La sede de Cs en Hospitalet tras el ataque con purines.

La sede de Cs en Hospitalet tras el ataque con purines. Ciudadanos

Política Proceso soberanista

Los ataques impunes a las sedes de Ciudadanos en Cataluña: la mierda de cada día

Lo militantes de Hospitalet conviven habitualmente con ataques como los de esta semana a la sede del partido naranja en Galicia.

Jorge Sáinz

A Miguel García le partieron la cara por ser de Ciudadanos. Cuando caía al suelo se rompió parcialmente los ligamentos de la rodilla. Ocurrió en noviembre del año pasado en Hospitalet del Llobregat. Todavía arrastra molestias en la pierna y camina con dificultad. El caso está en los tribunales.

Las agresiones, sobre todo verbales, a militantes de Ciudadanos en Cataluña son demasiado habituales. También los ataques a las sedes del partido. Esta semana se conocía que la sede de Ciudadanos en Santiago de Compostela había sido atacada por segunda vez en seis meses. La fachada amaneció con pintadas como “fascistas”. Pero si hay un lugar en España que se ha convertido en blanco permanente es Hospitalet.

Ciudadanos tiene documentados unos 25 ataques a sus sedes en Cataluña desde 2008. Son sólo los más destacados, porque hay otros de baja intensidad que ya ni se contabilizan. En muchos de sus locales, el partido decidió colocar unos carteles en catalán y castellano invitando a la gente a entrar y debatir sus ideas en lugar de discrepar mediante actos de vandalismo. Pero en Hospitalet, con o sin carteles, la nueva sede de Ciudadanos ha sido atacada casi una decena de veces desde su apertura en la primavera del 2015.

Olor a mierda insoportable

A finales del año pasado, coincidiendo con la agresión a Miguel García, los asaltantes pasaron de las pintadas y la rotura de lunas a embadurnar el edificio de purines de cerdo. Dice García que el olor a mierda era insoportable. Y se prolongó durante días hasta que el seguro se hizo cargo de la limpieza. Cuando una televisión local acudió a cubrir la información, un vecino trató de evitar que entrevistasen a García delante de la sede echando cubos de agua desde el balcón.

“Debemos tener la sede más atacada de toda España”, dice García. “Pero lo único que consiguen en mi caso es darme más fuerzas para seguir luchando”.

La sede de Cs en Hospitalet tras uno de los ataques.

La sede de Cs en Hospitalet tras uno de los ataques. Ciudadanos

A Miguel García, de 65 años, todo el mundo le conoce en Hospitalet. Fue presidente de su club de fútbol, que milita en la segunda división B, durante 20 años. En 2012 se negó a apoyar un convenio a favor de las selecciones catalanas. La mayoría de los presidentes de clubes catalanes de primera y segunda acudió a un acto con Artur Mas en la Generalitat.

García se negó. Y en su lugar apareció en la portada de El Mundo sosteniendo las banderas de España y Cataluña en una foto largamente recordada. El gesto le dio publicidad y colaboró en algunas tertulias deportivas durante un tiempo. García nació en Albacete pero lleva 50 años viviendo en Cataluña. Siempre militó en el PSOE, pero dejó el partido desencantado con los gobiernos tripartitos de Maragall y Montilla y se afilió a Ciudadanos.

Miguel García, en la portada de El Mundo.

Miguel García, en la portada de El Mundo. EE

Segunda fuerza en Hospitalet

García es portavoz municipal del grupo naranja en el Ayuntamiento de Hospitalet. Esta ciudad del extrarradio de Barcelona no es el peor lugar de Cataluña para afiliados a partidos políticos no independentistas. Ciudadanos fue la segunda fuerza más votada en las municipales del 2015 sólo por detrás del PSC. Tiene cuatro concejales.

“Mucha gente te apoya, pero no es raro el día que alguien me llama hijo de puta”, explica. “Aquí se juntan los antisistema con los separatistas y es un cóctel de intolerancia complicado. Si no les plantas cara, al final nos echan. Estoy convencido”.

La agresión física fue el momento más complicado personalmente. Su familia le pidió que lo dejara. "Se acercó un chico a la carpa que habíamos montado y empezó a escupir, se puso a gritar, a llamarnos fascistas", recuerda. "Nos decía iros de cataluña. Llevaba dos perros y el ambiente era muy tenso. De repente me soltó un puñetazo tremendo. Fue horrible".

Tras la agresión y los actos vandálicos contra la sede, el equipo de Ciudadanos se reunió con la Consejería de Interior de la Generalitat. Los ataques han remitido desde entonces.