Ilustración: Tomás Serrano

Ilustración: Tomás Serrano

EL BESTIARIO

La infanta Elena, Iglesias y Esteban 'Glez Porn'

Una charla sobre Umbral, la bronca en el Congreso y el nuevo libro de González Pons; la autora comenta lo más destacado de la semana a través de sus protagonistas.

20 diciembre, 2020 02:54

Infanta Elena

"Oh, blanca Navidad, nieva/ un blanco sueño y un cantar". Pamplinas. La blanca Navidad se presenta este año más negra que nunca. Ya lo avanzó el madrugador Ximo Puig, quien el jueves por la noche sacó la noticia de la chistera y anunció el cierre perimetral de la Comunidad de Valencia desde el 21 de diciembre hasta el 15 de enero.

Pero no echemos las campanas al vuelo porque de futuribles está llena la actualidad. Aún sin dudar de las buenas intenciones de Puig, en cualquier momento las presiones de terceros pueden devolver la noticia a la chistera.

Para mí que en el fondo de todo está la mano de Dios, al que no le tiembla un pelo de la barba cuando quiere imponer su firmeza. Como hizo en Sodoma y Gomorra, no hay que mirar atrás si no queremos seguir la suerte de la mujer de Lot, que se quedó de piedra de sal por no obedecer el mandato divino.

¿Será que Dios protege al Emérito? ¿o al Emérito solo lo protege la infanta Elena? No se entiende el mareo de versiones lanzadas desde el Gobierno y Zarzuela sobre un eventual retorno del Emérito. La última excusa (la del coronavirus) se la habrían podido ahorrar. Al fin y al cabo, el coronavirus es muy anterior a las cábalas de Sánchez y Alfonsín. Ahora ya no cuelan.

Ahora el escenario ha cambiado, aunque si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña. En otras palabras, si Abu Dabi no va a Elena, Elena irá a Abu Dabi. La primogénita es el ojito derecho de su padre y ya habrá establecido contacto con Abu Dabi para que le tengan asado el cordero. Y las angulas, y el turrón. Un buen Emérito nunca desperdicia la Navidad. Seguro que estos días, habrá romería en los Emiratos. Si no pudiera Elena (cosa difícil) iría la corte de amigos disfrazados de pastorcitos. Solo no estará. Seguro.

Li

Zhuoqn Li (Li a secas para los amigos) es una de las grandes conocedoras de la obra de Umbral, y por tanto, apéndice y seguidora de Bénédicte de Buron-Brun, umbralista de la Universidad de Pau que lleva por el mundo la prosa del madrileño andante, que une su excelencia literaria, su habilidad lingüística, con muchas palabras en su haber. Ya se sabe: unos inventan cocina de diseño y otros inventan palabras. Como decía el torero sentencioso, "hay gente pa tó".

Esta semana se celebró en el Zoco de Majadahonda, coto umbraliano por excelencia, una charla sobre el documental Anatomía de un dandy, título que en su día Umbral adjudicó a Larra y la historia se la adjudicó a él, que escribía mejor que Larra.

A falta de la gran Bénédicte de Buron-Brun, que no podía venir en autostop, hablaron los directores del documental, Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, y la productora María del Puy Alvarado. Entre los asistentes, María España Suárez, la viuda del escritor, Ana Valencia, directora de la Fundación Umbral, el escultor Alberto Bañuelos y seguidores literarios de Francisco. Además de Li Zhuoqn, que es china y más lista que el hambre. A Li la conocí en la Universidad Autónoma de Madrid a propósito de un acto sobre Umbral, convocado por la Fundación, con Ana Valencia al frente, y Manu Llorente, Bénédicte Burón, Ramón Tamames y algún catedrático del que no logro recordar su nombre.

También estaba Zhuoqn Li, la china. A todos nos sorprendió Li porque hace unos años se tomó la molestia de aprender castellano para leer a Umbral. Li es una entusiasta del escritor. Ahora está traduciendo Mortal y rosa y Lorca, poeta maldito.

