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La gestora del PSOE interpreta el 'no' definitivo del PSC a Rajoy como una "ruptura unilateral"

Los socialistas catalanes han pedido mantener la relación con el PSOE pese a su decisión de romper la disciplina de voto, que ha sido ratificado por 241 votos a favor y ninguno en contra. Unidos Podemos sería el segundo grupo de la cámara si el PSOE expulsa a los diputados del "no".

Miquel Iceta abandona en coche la sede del partido tras ratificar por unanimidad el no a Rajoy.

Miquel Iceta abandona en coche la sede del partido tras ratificar por unanimidad el no a Rajoy. Efe

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El PSC sabía que se la jugaba y ha decidido mantener su "no" a Mariano Rajoy hasta el final, por lo que en el grupo socialista en el Congreso de los Diputados ya hay una ruptura. Y por escrito. La contundente reacción de la gestora tardó minutos en llegar.

El partido hermano del PSOE, del que tiene independencia jurídica, aprobó en la víspera de que comience el debate de investidura una resolución en la que pide a los siete diputados catalanes que rechacen la reelección del candidato del PP. Con 241 votos a favor y una abstención, el PSC cita dos motivos para desafiar la decisión del Comité Federal socialista de este domingo, un órgano homólogo al Consell Nacional que se reunió este martes. Se trata de la corrupción y de la "falta de diálogo entre los Gobiernos de Cataluña y España" que puede derivar en un "desastroso conflicto institucional". El PSC asegura tener razones propias y diferentes para oponerse a Rajoy respecto a otros recelosos de la abstención. 

La reacción desde la gestora del PSOE no se hizo esperar. "La decisión del PSC supone una ruptura unilateral en la leal y exitosa unidad de acción que PSC y PSOE vienen manteniendo desde 1978, sobre la base de la defensa de los valores del socialismo democrático y de un trabajo compartido en defensa del progreso de España y de Cataluña", dice el equipo de Javier Fernández en un comunicado, recordando que el PSC "debe obedecer el mandato del Comité Federal, que estableció un voto negativo en la primera votación y una abstención en la segunda".

Sin embargo, con esta decisión del Consell Nacional, no hay duda de que los siete diputados del PSC romperán la disciplina de voto que persigue la gestora de Javier Fernández, que este martes aseguraba en el Congreso que seguía trabajando para "persuadir" a los díscolos. Además de los diputados catalanes, los dos baleares también están decididos a votar "no". En otras federaciones hay al menos un puñado de "noes" seguros y Pedro Sánchez, el ex secretario general, sigue siendo una incógnita. 

Las sanciones a los críticos

A medida que se acerca la votación, crecen las presiones sobre los diputados del PSOE. Diputados críticos con la abstención decretada por el Comité Federal aseguran a este diario que esperan represalias que vayan más allá de los 600 euros, la multa más grave prevista en el reglamento interno. 

Pero, ¿qué castigo se les podría aplicar? Fernández asegura que no quiere anticipar ninguna sanción, y mucho menos alguna expulsión, porque aún confía en que los críticos acaben respetando la clara victoria de la abstención en el Comité Federal. 

Hay múltiples posibilidades, pero todas comportan un problema. Además de la multa de 600 euros por diputado que los que votarán "no" asumen sin preocupación, el PSOE podría expulsarlos del grupo parlamentario al tiempo que la gestora les abre un expediente para echarlos del partido. "¿Que nos quieren echar al grupo mixto? Pues al grupo mixto. Pero igual no van tan sobrados de diputados", explica uno de los díscolos. 

El grupo socialista tiene en este momento 84 diputados. Algunas informaciones aluden a 85 porque cuentan a Pedro Quevedo, de Nueva Canarias, que se presentó en coalición con el PSOE pero que se integró en el Grupo Mixto por sus ventajas económicas y de protagonismo en la cámara. 

El recurso a los tribunales

Si el grupo parlamentario expulsara a los al menos 15 diputados que muy probablemente votarán "no" a Rajoy, el PSOE pasaría a ser la tercera fuerza en la cámara baja, por detrás de Unidos Podemos, nutrido con 71 parlamentarios y deseoso de hacer oposición. 

Los críticos asumen la posibilidad, quizás sin creérsela demasiado, y advierten de que el castigo que se imponga a uno de ellos deberá ser común para todos los díscolos. Las normas del grupo son las mismas para todos, incluidos los parlamentarios del PSC, por lo que la expulsión de unos y no de otros podría hasta ser recurrida en los tribunales. La argumentación se centraría en la discriminación entre diputados, pero también en la ausencia de un "mandato imperativo", algo garantizado por la Constitución aunque Javier Fernández haya dicho lo contrario. 

El PSC apuesta por mantener las relaciones

Los críticos no quieren la escisión del grupo parlamentario y el PSC no quiere que se rompa el protocolo que le une al PSOE desde 1978. Simplemente desean que se respete su "no" en el Congreso. 

En la declaración de los socialistas catalanes, como en el discurso de su líder, Miquel Iceta, se advierte la posibilidad de que el "no" acabe en una revisión de la relación entre ambos partidos.

"No había pensado nunca que el detonante de una crisis entre el PSC y el PSOE sería un voto de investidura a un presidente del Gobierno del PP. Pero es así. Por lo tanto, nuestra decisión puede tener consecuencias", advirtió Iceta. 

En la resolución, su punto menos esperado es precisamente el que se refiere a "la voluntad de mantener la relación entre el PSC y el PSOE recogida en los Estatutos de ambos partidos. El futuro depende, en gran medida, de nuestra capacidad de aceptar las diferencias y de gestionar las discrepancias desde la convicción de que debemos seguir caminando juntos", reza el texto. Los socialistas catalanes creen que una ruptura sería muy perjudicial para todos, empezando por ellos mismos, cuyo discurso sobre el federalismo y tender puentes con el conjunto de España quedaría muy dañado al no poder ponerse en práctica ni en el seno del socialismo.