ORIENTE MEDIO

Varios países del Golfo toman parte por Riad en el conflicto con Irán

La ejecución, el pasado sábado, del clérigo chií Al Nimr, ha polarizado el mundo musulmán, con Arabia Saudí e Irán liderando cada bando.

Salmán bin Abdulaziz, rey de Arabia Saudí

Salmán bin Abdulaziz, rey de Arabia Saudí Europa Press

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La creciente tensión entre Arabia Saudí e Irán tras la ejecución del clérigo disidente chií saudí Nimr al Nimr y el posterior asalto a la Embajada saudí en Teherán ha desencadenado una oleada de reacciones diplomáticas y de rupturas de relaciones con Irán, empezando por la propia Arabia Saudí. Riad ha dado 48 horas a los diplomáticos iraníes para abandonar territorio saudí.

"No hay una escalada por parte de Arabia Saudí. Lo que hacemos es siempre una reacción", ha asegurado el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Adel al Jubeir, en declaraciones a la agencia de noticias Reuters. Al Jubeir ha denunciado las sucesivas "agresiones iraníes" con el envío de militares a otros países o el fomento de complots en países del golfo Pérsico.

"Deberían aplaudirnos por ello"

Al Jubeir ha asegurado que Al Nimr "agitó, organizó células y les proporcionó armas y dinero" y recordó los delitos por los que fueron condenados a muerte los 47 ajusticiados el pasado sábado. "Deberían aplaudirnos por ello, no criticarnos", ha sentenciado.

Aunque desde las capitales europeas se han criticado las ejecuciones en general y la de Al Nimr en particular, no han faltado las voces que se han posicionado tras Arabia Saudí y han anunciado la ruptura de relaciones con Teherán.

Bahréin, estrecho aliado de Riad, ha denunciado la "violación flagrante y peligrosa" de Irán en sus asuntos internos así como el supuesto papel de Teherán en el fomento de disturbios y conflictos en la región, "proporcionando protección y apoyo a los terroristas y extremistas".

En base a todo ello, Bahréin ha decidido "romper las relaciones diplomáticas" con Irán y ha dado a los miembros de la legación diplomática iraní 48 horas para abandonar el reino. Asimismo, Bahréin cerrará su Embajada en Irán y retirará a todo su personal de la misma.

Bahrein disturbios

Bahrein disturbios Efe

Bahréin, un reino de mayoría chií pero gobernado por una familia real suní, ya había retirado a su embajador de Irán el pasado mes de octubre e hizo lo propio con su encargado de negocios en noviembre. Manama ha acusado reiteradamente a Irán de fomentar las protestas contra el Gobierno por parte de la comunidad chií.

Sudán, Emiratos y Kuwait

También Sudán ha roto sus relaciones con Irán por el asalto a la Embajada saudí. La agencia oficial saudí, SPA, ha informado de que el ministro de Defensa saudí y segundo en la línea sucesoria al trono, el príncipe Mohamed bin Salman bin Abdulaziz, ha recibido una llamada del jefe de gabinete de la Presidencia sudanesa, Taha Othman al Hussein, quien le ha notificado la decisión de Jartum de expulsar al embajador iraní.

Durante la conversación, según la agencia saudí, el responsable sudanés ha condenado la injerencia de Irán en la región por su "enfoque sectario" y ha denunciado la negligencia de las autoridades iraníes a la hora de evitar los ataques contra las legaciones diplomáticas saudíes.

Por su parte, Emiratos Árabes Unidos ha anunciado una reducción del nivel de representación diplomática con la República Islámica de Irán hasta el nivel de encargados de negocios. Así, ha ordenado el regreso del embajador emiratí en Teherán y ha limitado el número de diplomáticos iraníes con credenciales en el país árabe.

Mientras, Kuwait, ha condenado las "practicas hostiles" contra la Embajada saudí en Teherán y el Consulado en Mashhad. "Estos ataques suponen una violación flagrante de la Convención de Viena", destaca el Consejo de Ministros kuwaití en una declaración en la que apoya "todas las medidas adoptadas por el Reino de Arabia Saudí para mantener la seguridad y la estabilidad", en referencia a las ejecuciones.

Tibieza de la comunidad internacional

Estas reacciones del 'bloque saudí' surgen como contrapartida de la censura que Irán hizo de la ejecución del clérigo el pasado fin de semana. Teherán ha dirigido todas las críticas a raíz del hecho, tanto desde el propio gobierno como de sus autoridades religiosas, que amenazó a la realeza de Riad con una "venganza divina". A estas duras críticas se sumaron también desde Irak.

Más tibia se ha mostrado la comunidad internacional. España, Francia, entre otros gobiernos, han llamado a la calma y la ONU, a través de su secretario general, Ban Ki Moon, ha trasladado al ministro de Exteriores de Arabia Saudí, Adel al Jubeir, que considera "muy preocupante" la ruptura de relaciones con Irán, a pesar de que entiende que el ataque contra el Embajada en Teherán fue "deplorable".

Ban ha hablado telefónicamente con Al Jubeir y le ha transmitido que, si bien el asalto contra la legación diplomática fue "deplorable", también es "muy preocupante" el anuncio de ruptura de relaciones diplomáticas, según el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric.

Por su parte, EEUU también prefiere contemporizar. El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, explicó en su rueda de prensa diaria que EEUU ha instado a los dos países a no "exacerbar" más las tensiones. Según Earnest, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, ya ha hablado con el ministro de Exteriores de Irán, Javad Zarif, para pedir contención y prevé comunicarse también en breve con su homólogo saudí.