El otro día, Li habló sobre el escritor madrileño y al empezar el discurso tuvo un brote de emoción y se echó a llorar. El momento valía un título: lágrimas para un poeta.

Esteban González Pons

En marzo de este año, justo antes de empezar la pandemia, Esteban González Pons publicó un libro de chicas. Le llamó Ellas, y era una novela de amor. Contenía mucho amor y mucho sexo, circunstancia que los más pacatos del lugar aprovecharon para colgarle un mote: “Esteban Glez Porn”. El eurodiputado no se achanta: “Yo solo hablo de lo que entiendo, y entiendo mucho de amor”.

Reconoce que le causó dolor escribir esta historia. “La primera vez que escribes una novela te vacías, y lo que resulta de ese ejercicio es una autobiografía. Por eso digo que ha sido una novela dolorosa”.

El libro, editado por Espasa, se vendió bien, pese a las ruinosas condiciones reinantes, pero tuvo malas críticas. Peor aún: ni siquiera tuvo críticas. Solo silencios. Sin embargo, hay quienes opinan que el eurodiputado popular escribe con lenguaje suelto y divertido, exultante. Un lenguaje impropio de los hombres acartonados que frecuentan los ambientes políticos.

Para probarse a sí mismo, 'Glez Pons' ataca con una nueva novela. Todavía no tiene título, pero también tratará de amor y sexo, esta vez con un escenario distinto: el Congreso de los Diputados. El político valenciano, que conoce bien las dos Cámaras (ha estado 8 años en el Congreso y 10 en el Senado) retratará un cuadro de relaciones amorosas en todas sus variantes: entre hombres y mujeres del mismo partido o incluso del mismo sexo, entre políticos de distinto partido y de distinto sexo, entre políticos y periodistas. Las dosis de erotismo correrán por cuenta del autor y serán abundantes.

González Pons le ha cogido cariño a la escritura. “Me gusta la novela histórica, pero me faltan años para encarar una aventura con personajes de época, así que prefiero contar historias de amor porque es de lo que más entiendo”.

Pablo Iglesias

Sucedió en el Congreso de los Diputados. Los periodistas deambulaban por los pasillos cuando de pronto algunos toparon con una bronca entre dos políticos. No alcanzaron a oír el motivo de la gresca, pero hicieron la foto y oyeron el exabrupto.

Los dos políticos, que no suelen ir juntos, sino revueltos (socios, se autodenominan ellos) eran el vicepresidente de Asuntos Sociales, Pablo Iglesias, antes conocido como “el coletas”, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. En el fragor de la discusión, y aunque ambos bajaron la voz ante la proximidad de los reporteros, la ministra le espetó un sonoro "¡¡¡cabezón!!!" que a punto estuvo de colarse en el hemiciclo.

Los motivos de la gresca podían ser varios, pues variadas son las diferencias que separan a PSOE de Unidas Podemos. Verbigracia: desahucios, alquileres, salario mínimo, Monarquía, Marruecos, pensiones y por ahí seguido.

Además, Podemos baja en las encuestas, pero se hace notar en las redes sociales. Necesita llamar la atención y subir en visibilidad, que por algo vive del impacto mediático, y reclama barra libre para expresarse a su antojo.

Hablando de expresarse, Iglesias ha tenido épocas calmadas y suaves en las tertulias amigas de la tele. Entonces iba de didáctico. Ahora, en cambio, es osado y petulante, y presume de feminista mientras carga con el sambenito machista de su famoso requiebro a una presentadora de TVE: “¡La azotaría hasta hacerla sangrar!”. 

Así es Pablo Iglesias, un profe que va dando tumbos y pasa de montar el pollo a expresarse como monja limosnera. Por cierto, que antes de pelearse con María Jesús Montero, el feminista Iglesias ya se las había tenido y se las sigue teniendo con Nadia Calviño y Margarita Robles. Continuará.

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