Crisis de los Refugiados

Niega ser una heroína, pero vino a Europa desde Siria en silla de ruedas

Nujeen Mustafa es una adolescente con parálisis cerebral que recorrió 2.000 kilómetros para pedir asilo en Alemania. Ahora espera que su adorado Messi lea el libro en el que lo cuenta.

Nujeen vuelve a sonreír en Alemania, a la espera de poder reunirse con sus padres, en Turquía.

Nujeen vuelve a sonreír en Alemania, a la espera de poder reunirse con sus padres, en Turquía.

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El próximo 31 de diciembre Nujeen Mustafa cumplirá 18 años. Según dice a EL ESPAÑOL, el único regalo que quiere esta adolescente siria es regularizar su situación en Alemania, país al que llegó hace algo más de un año en su silla de ruedas. Nujeen nació con un tipo de parálisis cerebral que afecta a sus cuatro extremidades y que le impide poder caminar.

Sin embargo, su discapacidad no fue en modo alguno un impedimento para terminar con éxito en suelo germano un viaje de 2.000 kilómetros por tierra y mar que tuvo como punto de partida su Manbiy natal, una pequeña ciudad situada en los alrededores de Alepo, en el norte de Siria. Ahora vive en Colonia (oeste de Alemania), con sus dos hermanas y su hermano.

“Ellos ya tienen el permiso de residencia, pero yo todavía estoy esperándolo”, explica. “Por mi cumpleaños sólo quiero tener garantías de poder estar aquí, (pero) en Alemania hay que ser paciente”, asegura.

Nujeen se dio a conocer a todo el mundo en la ya cerrada ruta de los Balcanes, cuando los medios de comunicación internacionales la descubrieron junto a su hermana en plena travesía. La historia de este viaje la cuenta la propia Nujeen en un libro presentado recientemente en Alemania titulado sencillamente con su nombre de pila: “Nujeen” (Ed. Harper Collins Ibérica, 2016). La joven siria lo firma junto a la periodista británica Christina Lamb.

Nujeen (centro) llegó con sus hermanos a Alemania. Ahora viven en Colonia.

Nujeen (centro) llegó con sus hermanos a Alemania. Ahora viven en Colonia. Ed. Harper Collins

“Pienso a menudo en lo que me pasó y pienso que es una despedida de mi infancia, una buena despedida de mi infancia, porque pronto tendré 18 años y ahora me toca enfrentarme al mundo”, afirma. “Tengo la impresión de haber crecido muy rápido, a veces me pongo nostálgica, pero creo que estoy lidiando bien con esto, nunca dejaré que la presión venza”.

Su historia no ha dejado indiferentes a figuras internacionales como la activista paquistaní Malala Yousafzai, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2014. Yousafzai llegó a calificar a la joven siria de “fuente de inspiración”.

“Fue un honor que dijera eso sobre mí, cuando lo escuché me quedé diciendo “¿¡Qué!?”, ¿¡Dijo eso!?”, recuerda Nujeen. En realidad “ella es la que ha sido una fuente de inspiración, para mí lo ha sido en cualquier caso”, abunda Nujeen, que se mantiene humilde a pesar del revuelo que ha generado la publicidad de su historia, especialmente tras la publicación de su libro. “Yo no soy una heroína, sólo quiero que la gente me llame por mi nombre”. 

Su libro ya cuenta con ediciones en español, inglés, alemán y portugués. El noviembre estarán disponibles las traducciones al francés y al italiano.

Su hermano Shiar reconoce a este diario que su hermana se ha convertido estos días en “una especie de súper estrella”. “A veces no nos gusta demasiado cuando se pone en plan estrella, pero es que en los últimos días ha tenido un montón de entrevistas, y tenemos que estar detrás de ella”, dice Shiar, cineasta.

La hermana de Nujeen la ayuda para  avanzar junto a los demás demandantes de asilo.

La hermana de Nujeen la ayuda para avanzar junto a los demás demandantes de asilo. Ed. Harper Collins

Él acompañó, cámara en mano, a su hermana desde que llegara en una precaria embarcación a las costas griegas procedente de Turquía hasta suelo alemán, junto a su otra hermana. “Estamos tratando de cuidarla y protegerla”, afirma el hermano mayor de Nujeen.

Fundamental en que la travesía de Nujeen fuera un éxito es que ésta hablara inglés con una sorprendente facilidad. Lo aprendió en su casa cuando vivía en Siria, viendo la tele. En concreto siguiendo la telenovela estadounidense 'Days of Our Lives' - “Días de nuestras vidas”.

