País Vasco

El rechazo a Otegi de la Junta Electoral no alterará la campaña de EH Bildu

Los abertzales mantendrán al líder como candidato hasta el final y tratarán de rentabilizar la batalla jurídica.

Arnaldo Otegi a su salida de la cárcel de Logroño.

Arnaldo Otegi a su salida de la cárcel de Logroño.

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La decisión de la Junta Electoral Provincial de Gipuzkoa  de no permitir que el candidato de EH Bildu a lehendakari, Arnaldo Otegi, se presente a las elecciones no alterará los planes de la coalición abertzale.

La campaña se desarrollará como si la inhabilitación del secretario general de Sortu no supusiera ningún impedimento  y nada podrá hacer que su nombre no acabe constando finalmente en el primer lugar de la papeleta electoral  que EH Bildu presente por Gipuzkoa.  Algo que aún está por ver y que probablemente no se resolverá hasta la intervención del Tribunal Constitucional y su pronunciamiento  en vísperas del arranque de la campaña electoral de los comicios  vascos, previstos para el 25 de septiembre.

El veto de la Junta Electoral, aún no definitivo,  no supone ningún contratiempo  para la coalición abertzale. Era algo  asumido de antemano  e incluso podría formar parte de su estrategia electoral para  movilizar a los seguidores que le han abandonado por Podemos en las  últimas citas con las urnas.

En esa sospecha viene incidiendo desde hace un mes el PNV, defensor de la participación de Otegi en los comicios, pero muy crítico con el “exceso de victimismo” y lo que considera una sobreactuación  sobre una postura premeditada de la izquierda abertzale.

Premeditación

El lehendakari, Iñigo Urkullu, comparece ante los medios de comunicación.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, comparece ante los medios de comunicación.

El propio lehendakari, Íñigo Urkullu, en declaraciones a Efe, ha insistido este miércoles en ese tema al recordar que EH Bildu ya  conocía “las circunstancias” que afectaban a la candidatura de Otegi y que sus abogados optaron por no recurrir  “en tiempo y forma” su inhabilitación ante la Audiencia Nacional, por lo que todos sabían de antemano el escenario al que se enfrentaban cuando proclamaron  al líder de Sortu aspirante a la lehendakaritza.

Desde su salida de la cárcel el pasado  1 de marzo Arnaldo Otegi se ha  convertido en el máximo activo electoral de la coalición abertzale, en el principal reclamo de su cartelería y propaganda, y en el  eje sobre el que proyectan la difusión de mensajes y las comparecencias ante los medios de comuniación. Es la figura en la que confían las formaciones que integran EH Bildu (Sortu, Eusko Alkartasuna, Alternativa y Aralar)  para dejar atrás los  malos resultados electorales obtenidos el 20-D y el 26-J y frenar el auge de Podemos, primera fuerza en la comunidad autónoma en ambos comicios generales.

Nada va a cambiar ahora en ese sentido. Lo dijo Otegi en ETB antes de conocer el veto de la Junta Electoral – “No vamos a permitir que el Estado español nos diga  quienes pueden ser candidatos y quienes no”-  y lo han mantenido luego como respuesta oficial a la decisión adoptada por el órgano encargado de velar por la legalidad de las candidaturas.

CANDIDATO HASTA EL 25-S

Arnaldo Otegi-play

Arnaldo Otegi-play

En la valoración de la resolución de la Junta realizada en San Sebastián por EH Bildu, Óskar Matute ha dejado claros dos extremos: la “determinación” de la coalición abertzale de que Otegi siga siendo su candidato y la “batalla jurídica” que sus representantes van a librar en su intento de conseguirlo, agotando todas las vías posibles.

Matute, diputado en el Congreso, ha anunciado la presentación de las primeras alegaciones   y la voluntad de la formación abertzale “de no tirar la toalla” y combatir en los tribunales  lo que ha calificado de “atropello político”, “vulneración de los derechos fundamentales” y un “ataque al conjunto de la ciudadanía vasca”.

Ni EH Bildu ni Otegi admiten la existencia de un “plan B “ y se niegan a ponerse en la situación de tener que nombrar a un nuevo aspirante a la lehendakaritza.  Dispuestos  a “no rendirse”, mantienen  que  desde el punto de vista jurídico les asiste la razón y que la Junta Electoral  ha cometido una “grave equivocación”, tal y como ha comentado el dirigente abertzale en declaraciones a la televisión vasca.

En realidad, lo admitan ahora o no, Otegi deberá dejar paso a otro candidato si pierden el pulso jurídico iniciado y será uno de sus compañeros, y no él, quien se siente en el escaño que aspira a ocupar en el Parlamento Vasco. Lo más previsible es que sea sustituido por la actual número dos de la lista por Gipuzkoa, la periodista de informativos de ETB, Maddalen Iriarte, en cuya presentación se ha volcado recientemente.  

