Cristina Fernández de Kirchner sucedió a su marido en la presidencia argentina.

Cristina Fernández de Kirchner sucedió a su marido en la presidencia argentina. Carlo Allegri REUTERS

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Carlos Menem dice que Cristina Fernández de Kirchner "habría matado" a su marido

El expresidente argentino ha hecho estas polémicas declaraciones en un programa radiofónico del país.

23 febrero, 2016 18:58
Buenos Aires
Por si Argentina no tuviera suficientes muertos en el armario -entre otros el misterioso supuesto suicidio en 2015 del fiscal antiterrorista Alberto Nisman- este martes el senador y expresidente de Argentina, el peronista Carlos Menem, ha perpetrado un 'dudocidio'.
Al ex jefe de Estado, quien gobernó el país julio de 1989 y diciembre de 1999, ha planteado en público sus interrogantes -y los rumores sobre la muerte de otro exmandatario peronista, Néstor Kirchner, en 2010. "Dicen que a Néstor lo habría matado la mujer [Cristina Fernández], porque Néstor, de acuerdo a lo que uno escuchó y se informó, la castigaba muy feo. Entonces lo habría matado, es la versión que me llegó a mí y a todo el mundo", ha dicho el ex mandatario en una entrevista concedida a la emisora pública de radio Ciudad.
Y ha machacado: "La muerte del esposo [de Cristina] quedó medio en duda, a punto tal que se está por hacer una autopsia para saber de qué murió".
De todos modos, Menem se ha curado en salud, acaso previendo los juicios por calumnias que le podrían caer, al admitir que "hasta que no se pruebe lo que se dice no tengo la autoridad y el conocimiento para afirmar que a Néstor lo mató la mujer".
Néstor Kirchner, que ocupó la Casa Rosada entre 2003 y 2007, murió al amanecer del 27 de octubre de 2010 en compañía de su esposa y sucesora en la presidencia, Cristina Fernández, en la residencia matrimonial "Los Sauces" de la villa patagónica El Calafate, 2.700 kilómetros al sur de Buenos Aires.
Entonces el parte oficial informó de que el expresidente, de 60 años, había sufrido un ataque al corazón. En los meses previos había sufrido dos intervenciones quirúrgicas -carótida y angioplastia- por problemas coronarios.
Los médicos le aconsejaban parar el trajín, pero siguió en plena actividad y para muchos era el 'presidente en las sombras'. Al fallecer era diputado, presidente del partido Justicialista (peronista), y secretario general de la Unión de Naciones del Sur (Unasur).
También aspiraba a presentarse de candidato en las elecciones generales de 2011, para que el único matrimonio presidencial de Latinoamérica continuara en el poder. Su desaparición obligó a Fernández a competir por la reelección y lo hizo con éxito: cosechó el 54% de sufragios emitidos.
A Néstor Kirchner lo velaron dentro de la Casa Rosada en un funeral de tres días de asueto nacional. Una multitud montó guardia en la Plaza de Mayo y desfiló frente al féretro, escoltado por la viuda Fernández, vestida de negro, y los hijos, Máximo y Florencia.
En las charlas de bar y de sobremesa, muchos argentinos aún comentan sus sospechas sobre la verdadera causa de la muerte de Kirchner, por qué fue velado a ataúd cerrado y no pudieron ver su rostro, a diferencia de otros funerales, por ejemplo, el del expresidente Raúl Alfonsín (1983-1989).
Los restos del exmandatario peronista descansan en un imponente mausoleo, en el cementerio de Río Gallegos, que fue financiado por el empresario de la construcción Lázaro Báez. Éste había cenado con el matrimonio la noche de la muerte en El Calafate y era socio de la familia en negocios.
Las suspicacias han venido ahora a ser abonadas por las declaraciones de Menem, que a sus 85 años ya parece estar de vuelta de casi todo y pone el asunto sobre el tapete de la agenda política, acusando sin decirlo poco menos que de "asesina" a Cristina Fernández.
Hubo un tiempo en que se llevaban bien. En los años 90 Menem visitó Río Gallegos, capital de la provincia patagónica de Santa Cruz, y lo recibió el entonces gobernador Kirchner. En un acto público lo halagó y hasta llegó a decir que era "el mejor presidente de todos los tiempos".
Pero Menem no se olvida de que Kirchner luego lo traicionó y ha recordado: "Cuando yo bajé del palco, dije: 'Creo que el primero que me va a dar una puñalada va a ser Néstor'. Y después habló barbaridades de mi persona". 
No sólamente eso. En 2009 Kirchner posó en una foto en el Congreso de los Diputados tocándose un testículo y un banco de madera para ahuyentar la supuesta mala suerte que le iba a traspasar Menem, tildado por muchos de gafe.