Moustapha, el supuesto cabecilla de la banda de ladrones okupas, en un estanco de Totana comprando con una tarjeta de crédito robada.

Moustapha, el supuesto cabecilla de la banda de ladrones okupas, en un estanco de Totana comprando con una tarjeta de crédito robada.

Reportajes

La banda de marroquíes okupas que sembraba el pánico con robos en salas de juego de Totana

La Guardia Civil arresta a cinco ladrones 'sin papeles' que atacaban a sus víctimas propinando un puñetazo o una patada por la espalda.

27 octubre, 2022 03:27
Murcia

Una casa destartalada, cuya fachada presentaba un aspecto ruinoso, venía despertando las quejas de los vecinos de la calle Cartagena de Totana porque había sido ocupada por cinco ciudadanos marroquíes, aprovechando que su propietario reside en Francia. Pero lo que no se imaginaban los lugareños era que esos okupas integraban un grupo criminal dedicado a perpetrar robos con violencia en esta localidad murciana, conocida allende de sus fronteras por su reputada alfarería.

El supuesto cabecilla de esta banda de okupas ladrones, se llama Moustapha: un joven, de 27 años, con antecedentes, y en situación irregular en el país. Tal currículo era compartido por sus cuatro compinches: S. A., de 27 años, Y. B., de 38 años, I. F., de 31, y M. Y., de 20. Todos carecían de permiso de residencia y contaban con historial delictivo, bien por robos, estafa, hurto, incluso uno de ellos tenía órdenes de búsqueda y captura y se le había prohibido la entrada a espacio Schengen: el área que abarca 26 países europeos que han suprimido los controles fronterizos.

Básicamente, los nuevos vecinos de la calle Cartagena eran una 'joyica' -como se suele decir por la Región de Murcia- porque formaban un grupo organizado que estaba detrás de una serie de robos con violencia a los clientes de salas de juego. De hecho, los asaltos habían generado cierta alarma social y la Guardia Civil ha tenido que desarrollar una laboriosa investigación que ha incluido la vigilancia de la casa okupa -con agentes de incógnito- hasta que ha logrado desmantelar a esta banda.

Así lo confirman fuentes de los juzgados de Totana donde estos cinco 'sin papeles' han respondido por doce delitos: seis robos con violencia e intimidación; un hurto; el asalto a una vivienda; otros dos delitos de lesiones por las heridas causadas a sus víctimas; una estafa bancaria; incumplimiento de dos requisitorias judiciales y vulneración de entrada a espacio Schengen.

La Guardia Civil detuvo al supuesto cabecilla de la banda después de que usara una tarjeta robada en un estanco de la localidad murciana de Totana.. Vídeo | EL ESPAÑOL

La investigación arrancó allá por el mes de julio, cuando en los alrededores de la calle Cartagena un vecino recibió un puñetazo a traición, acabó por el suelo, y le robaron sus pertenencias. La víctima acudió al cuartel de la Guardia Civil y ofreció una descripción física de los dos ladrones de nacionalidad marroquí que le atacaron.

Posteriormente, comenzaron a registrarse denuncias por asaltos a clientes de salas de juegos de azar. Las víctimas siempre ofrecían un relato similar: varias personas, con rasgos propios de ciudadanos de Marruecos, les habían atacado por la espalda, en plena noche, después de haber consumido alcohol y de realizar apuestas. Los ladrones les quitaban el dinero que habían ganado apostando, la tarjeta de crédito, y el teléfono móvil.

A la caza de una presa

Los investigadores realizaron un minucioso visionado de las cámaras de seguridad de locales de juegos de azar y se percataron de que solía repetirse la presencia de unos marroquíes. Unas veces, eran captados en el exterior del establecimiento, como si esperasen en la calle la salida de algún cliente. Y en otras ocasiones, eran filmados dentro del local, simulando ser clientes, cuando en realidad observaban al resto de usuarios para comprobar si ganaban dinero apostando y si consumían alcohol.

