CONVENCIÓN POLÍTICA

El partido de ultraderecha alemán AfD aprueba su programa contra los musulmanes

El partido xenófobo alemán cerró el domingo su congreso de Stuttgart, una cita que estuvo marcada por violentos disturbios y por los caóticos debates que generó su “democracia participativa”.

Frauke Petry, presidenta de la AfD, junto al líder del partido, Joerg Meuthen.

Frauke Petry, presidenta de la AfD, junto al líder del partido, Joerg Meuthen. Reuters

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“Caótico”. Así describieron el quinto congreso de Alternativa para Alemania (AfD) algunos medios de comunicación germanos presentes en la cita celebrada este fin de semana en Stuttgart, la capital del Land de Baden-Wurtemberg (suroeste). La reunión convirtió a esta formación euroescéptica y xenófoba en protagonista durante el fin de semana de la fiesta del primero de mayo en detrimento de sindicatos y militantes izquierdistas. Éstos suelen tener en estas fechas el monopolio de la atención mediática.

La AfD acaparó buena parte del interés de los medios de comunicación desde las instalaciones de la feria de muestras de Stuttgart. Allí celebró su quinto congreso, dedicado a la creación del programa político de esta formación acaparadora de los votos en los extremos de la derecha germana en las últimas citas electorales. Alrededor de 2.400 delegados de AfD procedentes de todo el país viajaron hasta la capital de Baden-Wurtemberg para acordar el contenido político de este partido fundado en 2013.

Aunque liderados por una mujer, Frauke Petry, quien es responsable de la presidencia del partido junto a Jörg Meuthen, los participantes eran mayoritariamente hombres, de mediana o avanzada edad y más o menos radicales en su nacionalismo o conservadurismo. Escasos eran los jóvenes y las mujeres, aparte de Petry, la más visible. Algunos no ocultaban ser militantes cristianos. “Jesús dice: yo soy el camino” rezaba el mensaje del abrigo de uno los participantes en los en ocasiones acalorados debates entre delegados y dirección que mantuvo la organización este fin de semana.

Muchos de los simpatizantes de la formación se definen como “conservadores” o como “algo patriotas”

Muchos de ellos se reivindicaban ante las cámaras de televisión presentes en el congreso como los vehículos de “nuevos e importantes acentos traídos” a la política alemana, como “conservadores” o como “algo patriotas”. Otros adjetivos que empleaban los participantes de la cita para definir a la AfD fueron “partido del pueblo”, “partido de derechas pero no radical de derechas” o “partido a la derecha de una CDU (Unión Cristiano Demócrata, nldr.) que se ha movido a la izquierda”.

Otros delegados entrevistados por este periódico definen a la formación como “un partido de gente de clase media”, compuesta por personas “centradas en protestar contra la situación actual del país y en tomar partido políticamente a través de la democracia participativa”.

Sea como fuere, esta formación se encuentra en una fase ascendente. Lo demuestran los resultados de las elecciones regionales del pasado mes de marzo, celebradas en Sajonia-Anhalt (centro-este), Renania-Palatinado (oeste) y Baden-Wurtemberg (suroeste). En ellas, AfD logró entrar por primera vez en los parlamentos de esos Länder. En Sajonia-Anhalt, la formación consiguió ser la segunda fuerza política, con un 24,4% de los votos. En Renania-Palatinado y Baden-Wurtemberg quedó como tercer partido más votado (respectivamente, 14% y 15,1%).

“EL ISLAM NO PERTENECE A ALEMANIA”

En el congreso de Stuttgart, el partido formalizó sus posiciones críticas a las políticas de la Unión Europea, a las del actual Gobierno alemán en materia de inmigración, integración y asilo y sus posturas islamófobas, entre otras. Esos temas fueron de los que generaron intensas discusiones entre los militantes del partido venidos a Stuttgart.

Hubo un delegado de Luneburgo (noreste), Ernst-August Röttger, que se atrevió a plantear que los miembros de la formación debían establecer algún tipo de diálogo con la comunidad musulmana. Pero conforme hacía su propuesta le cayeron los abucheos de los presentes. La mayoría de quienes acudieron a la cita acabaron aprobando, de hecho, que uno de los principios del partido sea: “el Islam no pertenece a Alemania”. Entre lo aprobado por AfD en Stuttgart relativo al Islam figura también la idea de prohibir la construcción de minaretes y de la llamada al rezo de los muecines.

Existen diferentes sensibilidades en esta formación

“Para mí lo importante era diferenciarse, y dar mi opinión, ya tenemos cuatro millones de musulmanes en nuestro país, hay que tener alguna forma de diálogo”, explica Röttger a EL ESPAÑOL. No obstante, “el partido ha adoptado oficialmente una posición hostil hacia el Islam en este congreso”, subraya en declaraciones a este diario Martin Klausch, politólogo de la Universidad Libre de Berlín.

La tentativa de Röttger dio cuenta de que existen diferentes sensibilidades en este partido. El sábado por ejemplo, la formación ya se mostró dividida en el apoyo a Petry en su reciente decisión de disolver la sección de la AfD en el Land de Sarre (suroeste) por sus excesivos contactos con la extrema derecha. Un 49% de los delegados votó en contra esa medida. Para Röttger, que se haya aclarado el asunto de esa región germana es precisamente “de lo más importante que ha ocurrido este fin de semana”. “La otra cosa clave es que, por fin, después de tres años, tenemos un programa político”, añade este ingeniero de 40 años.