Hasta saber el desenlace quedan dos semanas en las que  resoluciones de impugnaciones y recursos concederán nuevo protagonismo a Otegi y condicionarán el resto de la precampaña, igual que ha venido sucediendo desde que el lehendakari Urkullu  anunciara en julio el adelanto de las elecciones vascas.

DECLARADO INELEGIBLE

La Junta Electoral de Gipuzkoa, basándose en la sentencia del caso Bateragune, ha  decidido que el líder de Sortu “se encuentra  incurso en una causa de inelegibilidad”  al estar condenado en firme a una pena de inhabilitación  para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo (derecho a presentarse y ser elegido) que se extiende hasta el 2021. No cumple, por tanto, los requisitos exigidos por la ley y la coalición abertzale debe subsanar esa “irregularidad” antes de la proclamación de las listas definitivas el próximo lunes.

A las alegaciones de EH Bildu se unirán, aunque en sentido contario, las impugnaciones de PP y Ciudadanos que pretender reforzar “con argumentos jurídicos” la decisión de la Junta.Y si, como es previsible, el órgano electoral se ratifica en su decisión, el debate se trasladará a la justicia ordinaria y será el tribunal de lo Contencioso Administrativo de San Sebastián quien deba pronunciarse y entrar en el fondo de la discusión planteada.

La defensa de Otegi mantiene que  la inhabilitación acabó cuando el afectado abandonó la prisión tras cumplir seis años y medio de cárcel, condenado por el intento de reconstrucción de Batasuna a las órdenes de ETA (caso Bateragune). Mientras que los cálculos de la Audiencia Nacional y del Ministerio Fiscal amplían la privación de sus derechos hasta 2021, porque inician su cómputo en 2014 que es cuando Otegi agotó inhabilitaciones de sentencias anteriores.

El Contencioso tiene de plazo hasta el 3 de septiembre  y si el asunto acaba en el Constitucional éste deberá pronunciarse antes del día 8.

El calendario de la polémica está pues servido. Y si  el resultado es contrario a Otegi ello no impedirá que a efectos de la campaña EH Bildu lo siga considerando su candidato hasta el mismo día de las elecciones, tal y como ha anunciado.

PNV Y Podemos, a favor de Otegi

Alberto Garzón junto a Pablo Iglesias en el Congreso.

Alberto Garzón junto a Pablo Iglesias en el Congreso. Efe

La notificación a primera hora de este miércoles de la decisión de la Junta Electoral de considerar “inelegible” a Otegi ha provocado múltiples reacciones en medios políticos y colectivos de víctimas, aunque sin sorpresas debido a posicionamientos ya conocidos con anterioridad.

Desde el respeto a las decisiones que puedan adoptar los tribunales, el PNV  ha compartido el argumento de Unidos Podemos  sobre que son los ciudadanos vascos los que deben elegir a sus representantes.

Lo ha dicho la presidenta del PNV de Bizkaia, Itxaso Atutxa: “En democracia deben de ser los propios partidos quienes designen a sus líderes y a sus candidatos, en este caso el señor Otegi;  y en democracia debe ser la ciudadanía quien decida quién tiene que estar en el Parlamento”.

Una visión que coincide con la expresada por los líderes del partido de los círculos.  Tanto Pablo Iglesias como Íñigo Errejón han defendido la candidatura de Otegi a través de sus cuentas de Twitter, asegurando que deben ser los vascos quienes decidan “quién  les representa” y Nagua Alba, desde el País  Vasco, ha abundado en la idea de que la ciudadanía vasca no necesita ninguna “tutela” para hacer esta elección. Mucho más contundente, Alberto Garzón, coordinador federal de Izquierda Unida, ha denunciado  la “enorme cacicada” cometida.

El PSE-EE ha evitado pronunciarse sobre el veto a Otegi, en consonancia con su postura de acatar las resoluciones de los órganos competentes, no darle el mínimo protagonismo al dirigente abertzale y muy crítico con que la discusión sobre su inhabilitación esté acaparando el debate político en la comunidad autónoma.

PP y Ciudadanos han apoyado la decisión de la Junta, que ha satisfecho igualmente  al colectivo de víctimas, Covite.  El ex ministro popular Alfonso Alonso ha aportado junto a razonamientos jurídicos otros de índole ética. “Es profundamente inmoral que quien ha pertenecido a ETA pretenda representar a los vascos en el Parlamento. Es una indignidad, una humillación y una burla a las víctimas del terrorismo”, ha expuesto el también candidato a lehendakari por el PP.