Cuanto más bebía la víctima, mucho mejor. El modus operandi de los robos era tan sencillo como violento: dos o tres de estos okupas marroquíes seguían a la 'presa' por varias calles de la localidad totanera, hasta llegar a una zona sin testigos, entonces, se abalanzaban por detrás para sujetarla, le pegaban a traición o la inmovilizaban retorciéndole los brazos por la espalda. Eran capaces de propinar una patada o un puñetazo en la columna vertebral, a sangre fría, sin valorar las lesiones que podía sufrir la persona que terminaba contra el asfalto para ser desvalijada.

Entretanto, uno de ellos ejercía de vigía para evitar ser sorprendidos con las manos en la masa por algún testigo o por una patrulla de las Fuerzas de Seguridad. Una vez que limpiaban a la víctima huían a su cuartel general: la casa okupa de la calle Cartagena. De hecho, se turnaban para perpetrar los palos y nunca abandonaban el inmueble para no ser desalojados: siempre permanecían dentro, uno o dos de los ciudadanos marroquíes, mientras que sus compatriotas salían a robar.

La casa okupa de la banda de ladrones en la calle Cartagena de Totana.

La casa okupa de la banda de ladrones en la calle Cartagena de Totana.

Los guardias civiles desarrollaron una ardua labor de hemeroteca porque cotejaron todas las fotos de delincuentes fichados, con las descripciones físicas de los ladrones que habían ofrecido las víctimas y con las grabaciones de las cámaras de seguridad de las casas de apuestas. Tal comprobación les permitió identificar a uno de los sospechosos: Moustapha, un veinteañero, con antecedentes, al que señalaron como presunto líder de la banda porque aparecía en muchas imágenes previas a los asaltos.

Posteriormente, los investigadores se percataron de que en la calle Cartagena donde se produjo el primer robo con violencia, se ubicaba una casa ocupada por marroquíes, y que además estaba a 500 metros de un salón de apuestas donde se concentraban la mayoría de los asaltosHabía un nexo de unión. De modo que los agentes comenzaron a realizar un seguimiento de paisano a la actividad de ese inmueble.

La Guardia Civil se percató pronto de que los okupas se ganaban la vida de forma turbia: robando. Prueba de ello es que los móviles de alta gama de sus víctimas los vendían en el mercado negro y usaban sus tarjetas de crédito para realizar comprar en comercios de la localidad donde fueron grabados. Ese fue uno de los errores que cometió su presunto cabecilla: Moustapha, de 27 años, fue filmado por las cámaras de seguridad de un estanco, comprando cajetillas de tabaco con una tarjeta sustraída.

Uno ingresa en prisión

Durante el seguimiento a la casa okupa y a la rutina de los sospechosos, los investigadores confirmaron que actuaban en grupo. Cada uno ejercía un rol: ojeador de algún objetivo, agresor de la presa, y vigía. También comprobaron que en su actividad delictiva se incluían las viviendas porque robaron una con el 'método del escalo': subiendo por la fachada. Cada botín les permitía vivir sin preocupaciones y darse caprichos porque encima su domicilio de la calle Cartagena les salía gratis.

El error definitivo que puso a esta banda a los pies de los caballos fue un incidente que tuvieron en un comercio: su dueña se quedó con la tarjeta de crédito con la que uno de los sospechosos no pudo realizar una compra, al percatarse la mujer de que no era el titular de la misma.

La comerciante alertó a la Guardia Civil y se puso en marcha un operativo para detener a los sospechosos, a la vista del pánico que estaban generando entre los clientes de salones de juego y de la violencia con la que actuaban porque dos de sus víctimas sufrieron lesiones leves. Este sábado, según fuentes judiciales, los cinco ciudadanos marroquíes detenidos fueron trasladados a los juzgados de Totana. El magistrado solo ordenó el ingreso en prisión del presunto cabecilla: Moustapha.