Pablo Iglesias, Ione Belarra y prisioneros de guerra rusos.

Pablo Iglesias, Ione Belarra y prisioneros de guerra rusos.

MERODEOS

Sobre la televisión de Iglesias, la nueva chapuza de Podemos y la crueldad de la guerra

22 noviembre, 2022 04:01

Pablo Iglesias ha anunciado su intención de crear un canal de televisión digital para competir con lo que él cree que es un panorama mediático dominado por la derecha. El CGPJ, por su parte, ha vuelto a informar acerca de las graves deficiencias jurídicas de la futura ley de bienestar animal impulsada por Podemos: llueve sobre mojado en el partido morado. En Ucrania, el confuso vídeo en el que unos soldados ucranianos parecen ejecutar a sangre fría a soldados rusos que se habían rendido, y a los que Kiev acusa de haber tendido una trampa a sus fuerzas, merece una investigación que descarte o confirme todas las sospechas. 

Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias. EFE

Iglesias añora La Tuerka

Quiere Pablo Iglesias, que añora los tiempos de La Tuerka, ser el propietario de su propia televisión digital para luchar contra lo que él llama "el monopolio de la derecha mediática". Para conseguirlo, el exlíder de Podemos ha iniciado una campaña de micromecenazgo con la que espera conseguir 105.000 €, la cantidad mínima necesaria para financiar la puesta en marcha de Canal Red, que así se llamará su televisión.

Los motivos de Iglesias para crear Canal Red no sorprenderán a nadie que conozca su obsesión por los medios de comunicación. "Hay gente que piensa y vota de forma muy diferente, pero cuando enciendes la radio o la televisión todas dicen básicamente lo mismo", dice Iglesias en su vídeo promocional. 

Poca radio y poca televisión conoce Pablo Iglesias, que cree ver gigantes derechistas por doquier allí donde sólo hay molinos mediáticos con líneas editoriales radicalmente diferentes. 

Si una televisión es lo que quiere Pablo Iglesias, el columnista y podcaster que no consiguió plaza de profesor de Periodismo en la Complutense, que así sea. España es una democracia en la que impera la libertad de expresión, de prensa y de mercado, y nada le impide emprender los proyectos empresariales que desee para convertirse en el Vicente Vallés de la extrema izquierda.

Y que el mercado, su odiado mercado, dicte sentencia. 

Ione Belarra.

Ione Belarra. EFE

Fórmense, señoras de Unidas Podemos, fórmense

Parece que la incompetencia jurídica de Unidas Podemos, ejemplificada por esa ley del 'sí es sí' que ha propiciado la rebaja de penas e incluso la liberación de varios violadores y agresores sexuales, no se frenará hasta su a día de hoy improbable salida del Gobierno. 

Como ha informado el Consejo General del Poder Judicial, la reforma penal en materia de maltrato animal que se tramita en paralelo a la futura Ley de Bienestar Animal castiga con penas más altas el daño a un perro que a la propia pareja. Y eso porque con la nueva ley se pretende penar con entre tres y dieciocho meses de prisión pegar a una mascota, mientras que la agresión a una mujer (sin lesiones graves en ambos casos) se pena con entre seis meses y un año de cárcel. 

EL ESPAÑOL está de acuerdo con la imposición de penas más duras a aquellos que maltraten a los animales, un comportamiento que hasta ahora suele salirle si no gratis, sí muy barato a los condenados. Pero el camino no es, obviamente, el de destrozar el principio de proporcionalidad penal. 

Como explica el CGPJ, la pena prevista para el maltrato animal cuando se sume a este el agravante de haber cometido los hechos para causar daño a la pareja es superior a la pena actualmente establecida para el delito de coacciones o el de lesiones que no precisen tratamiento médico.

Una barbaridad más de un partido que parece desconocer los principios más elementales de la ciencia jurídica y que defiende un punitivismo atenuado para los crímenes más graves mientras castiga desproporcionadamente a los maltratadores de animales, generando incentivos tan tóxicos como evitables con una mínima formación jurídica. 

Prisioneros de guerra rusos.

Prisioneros de guerra rusos. Reuters

Nadie sale limpio de una guerra, pero la culpa es de quien la empieza

Un confuso vídeo en el que soldados ucranianos parecen disparar contra un grupo de prisioneros rusos ha obligado a Kiev a negar que eso sea lo que ocurre en las imágenes. "Los soldados fingieron que se rendían y dispararon contra las fuerzas ucranianas, por lo que no pueden considerarse prisioneros de guerra" ha dicho la Comisión del Parlamento Ucraniano sobre Derechos Humanos. 

El vídeo no es concluyente y ambas versiones, la rusa y la ucraniana, encajan en lo que parece intuirse en las imágenes. A falta de una investigación en profundidad, es imposible saber quién dice la verdad y quién miente. Lo único que parece cierto hoy es que un grupo de soldados rusos que parecían estar rindiéndose acabaron muertos. 

Si los soldados capturados planearon una trampa contra los soldados ucranianos, entonces su muerte sólo puede considerarse un acto de guerra. Si fueron acribillados a sangre fría, entonces se trata de un crimen de guerra castigado por el Derecho internacional humanitario. Es decir, por las leyes de la guerra. 

Sea cual sea la verdad, lo único cierto es que nadie sale limpio de una guerra. Especialmente de una que se libra en suelo nacional tras la invasión de una potencia vecina. Los hechos del vídeo deben ser investigados y los culpables, si los hay, castigados. Pero la responsabilidad última de una guerra es de quien la inicia. Y sobre eso no puede haber debate alguno. 

*** El Merodeador es el seudónimo colectivo de la sección de Opinión de EL ESPAÑOL integrada por Cristian Campos, Jorge Raya Pons y Víctor Núñez.

Ojalá alguien se atreva a desafiar a la FIFA.

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