PODEMOS

Los anticapitalistas quieren convencer a Iglesias para ampliar la alianza a nivel nacional

De momento, sólo se ha consumado de cara a las primarias que se celebrarán en Madrid el 9 de noviembre.

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La seducción no termina en Madrid. Los anticapitalistas quieren más. Apuestan por un noviazgo prolongado, quizá un matrimonio; una alianza con Pablo Iglesias al más alto nivel que convierta el pacto regional de este viernes en la primera de muchas noches.

La corriente más a la izquierda de la formación intentará convencer a Iglesias de que una fusión permanente consolidaría su liderazgo. La candidatura afín al secretario general, encabezada por Ramón Espinar, aceptó plegarse a muchos de los deseos de los 'anticapis' -así se les conoce en clave interna- para unir fuerzas y tratar de impedir que el 'errejonismo' gane las primarias del nueve de noviembre. Con este titular que siempre estuvo a punto de escribirse, el 'pablismo' pretende arrinconar a Rita Maestre y dejarla sin opciones en el proceso. Iglesias no quiere arriesgarse a perder el control de la federación más numerosa y activa de su partido.

La asamblea anticapitalista duró tres horas. Tuvo dos peculiaridades: la presidió un retrato del rey -se celebró en un auditorio municipal coronado por Felipe VI- y la acogió la Avenida de los Toreros, a unos metros de la arena de Las Ventas. Los participantes, salvo en menos de cinco ocasiones, levantaron la tarjeta verde -el sí- en todas y cada una de las votaciones, lo que supuso la transacción del total de las propuestas con el 'pablismo'. A la salida, el eurodiputado Miguel Urbán y la parlamentaria Isabel Serra, caras más visibles de esta corriente, celebraban la "creación de una nueva mayoría social". Pero fueron más allá.

"Esto no acaba aquí"

Conscientes de que un congreso nacional seguirá a las primarias madrileñas, tendieron su mano a Iglesias para extrapolar su alianza: "Esto no acaba aquí". Los anticapitalistas, conscientes de su arraigo e importancia en la fundación del partido, se saben determinantes en lo que podría suponer un enfrentamiento estratégico entre Iglesias y Errejón. Hablaron de "desbordar Vistalegre" y contemplaron con mirada posibilista un giro a la izquierda del conjunto del partido, gracias a un acuerdo con su secretario general similar al ya conseguido.

Los de Urbán creen que una apuesta más cercana a sus postulados que a los de Errejón tendría garantías de triunfar, ya que una parte considerable de los militantes podría alarmarse ante la idea "amable", "anfibia" y de trabajo en las instituciones del secretario político del partido. A esto conviene sumar que el propio Urbán se quedó a las puertas de alcanzar la secretaría general de Madrid, perdiendo por la mínima contra Luis Alegre en la edición anterior, una muestra considerable de la movilización que genera en las elecciones internas.

Las concesiones de Iglesias a los 'anticapis'

Tanto en un lado del pacto como en el otro recurren a las "cesiones mutuas" como relato oficial, pero los puntos más llamativos de los documentos comunes ponen de manifiesto los logros anticapitalistas arrancados a Iglesias. El principal, la relación con el PSOE. Si triunfa la candidatura 'pablista' en Madrid, la formación de gobiernos con el socialismo será considerada nociva de antemano, a pesar de que tendría que ser la militancia en asamblea quien decidiera esa posibilidad en última instancia. El PSOE, detalla la propuesta, forma parte de un régimen bipartidista que debe cambiar. Por otro lado, cada persona sólo podrá desempeñar un cargo orgánico y los puestos públicos nunca rebasarán los 13 -frente a un total de 39- en el Consejo Autonómico.

La federación de Madrid es jugosa y convulsa al mismo tiempo. Nueve de sus miembros afines al 'errejonismo' dimitieron en bloque el pasado marzo, lo que llevó a Iglesias a cesar al secretario de Organización, Sergio Pascual, también cercano al número dos. Esta fue una de las primeras grandes brechas entre ambos. Errejón llegó a explicitar que no compartía la decisión de su secretario general. De ahí que tanto uno como otro quieran apaciguar el partido en Madrid a su manera.

Las familias que se sientan a la mesa de Podemos comparten una premisa: la máquina electoral ha muerto, la irrupción en las instituciones se logró con creces y conviene marcar un nuevo rumbo. Pero el ejercicio de cartografía se ha atascado en las altas esferas del partido y el enfrentamiento entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón marea la brújula morada.