“Aprender inglés fue muy divertido para mí, lo hice sin un profesor que buscara meterte miedo o cosas así”, recuerda Nujeen. Lleva ya un año aprendiendo alemán, lengua en la que se atreve a decir: “el alemán es difícil, pero va bien”. El inglés le permitió a ella y a su familia poder interactuar con quienes se encontraron en su travesía, desde guardias fronterizos hasta periodistas, voluntarios u otros refugiados necesitados.

EL ESPAÑOL habla con ella poco después de que haya terminado sus clases en la escuela. Nujeen acude a un centro educativo especializado en niños con discapacidad. Parece que le va bien. “Hoy me dieron los resultados de un examen de matemáticas: conseguí 37 puntos de 42 posibles”, detalla orgullosa. Pero a Nujeen no sólo le gustan las matemáticas. “El alemán, el inglés, la biología, me gustan todas las asignaturas, me encanta la escuela”, afirma.

Que Nujeen haya mantenido su curiosidad y su apetito por aprender es lo que más satisfacción parece aportar a su entorno. “Es una persona feliz y creemos que está bien, contenta. Era muy importante para nosotros que fuera a la escuela, esto ya era así en Siria”, mantiene su hermano Shiar.

En el centro educativo al que acude a Nujeen no le gusta ser el centro de atención. “Todo el mundo tiene su propia historia, yo sólo quiero ser como el resto de la gente y pienso que la historia de mis amigos del colegio es tan interesante como la mía, yo no quiero ser una estrella”, dice con aplomo esta joven. Y en el caso de los refugiados, Nujeen pone cara a otras personas que como ella, también se pusieron en camino a Europa en silla de ruedas.

EVITANDO PELIGROS

Sin embargo, “su viaje a Europa”, como ella lo llama, fue una aventura plagada de situaciones límite. Haber llegado a Alemania es en realidad un éxito que no está al alcance de todas las personas que han huido de la guerra y la miseria en la crisis de los refugiados. Según las cuentas recientes de Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, en el último año algo más de 4.100 personas han perdido la vida en el Mediterráneo intentando llegar al continente europeo.

Su travesía por el mar desde la costa de Turquía hasta Grecia estuvo marcada por el miedo a perder su silla de ruedas. Temía que otros pasajeros la tiraran por la borda. Antes, huyendo de Siria hacia suelo turco junto a un grupo de familiares, Nujeen y los suyos lograron salvar sus vidas después de que el grupo terrorista Estado Islámico tomara el control de la región en la que vivían.

La familia de Nujeen es kurda, lo que hacía de ellos uno objetivo prioritario en la represión de la organización terrorista que controla parte de territorio sirio e iraquí. “Todo lo que es diferente a su ideología lo consideran no islámico y nosotros no somos como ellos. Estamos orgullosos de ser kurdos, independientes; queremos autonomía y a ellos no les gusta eso”, explica la adolescente.

Nujeen y su hermana durante el viaje de camino a su sueño, Alemania.

Nujeen y su hermana durante el viaje de camino a su sueño, Alemania. Ed. Harper Collins

Nujeen cree en Dios, en un Dios que nada tiene que ver con la visión de los fundamentalistas ni terroristas: “La vida merece la pena vivirla, nunca se debería, independientemente de las circunstancias o de quien sea, acabar con la vida de nadie; la gente que quiere acabar con la vida de otros debería ser derrotada”.

Ha visto lo que supone la guerra para un país. Para poder llegar a Europa, ella y sus familiares tuvieron que fiarse de traficantes de seres humanos. “La guerra saca lo peor de la gente, la situación que vivimos es una situación de guerra, hay gente que se aprovecha”, explica.

Para ella lo peor de su viaje a Europa fueron “los días en Grecia” y su paso por Eslovenia. “Allí llegué a pasar un día en la cárcel”, rememora. Las fronteras de Grecia y Eslovenia son sólo dos de la decena que tuvo franquear en busca de una nueva vida en Alemania.

LLEGAR A ALEMANIA, ALGO GRANDE

Lo mejor, para ella, fue llegar a Alemania. “Ese momento fue muy especial, porque tuve la sensación de haber logrado algo grande”, comenta, aludiendo al pasado 21 de septiembre de 2015, cuando consiguió por fin pisar suelo germano. Atrás quedaron los días alerta, observando el comportamiento de los guardias fronterizos, pendiente de las noticias y de la evolución de las medidas que estuvieron tomando los diferentes países de la Unión Europea.

