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'Snowboarding con la Policía de Nueva York', las claves de la última bomba viral

En la jungla. En menos de 24 horas el vídeo se acerca a los 5 millones de reproducciones en Youtube. Hay una década de trabajo detrás.

Un momento de 'Snowboarding with the NYPD'

Un momento de 'Snowboarding with the NYPD'

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La histórica tormenta de invierno que sepulta la Costa Este de Estados Unidos ha puesto al país en estado de emergencia, pero hay quien ha logrado sacarle un lado divertido. El domingo, el realizador de vídeo Casey Neistat subió un vídeo a Youtube en el que practicaba snowboard por las calles nevadas de la Gran Manzana. Un día después ya roza los cinco millones de reproducciones.

A lo largo de dos minutos y medio le vemos deslizarse sin dificultades tirado por un todoterreno a través de un Manhattan semidesierto, recibir la aclamación en Times Square de los escasos transeúntes que desafían a la intemperie, y terminar parados por la Policía de Nueva York... cuyos agentes resultan ser mucho más comprensivos de lo que cabría imaginar.

Neistat contó con la complicidad de su hermano Dean, que llevaba el volante, y su amigo Jesse Wellens en la cámara. Se les une el esquiador profesional Oscar Boyson que realiza las acrobacias más arriesgadas y de hecho se llega a caer, sin sufrir daños, según ha declarado el propio Neistat a The New York Times. "Las condiciones eran las mejores para hacerlo", señala.

No es su primer intento, efectivamente. El videoblogger de culto, con casi dos millones de suscriptores en su canal, ya había publicado en febrero de 2014 un vídeo en el que hacía snowboarding por las calles de Nueva York que fue visto casi siete millones de veces.

En esta ocasión, sin embargo, todo estaba preparado para superarse a sí mismos. Lo ha desvelado un making of que a su vez acumula más de un millón de visitas. En él muestran cómo usaron un dron para hacer tomas aéreas, cómo ensayaron algunos de los saltos y cómo se saltaron la prohibición de circular que decretaron las autoridades para poder acabar el vídeo, con algún encontronazo menos amigable con la Policía. 

Toda una vida en la red 

Aficionado a los deportes de riesgo, Casey Neistat se ha especializado en esta clase de acciones virales. El pasado octubre sorprendía a los neoyorquinos con un fulgurante Aladín en su alfombra voladora, que se trataba en realidad de un skateboard disfrazado.

Neistat, de 34 años, lleva sin embargo toda una vida - en términos de nativo digital - perfeccionando sus estrategias de storytelling online. Su primer éxito viral, Ipod's Dirty Secret, data de 2003 y logró un millón de visitas en su primer mes, un hecho nada desdeñable teniendo en cuenta que Youtube no existía por aquél entonces. En el vídeo, vandaliza la publicidad callejera del reproductor digital de Apple denunciando que su batería irremplazable solo dura 18 meses.

Empezó a llamar la atención de la prensa en 2005 cuando grabó un experimento social: fingía robar su propia bici para comprobar como reaccionaban los habitantes de Nueva York. Siete años después repitió el montaje para averiguar si la sensibilidad de sus vecinos había cambiado, y terminó teniendo que responder ante la Policía.

Sus vídeos son una mezcla de provocación y concienciación, y llevan al límite su relación con la autoridad, como este último en el que simple y llanamente intenta abrir un coche patrulla aparcado. Al comprobar que puede, se mete dentro. Pero había truco: descubrimos que era un coche preparado para un rodaje.

Una de las claves del éxito de Neistat es su disciplina y constancia a la hora de retransmitir su vida online. Su videoblog se actualiza todos los días a las ocho de la mañana. Tiene centenares de seguidores en Snapchat e Instagram a los que cuida con detalles sobre su vida íntima y su trabajo como emprendedor online. 

¿Su siguiente proyecto? Una red social llamada Beme cuyo objetivo es "capturar la autenticidad". Para evitar la imagen retocada de nuestras vidas que proyectamos en Instagram o Facebook, Beme captura sin filtro instantes de cuatro segundos. Ni siquiera se mira la pantalla, funciona apretando el smartphone contra nuestro pecho o cualquier otra superficie. Y no hay favoritos ni opción de compartir.

Es un extraño planteamiento que difícilmente podrá competir, pero a Neistat no le preocupa. "La verdad es mucho más interesante que la ficción a la que estamos acostumbrados".