INTERMINABLES DEBATES

Para Klausch, lo más llamativo que ofreció la reunión de la AfD fue la dinámica de la participación de los delegados. “En la AfD querían una democracia participativa, y en Stuttgart se han visto las consecuencias de esto, es decir, interminables debates en los que no se dejan de plantear nuevas propuestas o propuestas en las que el delegado se limita a dar opinión sin proponer nada”, resume Klausch.

“Tenemos muy buenas ideas pero hay que recordar que estamos haciendo un programa básico para el partido y no un programa electoral”, recordaba Frauke Petry el domingo a los asistentes en vista cómo se estaba prolongado el tiempo de discusión sobre el capítulo de cultura, lengua e identidad, en el que se abordó la cuestión del lugar que el Islam debe ocupar en Alemania.

Los debates en esta cita de la AfD ya parecían eternizarse en vano desde el sábado. En la mañana de la apertura del congreso, hubo quien tomó la palabra para decir, “son las doce del mediodía y todavía no hemos empezado a trabajar”. De los catorce capítulos sobre los que tenían que pronunciarse los delegados, sólo lo hicieron sobre dos de ellos en el primer día del congreso. Mucho del retraso con el que avanzaba el congreso se debió a las innumerables peticiones y propuestas que habían llegado a la sede del partido incluso antes de la reunión de este fin de semana. En papel, sumaban más de 1.000 páginas.

Tenemos muy buenas ideas pero hay que recordar que estamos haciendo un programa básico para el partido y no un programa electoral

Tampoco ayudó a la buena marcha del congreso que el día de la apertura cerca de 2.000 manifestantes de extrema izquierda trataran de bloquear el acceso a las instalaciones elegidas por la AfD para celebrar su cita programática. Movilizados en nombre del “antifascismo” y contra “un partido que busca la división” de la sociedad, protagonizaron enfrentamientos con la policía que se saldaron con la detención de cerca de medio millar de personas y un número indeterminado de heridos. En total, se movilizaron un millar de agentes de policía para velar por la seguridad del congreso de la AfD.

“UNA PROVOCACIÓN” PARA LOS SINDICATOS EL 1º DE MAYO

El sábado también hubo manifestaciones más tranquilas, como a la que asistió Andrea Gregor, sindicalista de la Federación Alemana de Sindicatos (DGB, por sus siglas alemanas). Su organización reunió a unas 300 personas en el casco antiguo de la ciudad, para mostrar su rechazo a lo que se ha considerado “una provocación” especialmente en el ambiente sindical.

“Este fin de semana del primero de mayo es nuestro fin de semana, este congreso es una provocación”, dice Gregor a EL ESPAÑOL. “Este fin de semana debería servir para promover el lema 'tiempo para más solidaridad' y esto no es, en modo alguno, lo que representa lo que quieren en la AfD”, añade esta sindicalista.

Desde el Ayuntamiento de Stuttgart, el alcalde Fritz Kuhn, del partido Los Verdes, prefiere no hablar sobre la reunión de la AfD. “Nos da mala prensa”, explican a este periódico de fuentes del consistorio, donde saben que “hay que convencer a la gente con buenos argumentos para que no apoyen a la AfD”, según expuso el propio Kuhn a los sindicatos en una reunión a puerta cerrada este fin de semana.

“¡HABEMUS PROGRAMA!”

En la sala de la feria de muestras y exposiciones de Stuttgart en la que se reunieron los responsables y militantes de la AfD, el domingo se trató de avanzar con mejor ritmo en el orden del día. Kay Gottschalk, responsable de la AfD en la ciudad-estado de Hamburgo y uno de los encargados de llevar las votaciones a buen puerto, instó incluso a la calma a la hora de votar en la segunda jornada del congreso. “Son demasiado impacientes, quieren irse ya todos a casa”, afirmó en tono irónico para aliviar la tensión del debate sobre la cultura, la identidad y la lengua.

El tiempo para esta discusión tuvo que ampliarse media hora debido a las numerosas y vehementes intervenciones de los delegados. Al comienzo de la tarde, sin embargo, fue necesario acortarse el tiempo dedicado a cada tema porque en caso contrario se hacía difícil cerrar el congreso a la hora prevista inicialmente.

En numerosas ocasiones, las propuestas de los micrófonos a los que accedían los delegados parecían hacerse entre reproches a los representantes de la dirección. La difícil papeleta de lidiar con los militantes cayó principalmente en manos de Gottschalk y de Christoph Basedow. “¡Esto es interminablemente vergonzoso!”, se llegó a espetar desde el micrófono de los delegados a los responsables del partido. Petry no dijo por casualidad visiblemente satisfecha al cerrar el congreso: “¡Habemus programa!”.

Mejor acogida que la gestión de alguna de las propuestas tuvieron las palabras de Jörg Meuthen, quien animó el sábado a los delegados invitándolos a acabar con una “Alemania izquierdista, ecologista y social de inspiración sesentayochista” de la que en la AfD dicen estar “hartos”. La Alemania de la AfD es “patriota”, “conservadora” pero “moderna” y “liberal”, según Meuthen.

Que el país de la canciller Ángela Merkel se identifique con los epítetos de la AfD está todavía muy lejos de ocurrir. El partido se ha dotado sólo ahora de un programa político. Si bien es la tercera fuerza política en términos de intención de voto, de acuerdo con una encuesta publicada el domingo en la edición dominical del diario Bild, los sondeos le atribuyen un apoyo del electorado del 13%. La “mayoría” en el Bundestag que anhelan Petry y compañía sigue siendo, para ellos, un sueño.