Ilustración: Tomás Serrano

Ilustración: Tomás Serrano

EL BESTIARIO

El círculo de la endogamia

La nueva oferta de trabajo de Begoña Gómez, el jugador fichado por Guardiola y el nuevo novio de Lomana; la autora comenta lo más destacado de la semana a través de sus protagonistas.

22 noviembre, 2020 03:04

Begoña Gómez

Se me hace extraño que nadie hable de Begoña Gómez, ni siquiera para decir que es una mujer bella. Allá voy. Yo lo digo y me arriesgo, pues hablar a secas de la belleza de una mujer, sin título que le acompañe (y no me refiero al título de Miss), es hacer oposiciones a quedar como el culo.

No sé si he hablado alguna vez de Begoña Gómez. Tal vez sí. Una o ninguna. Estuve tentada de hacerlo en cierta ocasión, siendo ya su marido presidente de Gobierno. A ella le ofrecieron la dirección del IE Africa Center, y no me pregunten nada porque me pierdo.

Como yo no sabía exactamente de qué iba el asunto, pensé que calladita estaría más guapa y me abstuve de hacer comentarios. Hasta hoy.

Actualmente, a Begoña se la conoce algo más, aunque no tiene currículo, ni falta que le hace. En su lugar ha circulado por ahí una orla de la Escuela Superior (o inferior, no me hagan mucho caso) de Marketing y Negocios, donde la carita de Begoña aparecía enmarcada un ribete oval como si de un camafeo se tratara. Sin embargo, en un resumen de la vida laboral de Begoña Gómez extraído de Internet, queda constancia de que hizo un máster de Marketing en la Universidad de los Padres Reparadores, que no reparan en gastos.

Ahora, Begoña ha dado un paso más y se ha ofrecido (o le han ofrecido) ser directora de una cátedra de la Universidad Complutense. Dicho así queda disimulado, pero la noticia es realmente kafkiana. Yo que Begoña me lo pensaría dos veces. Antes de consentir que me tomen el pelo en lo alto de una cátedra, casi pediría que pusieran un uniforme de Moncloa y me nombraran azafata ejemplar.

Isabel Celaá

En contra de lo que se ha dicho (yo misma lo he escrito) Celaá no es de Neguri, sino que ha sido trasplantada recientemente por obra y gracia del dinero. Según mis amigos, el ideal de cualquier socialista o nacionalista vasco que ha hecho dinero es vivir en Neguri, su Galapagar euskalerriaco, con mar y sardinas de Santurce, una aspiración para la clase media y baja venida a más.

Los clásicos de Neguri no conocen a Celaá. Su marido, otro extraño en la zona, compró una planta en la llamada Casa Tangora de Neguri, el la bajada de Ereaga frente al puesto de helados, donde un rayo mató a Juanito, el heladero. La ministra y su marido dividieron la planta: un piso para ellos y otro para su hija. Encima tiene alquilado su dúplex al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.

Isabel se educó en el colegio de las monjas del Sagrado Corazón de Bilbao, donde fue alumna y profesora. El colegio estaba en la Gran Vía, donde hoy se levanta El Corte Inglés.

Ha tenido que ser un duro trago para la bilbaína sacar adelante esa ley tan controvertida y que ha dividido al Parlamento.

Las leyes de educación deberían llevar el apellido del ministro/a en cuyo mandato han visto la luz. Las LOE, LGE, LOGSE, LOECE, LOPEG, LOMCE , etc, fueron una endiablada sopa de letras. Solo una vez estuvo el Gobierno al borde del consenso. Fue con el ministro Angel Gabilondo, en 2001.

A Celaá, la dama elegante que pudo nacer en Neguri, la recordaremos por la pesadilla de la lengua vehicular. El PP ha dicho que desactivará la ley educativa allí donde gobiernen ellos. “Los que tenemos transferencias educativas no hemos sido consultados”, decía Feijóo.

Ferran Torres

El valenciano Ferran Torres es el jugador de la selección española que el martes le coló tres goles a la selección alemana. Tres goles como tres casas, que se dice pronto. Desde lo de Malta no se había visto nada igual. En realidad, lo de Malta fue la rendición de Breda. Y si Malta (12-1) fue la rendición de Breda, Alemania fue Lepanto. No estábamos acostumbrados a que los alemanes se dejaran golear. Atrás quedan los tiempos del gran Beckenbauer.

A él lo recuerdo porque en 1974 su selección ganó el Mundial frente a Holanda y al día siguiente se fue de vacaciones a Marbella. Los jugadores alemanes eran de muslo cuadrado y gemelo potente, en cambio los holandeses eran un poco (solo un poco) más finos. Pienso en Cruyff, que se escurría como un delfín y parecía que en lugar de jugar al fútbol jugaba al ajedrez.

Si no me lo han contado mal, Ferran Torres es el jugador de 20 años con mayor valor de mercado. Por si fuera poco, también es imagen de Adidas, y el primero en marcar en Champions.

Torres jugaba en el Valencia y se hacía de rogar. Al final lo trincó el Manchester City de Guardiola por 25 millones: un chollo. A Ferri, que tiene nombre de perro, le agobiaba el vestuario del Valencia y prefirió no renovar. Fue entonces cuando llegó Guardiola y se fijo en él. Pep tiene un ojo que lo ve todo, y Ferran lo sabía.

El gimnasio es su refugio. Mientras guardaba la cuarentena, se marchó con su preparador a Cascais y allí se fortaleció de cuerpo y alma. Su voluntad la expresaría más tarde como un vikingo: “Me niego a hundirme”.

Carmen Lomana

De vez en cuando, Carmen Lomana va y se echa un novio, y luego recoge velas y lo planta. Seguramente tiene vocación de soltera, o sea, de viuda, pero un novio coyuntural nunca estorba, sobre todo si es un novio de posibles y además tiene buena planta.

El último novio de Carmen Lomana se llama Hugo Vailanti y vive en República Dominicana dedicado a los negocios inmobiliarios. Siempre tiene un pie en Madrid, por donde se pasea arriba y abajo del brazo de Lomana.

Valilanti estuvo casado con Zita Serrano Suñer, nieta de Ramón Serrano Suñer y de Zita Polo, hermana de Carmen Polo, la esposa de Franco. En este punto, la biografía de Zita converge con la su abuelo Ramón y la que sería su amante, Sonsoles Llanzol. Ambos fueron padres de una hija, la conocida Carmen Díez de Rivera, posteriormente jefa de gabinete de Adolfo Suárez, Carmen se enamoró de su hermano (Ramón Serrano Suñer hijo), dando lugar a uno de los culebrones más apasionantes de la España del siglo XX. Pero eso es otra historia.

Zita es ahora novia de Alberto Palatchi, exdueño de Pronovias y exmarido de Susana Gallardo, heredera de los laboratorios Almirall, actualmente casada con Manuel Valls, ex primer ministro francés. Todos son ricos. Unos han hecho el dinero con la política, otros con los trajes de novia o con las líneas de teléfono eróticas. Es el caso de Hugo Vailanti, el novio de Lomana. El círculo de la endogamia siempre se cierra.

Ilustración: Javier Muñoz

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