Brexit

Así será el divorcio de Reino Unido de la Unión Europea

Las negociaciones de separación durarán como mínimo dos años. Después, Londres deberá negociar un nuevo pacto con la UE.

El proceso de separación de Reino Unido de la UE será largo y complicado

El proceso de separación de Reino Unido de la UE será largo y complicado

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La salida de un país de la Unión Europea está regulada por el artículo 50 del Tratado. Este artículo se introdujo por primera vez en el Tratado de Lisboa, que entró en vigor en 2009, y hasta ahora nunca se ha utilizado. Uno de sus redactores, el jurista Jean-Claude Piris, ha explicado a EL ESPAÑOL que su objetivo es que la salida fuera “ordenada y no caótica”. Pero él mismo admite que el artículo no es suficientemente claro sobre el procedimiento a seguir. A continuación explicamos los pasos principales del proceso de separación:

1. Reino Unido debe pedir a la UE el divorcio

La victoria del brexit en el referéndum no tiene de momento ningún valor legal para la Unión Europea. Para que se inicie el proceso de separación, es necesario que Reino Unido notifique oficialmente al resto de países miembros su deseo de marcharse, normalmente mediante una carta del primer ministro. Los dirigentes europeos esperaban que la misiva llegara ya en la cumbre del 28 y 29 de junio.

Pero David Cameron ha anunciado su dimisión tras su derrota en el referéndum y ha dicho que es el próximo primer ministro el que debe enviar la misiva pidiendo el divorcio. Eso significa que el procedimiento no se desencadenaría hasta octubre, fecha prevista para su elección. El resto de líderes de la UE han reclamado a Cameron que mande la carta ya. "Cualquier aplazamiento prolongaría innecesariamente la incertidumbre", afirman en una declaración conjunta.

2. Londres tendrá un plazo de dos años para negociar la separación

El artículo 50 establece un plazo de dos años para que Bruselas y Londres negocien la separación. El acuerdo debe regular cuestiones como los asuntos en curso en materia de competencia, ayudas públicas o extradiciones. También el estatus de los ciudadanos europeos residentes en Reino Unido y viceversa. Los británicos deberán aprobar muchas leyes nuevas para sustituir a los reglamentos europeos que dejarán de aplicarse en su territorio.

La Comisión Europea será la encargada de dialogar con el Gobierno británico en nombre de los otros 27 países miembros, que le darán las directrices de negociación. Durante estos dos años, Reino Unido seguirá siendo miembro de pleno derecho de la UE, con las mismas obligaciones que hasta ahora. Conservará a su comisario y a sus eurodiputados. Pero su posición política se verá debilitada porque el resto de socios, sabiendo que se marcha, no tendrán en cuenta sus opiniones. Y quedará fuera de todas las discusiones sobre su salida, que serán a 27.

El plazo de dos años para negociar el divorcio podría prorrogarse, pero para ello se requiere la unanimidad de todos los países de la UE y de Londres. Algunos dirigentes, como el líder del grupo popular europeo, Manfred Weber, ya se han opuesto a una extensión. La gran incógnita es si el divorcio será amistoso (como desea por ejemplo Alemania) o conflictivo (como han sugerido la Comisión o la Eurocámara).

Si se llega a un acuerdo de separación, será este pacto el que fije la fecha de salida de Reino Unido de la UE. El acuerdo debe ser ratificado por mayoría cualificada en el Consejo de la UE, que reúne a los países miembros, y la Eurocámara. Si no hay pacto, Londres quedará automáticamente fuera de la UE al cabo de este plazo de dos años.

3. Los británicos deben pactar una nueva relación con la UE (al menos otros cinco años)

Tras la salida, los Tratados de la UE dejarán de aplicarse en Reino Unido. Es decir, Londres quedará fuera de territorio comunitario y perderá el acceso al mercado único. Para exportar sus productos al continente, tendrá que pagar los mismos aranceles que cualquier otro país que no tiene acuerdos comerciales con la UE, como China o EEUU. Eso significa, por ejemplo, un recargo de alrededor del 10% para motores y piezas de coches, sector en el que Reino Unido es ahora muy competitivo.

Si quiere poder exportar sin problemas, Londres deberá negociar una nueva relación con la Unión Europea. Hay varios modelos posibles como el de Noruega, el de Suiza o el de Turquía. Como la prioridad para Reino Unido es impedir la libre circulación de trabajadores, la mayoría de expertos creen que la alternativa más probable es que Londres firme con la UE un acuerdo de libre comercio, como el que se acaba de negociar con Canadá. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, cree que estas negociaciones durarán al menos otros cinco años. Otros analistas ven este escenario como demasiado optimista.

El resultado es que Reino Unido tardará un mínimo de siete años (los dos del divorcio y los cinco del nuevo acuerdo) en normalizar sus relaciones con la UE. Después, Londres deberá negociar acuerdos con países terceros. En estos momentos se beneficia de los que ha concluido la UE, como el de Corea del Sur, pero al salir los perderá. Como no tiene negociadores comerciales, ya que se trata de una competencia cedida a Bruselas, tardará mucho tiempo. Según Piris, a Reino Unido le costará entre 15 y 20 años estabilizar sus relaciones comerciales con el mundo exterior.

4. ¿Y qué pasa con el resto de la UE?

Los líderes de los otros países de la UE ya se han comprometido a mantener el proceso de construcción europea sin Londres. Tusk ha convocado para la semana que viene la primera reunión a 27, a la que no se invitará a Cameron. "Propondré a los líderes que iniciemos una reflexión más amplia sobre el futuro de nuestra Unión", ha dicho.

Sin embargo, entre los dirigentes comunitarios hay poco apetito por acelerar la integración en la UE. El escenario más probable es un parón y la formación de “dos Europas”: un núcleo central formado por los países de la eurozona y una órbita con el resto de países, para los que lo prioritario es el mercado único y el libre comercio.