los videojuegos. La capacidad de aunar lo novedoso con la nostalgia es el gran éxito de Game Freak y Nintendo en estas nuevas entregas, algo que parece aumentar las expectativas futuras en un camino que acaba de comenzar. La nueva era de Pokémon ya está en marcha y su apuesta consigue atrapar a todo tipo de entrenadores. Una soberbia demostración del rejuvenecimiento de una saga legendaria.