DESARME DE ETA

‘El Carnicero de Mondragón’: cuando un asesino múltiple se hace “artesano de la paz”

Josu Zabarte, 'El Carnicero de Mondragón', ocupa un lugar destacado en el acto central del desarme.

Josu Zabarte habla por teléfono sobre el escenario de Bayona.

Josu Zabarte habla por teléfono sobre el escenario de Bayona.

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La Plaza Pau Vert de Bayona acogió a las 15.00 horas la 'fan zone' del desarme. Más de 2.000 personas resistiendo al calor en torno a un escenario en el que comparecieron los mediadores que han protagonizado la entrega de armas de ETA durante las últimas semanas, los llamados "artesanos de la paz". No faltó la presencia irlandesa, un clásico en los actos abertzales que esta vez corrió a cargo un ex presidente de la Iglesia Metodista de Irlanda. El reverendo Harold Good emuló a John Lennon al pedir en su idioma "una oportunidad para la paz" ("Give peace a chance"). A pocos metros de él, también en el escenario, le escuchaba desde lugar privilegiado el sanguinario etarra Josu Zabarte, El Carnicero de Mondragón, 17 asesinatos, 20 atentados.

En ese escenario comenzó el mundo abertzale a ensayar el día después del desarme. Tanto los discursos, como las consignas, incluso las banderas que portaban muchos de los presentes -ninguna en los balcones de la plaza bayonesa- pedían a los Gobiernos de España y Francia el acercamiento de presos. "Traed de vuelta a casa a los prisioneros", pedía el veterano reverendo al tiempo que solicitaba al Gobierno ser "más compasivo". El Carnicero de Mondragón aplaudía sus palabras justo detrás.

Libre desde 2013

Josu Zabarte salió de la cárcel en noviembre de 2013. Debería haberlo hecho dos años después, pero fue uno de los beneficiados por la derogación de la Doctrina Parot por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH). Había sido condenado a un total de 615 años de cárcel. Entre sus víctimas se encuentra el niño de 13 años José María Piris. A su salida de prisión, El Carnicero de Mondragón concedió una entrevista al diario El Mundo en la que admitía no arrepentirse de sus crímenes. Cuando fue preguntado acerca del caso de Piris, no sabía ni quién era: "¿Quién es ese?"

Junto a Zabarte, en Bayona, había dirigentes políticos dentro y fuera del escenario, representantes de la histórica Batasuna como Arnaldo Otegi, Rufino Etxeberria o Pernando Barrena. Estaba presente Eusko Alkartasuna por medio de Peio Urizar y Podemos a través de la presidenta del Parlamento de Navarra, Ainhoa Aznárez y la líder de la formación morada en el País Vasco, Piru Zabala, entre otros. También se cruzaban entre la gente por las calles de Bayona caras conocidas como la del expreso de ETA, exsenador de Bildu y abogado de etarras, Iñaki Goioaga.

Los gritos de "independencia" o "euskal presoak etxera (presos vascos a casa)" interrumpieron varias veces a los oradores. Había personas mayores, pero también mucha gente joven entre el público, muchos de ellos escuchaban los parlamentos con un vaso de cerveza en la mano. Los organizadores habían anunciado los días previos que no querían un acto festivo, sino algo "serio y digno". Pero el ambiente y los cerca de 25 grados derivaron en una puesta en escena más propia de un festival de rock, con personas sin camiseta y música reggae en la megafonía.

Uno más en el escenario

Sólo el inicio de los discursos dio paso a un 'cumbayá' de expresiones como "día histórico", "regalad esta fecha a vuestros hijos y nietos", "es más difícil el camino hacia la paz que hacia la guerra". Todas ellas fueron correspondidas por Josu Zabarte, ataviado con una gorra y su clásico pendiente en la oreja izquierda. Bandolera al hombro, al acabar el acto se queda conversando aún sobre el escenario con varios de los presentes. Luego toma su teléfono móvil para llamar a alguien. Se gira y ve una cara conocida entre el público. No se esconde, más bien al contrario. Su presencia no parece incomodar a nadie.

La organización del evento explica que la treintena de personas que está en el escenario son "los artesanos de la paz", es decir las personas a las que ETA encargó su desarme, representantes de la sociedad civil, también los "observadores" que durante toda la mañana han esperado la llegada de la policía francesa junto a los ocho zulos marcados por la banda. También hay políticos y dirigentes sindicales. Y Zabarte, El Carnicero de Mondragón, está entre ellos.

Son casi las 17.00 horas y el acto ya se alarga más de lo previsto. Hay algún desmayo a causa del calor. Algunos regresan a los bares a refrescarse, otros alcanzan puntos de sombra. Antes queda un último discurso, el único en español de toda la jornada. Cierra con la siguiente proclama: "¡Todos somos artesanos de la paz!". Zabarte aplaude de nuevo.