Manifestación por el referéndum ilegal de 2017.

Manifestación por el referéndum ilegal de 2017.

LA TRIBUNA

¿Por qué no celebrar un referéndum por el bilingüismo en Cataluña?

Propongo que el pueblo de Cataluña tome una decisión formal y consciente sobre si quiere ser monolingüe o bilingüe. Y que haga uso de su derecho a decidir en un referéndum.

15 enero, 2022 03:19

La ácida ironía no buscada del titular del portal manresano memoria.cat es irresistible: “La persecución de la lengua catalana (1939-1959). Prohibición de que los funcionarios hablen catalán. Prohibición de rotular en catalán el bar Els Tranquils”. Asumo que el mensaje aguarda una crítica la represión fascista de los derechos lingüísticos.

Hay otro titular que también podría ser tristemente verídico: La persecución de la lengua castellana (1996-2022). Prohibición de que los funcionarios hablen castellano. Prohibición de rotular en castellano el bar Los Tranquilos. ¿Estamos ante una represión fascista de los derechos lingüísticos?

España, como todos los Estados, intentó históricamente imponer un idioma único oficial como base de su construcción estatal. Este idioma fue el castellano. No por el ansia de Felipe V de castigar a los catalanes tras la guerra de Sucesión, según la mitología independentista. Simplemente, por eficiencia administrativa, al ser el idioma más hablado en la Península Ibérica y las Américas.

España siempre compaginó la oficialidad del castellano con la tolerancia en la calle de las lenguas locales. Un botón de muestra: antes de la independencia de Hispanoamérica, se estima que sólo un tercio de la población hablaba castellano. Fueron las jóvenes repúblicas neonatas las que impusieron el español entre la población indígena.

Otros Estados erradicaron sus idiomas regionales. Qué duda cabe que si el territorio catalán, por azares de la historia, hubiere sido francés, el idioma catalán habría desaparecido a fecha de hoy. Afortunadamente, el idioma catalán, fonéticamente más rico que el castellano, sobrevivió. 

"Cataluña es lingüísticamente una región mestiza, y el castellano es el idioma materno y el habitual de más de la mitad de población catalana"

Pero las élites catalanas adoptaron el castellano como idioma de la vida pública, de la cultura y del comercio. El castellano pasó lentamente de las élites al pueblo, sustituyendo al aragonés y al provenzal como idiomas también hablados entre el vulgo, e impregnó el idioma catalán de multitud de castellanismos.

La industrialización de Cataluña a partir del siglo XIX, que atrajo mano de obra del resto de España, y las políticas lingüísticas de Primo de Rivera y de Franco, aceleraron el proceso de castellanización. 

Hoy Cataluña es lingüísticamente una región plenamente mestiza, y el castellano es el idioma materno y el habitual de más de la mitad de población catalana. 

¿Y cómo se organiza políticamente una sociedad lingüísticamente mestiza? En Suiza y Bélgica, cada región habla exclusivamente un idioma. Con ello, no son países propiamente multilingües sino multimonolingües, y la gran parte de su población no habla ninguno de los otros idiomas oficiales del país, a menudo comunicando en inglés entre ellos, o simplemente ignorándose mutuamente.

"El nacionalismo catalán no esconde que su objetivo es erradicar el bilingüismo personal de Cataluña"

En Cataluña, por el contrario, el bilingüismo no es solamente social, sino personal. La inmensa mayoría de los catalanes habla cómodamente los dos idiomas, lo que les otorga una gran riqueza cultural e incluso una ventaja comparativa respecto al resto de los españoles. Por ejemplo, a la hora de aprender otros idiomas.

La Constitución Española, aprobada en referéndum por el 90% de los votantes catalanes, apuesta por el bilingüismo real: “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.”

El nacionalismo catalán no esconde que su objetivo es otro radicalmente distinto: erradicar el bilingüismo personal de Cataluña. Retroceder seis siglos. Volver a las Españas de los Reyes Católicos.

Y lo está logrando. La eliminación del último reducto del 25% de horas en castellano en la educación creará generaciones de catalanes incapaces de la mínima comunicación en castellano. Como un sonámbulo, sin ser consciente de sus movimientos, España inexorablemente se está desplazando hacia el modelo suizo-belga.

Multitud de países discriminan a sus idiomas regionales o minoritarios. Pero me atrevo a decir que España es el único país del mundo en el que una región discrimina el idioma oficial estatal que además es el idioma mayoritario en esa región. El mito fundacional, por encima de la realidad jurídica y poblacional. 

"Una vez que el pueblo haya hablado, la discriminación del castellano en la vida pública catalana debería acabar"

Oigo a menudo esta pregunta en Alemania: ¿qué impide a los castellanohablantes catalanes defender la cooficialidad del castellano? Fácil pregunta con compleja respuesta: TV3, el sistema educativo, la ley electoral, la traición de los partidos estatales, el síndrome del charnego y del botifler…

Porque una decisión de tal envergadura no la puede tomar un sonámbulo, y porque “esto va de democracia”, propongo que el pueblo de Cataluña tome una decisión formal y consciente sobre si quiere ser monolingüe o bilingüe. Y que haga uso de su derecho a decidir en un referéndum.

Este referéndum sería convocado por el Rey, mediante propuesta del presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados, tal y como prevé la Constitución. El resultado del referéndum sería jurídicamente consultivo, pero políticamente vinculante.

Propongo esta pregunta:

¿Quiere que Cataluña sea bilingüe, con los dos idiomas como vehiculares, y que las administraciones y los poderes públicos catalanes y estatales garanticen la igualdad efectiva del catalán y del castellano?

Y dos opciones: BILINGÜE / MONOLINGÜE

Ante una victoria hipotética del bilingüismo, los tres poderes públicos del Estado deberían garantizar plenamente que la Generalitat certifique la igualdad efectiva del catalán y del castellano. Una vez que el pueblo haya hablado, la discriminación del castellano en la vida pública catalana debería acabar. En la enseñanza, en la comunicación con la administración pública, en la rotulación.

"Dos idiomas son dominantes en Cataluña. Propongo celebrar un segundo referéndum para decidir cuál de los dos idiomas sería el vehicular"

¿Y si Cataluña escogiera el monolingüismo? A los nacionalistas catalanes les repulsará este pensamiento, así que abróchense los cinturones y respiren profundamente: no hay ninguna ley divina ni humana que dictamine cuál sería entonces el único idioma de Cataluña.

Ibero, griego, púnico, latín, lenguas germánicas (franconio, gótico), árabe. Y, después de la Reconquista, lenguas romances en sus versiones catalana, aragonesa, provenzal y castellana. Todos estos idiomas han sido endémicos en Cataluña en algún período de su historia.

En la actualidad, dos idiomas son oficiales y dominantes en Cataluña. Por ello, propongo en este caso celebrar un segundo referéndum para decidir cuál de los dos idiomas sería el vehicular. 

Esta sería la pregunta:

Cataluña decidió por referéndum ser una comunidad monolingüística. ¿Cuál de los dos idiomas hablados en Cataluña debe ser el oficial y el vehicular?

Y dos respuestas: CATALÁN / CASTELLANO

Las Cortes deberían aprobar una reforma constitucional que acomodase el resultado del referéndum, independientemente de cuál hubiera sido la decisión popular. En ambos casos, el idioma no vehicular continuaría siendo aprendido en la escuela y protegido culturalmente.

*** Francisco Javier González es un empresario vallisoletano afincado en Fráncfort.

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