Berna no solo es la capital de Suiza, sino que también es una de las ciudades más bonitas del país. Muchos de los turistas que la visitan la usan como base en una escapada por el resto de Suiza, pero se puede estar una semana para descubrirla completamente. Está muy bien comunicada con otras preciosas ciudades como Lucerna, Neuchatel o Murten, así como varias estaciones de esquí y parques naturales.

La ciudad vieja de Berna, fundada en 1191, está considerada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1983 gracias a su maravillosa conservación de su arquitectura medieval. Esta está separada de la parte más nueva por el transcurso del río Aar, cruzado por numerosos puentes que unen estas dos partes de la capital. De esta forma, en Berna hay muchos lugares interesantes que visitar y dependiendo del tiempo que se esté en la ciudad se podrán conocer más o menos.

La Catedral de San Vicente es la iglesia más alta de Suiza gracias a su torre de más de 100 metros de altura. Este edificio de estilo gótico tardío empezó a construirse en 1421 y no se terminó hasta 400 años después y es una de las paradas imprescindibles en toda visita a la ciudad. Además, desde el interior se pueden subir los centenares de escalones para llegar a lo alto de la torre, desde donde se puede disfrutar de unas vistas increíbles del casco histórico con el fondo del mar de montañas nevadas de los Alpes Suizos.

Bundeshaus (Palacio Federal de Suiza).

Bundeshaus (Palacio Federal de Suiza).

Otro monumento fundamental es la Torre del Reloj o Zytgloggeturm, con el reloj astronómico que data del siglo XVI. Se trata de una torre medieval que fue la primera puerta occidental de la ciudad y se utilizó como cárcel de mujeres. Conviene contemplar el juego de figuras que empiezan a moverse unos minutos antes de cada hora en punto. También es posible entrar a su interior para ver el mecanismo que hace funcionar el reloj y las figuras.

Esta torre está situada en la calle Kramgasse, el corazón del casco antiguo y una de las mejores vías para pasear en Berna. Forma uno de los tramos más largos de Berna y está repleta de preciosos edificios medievales de tejados rojizos, además de varias coloridas fuentes con figuras del Renacimiento. Uno de sus rasgos más característicos son las puertas de madera que tienen la mayoría de locales. En la calle Postgasse se encuentra el edificio del Ayuntamiento, otro de los edificios medievales más bonitos de la ciudad. También destaca su fachada con un baldaquino soportado por columnas y dos escaleras laterales de entrada.

Donde se encuentra el parlamento del país es en el Palacio Federal de Suiza, el más importante que visitar en la capital suiza que impresiona por su exterior, su enorme cúpula de cobre y por el color verde turquesa de sus paredes.

Debajo del Parlamento y a orillas del río se encuentra una de las zonas de moda que ver en Berna, el barrio de Marzili. Lo que más llama la atención de esta zona son sus bonitas casas con fachadas al río, las cafeterías y locales de diseño y la piscina Marzili. Esta última está formada por un gran espacio verde con varias piscinas, trampolines y césped ideal para tomar el sol y comer al estilo picnic.

Además que desde la torre de la Catedral, desde la calle Grosser Muristalden se ofrecen unas bellas vistas del casco histórico. Después de cruzar el puente Nydeggbrücke y antes de llegar al mirador se pasará por el Bärenpark, donde se encuentran viviendo varios osos, símbolo de la ciudad.

Respecto a museos, el más impresionante e importante de Berna es el Kunstmuseum. En este museo de arte se encuentran obras que van desde la Edad Media hasta la época contemporánea, con piezas de grandes artistas como Pablo Picasso, Paul Klee, Van Gogh, Salvador Dalí o Pollock.

También destaca la Casa Museo Einstein o Einsteinhausl, situada en el número 49 de la calle Kramgasse y lugar donde vivió durante más de siete años el científico. Fue en su estancia en Berna cuando desarrollo algunas de sus teorías más importantes y que revolucionaron la física, como la teoría de la relatividad. En la segunda planta se puede ver cómo vivía el científico con su mujer y su hijo, ya que se conserva el mobiliario de la época.

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