“Para hacer el viaje tienes que estar a la última en las noticias, para ver si la frontera está abierta o no. En realidad no necesitas tanta organización como pueda parecer, lo que sí hace falta es dinero y tienes que, de algún modo, ser un experto en derecho europeo”, asegura. Ella y su hermana tuvieron éxito evitando que les tomaran las huellas dactilares en los países que atravesaron. Así es cómo pudieron, finalmente, optar al estatus de refugiadas en Alemania en lugar de hacerlo en otro Estado del espacio comunitario que podría haberles identificado antes.

Los padres de Nujeen, ahora refugiados en Turquía, en una imagen de archivo.

Los padres de Nujeen, ahora refugiados en Turquía, en una imagen de archivo. Ed. Harper Collins

Nujeen asegura que Alemania la está tratando “bien”, aunque en buena medida vive pensando en la decisión de su demanda de asilo y en la eventual venida de sus padres. Ella y sus hermanos quieren hacer uso de la reunificación familiar para volver a vivir con sus progenitores. Su padre y su madre se encuentran actualmente en Turquía. La reunificación familiar es algo que las autoridades alemanas han ido limitando como consecuencia de la llegada masiva de demandantes de asilo en los últimos dos años.

Nujeen no es ajena a los cambios políticos que están teniendo lugar en Alemania como consecuencia de la crisis de los refugiados, entre los que se cuentan restrictivas reformas del derecho de asilo. “En Alemania las cosas han cambiado por lo que ha ido pasando, con los ataques terroristas y demás, pero yo todavía me siento bienvenida”, comenta. Así alude Nujeen a los ataques reivindicados por dos terroristas del Estado Islámico en Alemania este verano. “Hay alguna gente que está desarrollando esa especie de fobia a los refugiados”, abunda Nujeen, refiriéndose, por otra parte, al clima político que ha propiciado el auge del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Con la publicación de su libro, a esta chica aficionada al deporte le gustaría ayudar a que un mayor número de personas empatizara con la situación de los refugiados. “Me gustaría que mi libro tuviera un impacto y que la gente pudiera saber un poco más qué significa ser un refugiado”, mantiene. “De sentirme heroína, lo haría si supiera que el libro ha cambiado algo”, añade.

AFICIONADA AL BARCELONA, FAN DE MESSI

Nujeen juega al baloncesto en su escuela. De hecho, habla a este diario en la víspera de un partido de competición. Pese a revivir parte de una experiencia que para muchos es traumática, ella no pierde la sonrisa, ni sus ganas de hablar de su afición al deporte.

“España, de alguna manera, forma parte de mi vida, porque sigo la liga de fútbol española, soy fan del Barcelona”, revela entre risas Nujeen. Para ella, la Bundesliga, la liga alemana, no tiene tanto atractivo. “Aquí sólo está el Bayern de Múnich como equipo fuerte, pero en la Liga están el Barcelona, el Real Madrid, el Atlético de Madrid, el Athletic de Bilbao, el Sevilla, hay muchos más equipos fuertes”, analiza.

En Alemania sólo está el Bayern de Múnich como equipo fuerte, pero en la Liga están el Barcelona, el Real Madrid, el Atlético de Madrid, el Athletic de Bilbao, el Sevilla, hay muchos más equipos fuertes

Nujeen ya dijo querer ser “astronauta” en los días en los que se hizo famosa atravesando la ruta de los Balcanes. Ahora dice que, ante todo, está “disfrutando la experiencia de vivir en Alemania”. Es una “oportunidad por la que luché mucho”, asegura. “Nada es fácil en la vida, tienes que correr riesgos y luchar”, adhiere. Asegura tener “imaginación” para aspirar ser cualquier cosa en Alemania, pero lo cierto es que va camino de convertirse en un fenómeno editorial gracias a su libro.

No obstante, a ella lo que parece hacerle especial ilusión es que su libro encuentre un lector muy señalado en España. No es otro que Lionel Messi, la estrella argentina del Barcelona. “Le he mandado el libro firmado. Cuando me dijeron que lo firmara para que se lo mandaran a Messi casi me vuelvo loca”, confiesa. “Me digo que a lo mejor lo lee, si no lo hace me quedaré con las ganas”, concluye entre risas.