Fósforo verde

El nuevo estándar

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El gigante de la distribución norteamericana Wal-Mart empieza a ofrecer envío gratuito de las compras en dos días por una tarifa de $49, en un intento de robar clientes al que consideran, según sus análisis, su competidor más peligroso, Amazon, que lo ofrece por $99.

El anuncio es un intento desesperado: la adopción de Amazon Prime está siendo absolutamente imparable en hogares norteamericanos de altos ingresos: el 70% de los hogares con ingresos superiores a $112,000 pagan sin despeinarse los $99, que además dan acceso al consumo ilimitado de música, películas, series de televisión, más de un millón de libros, y ofertas variadas.

Cuando un hogar paga por Amazon Prime, la cosa tiene difícil arreglo: prácticamente duplica su gasto con la compañía, lo que equivale a que esa familia deje de visitar muchas de las secciones de su supermercado de toda la vida. Y lo que es peor: el servicio de Amazon ofrece también envía gratuito el mismo día en determinadas áreas, que van expandiéndose progresivamente. En Manhattan, Amazon ofrece envíos ya no en un día, sino nada menos que en una hora, un servicio que acaba de lanzar también en París y ha provocado las protestas de su alcaldesa, Anne Hidalgo.

Wal-Mart cree erróneamente que se trata de una cuestión de precio. Que reduciendo a la mitad la tarifa plana va a ser capaz de robar clientes a Amazon. Sin embargo, la gran verdad es que la oferta de productos disponibles en la web del rey de los supermercados es inferior en varios órdenes de magnitud a la que ofrece Amazon, y que el cliente de alto poder adquisitivo que paga Amazon Prime no se hace demasiados planteamientos sobre los $99 que paga al año, sino sobre lo “envolvente” del servicio y sobre la cantidad de problemas que se quita de la cabeza con el acceso a contenidos ilimitados de música, películas y series de televisión. Cualquier hogar norteamericano que se plantease sustituir los $99 de Amazon por los $49 de Wal-Mart se enfrentaría seguramente a un auténtico motín familiar.

El nuevo estándar es ese: competir con servicios que obligan a perder dinero contra una compañía a la que no le preocupa dar resultados negativos -sus acciones se han revalorizado más de un cuarenta mil por ciento desde que salieron a bolsa en 1997- y que, en un guiño al futurismo, comenzará pronto a enviar productos mediante drones. Buena suerte...