Madrid

La línea 1 de Metro de Madrid, en obras y a contrarreloj: volverá a funcionar el 13 de noviembre

La línea del 'Caballo de Cartón', de Sabina, recorre varios de los puntos que inspiran al cantautor. Se han completado el 36% de los cambios previstos.

Estado del túnel de la línea 1 del Metro de Madrid.

Estado del túnel de la línea 1 del Metro de Madrid.

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Cuando Joaquín Sabina se monta en su caballo de cartón canta: "Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal. ¿Dónde queda tu oficina para irte a buscar?". El flaco entona el recorrido más transitado de la línea 1, pero las obras le han estropeado la estrofa y ya no puede ir a por aquella chica a la salida del curro. Por lo menos en metro. Las obras que afectan al túnel más antiguo de Madrid no terminarán hasta el 13 de noviembre.

Y como Sabina, 85,4 millones de viajeros más, el grueso anual de los que viajan en el vagón azul turquesa, que bucea desde Valdecarros hasta Pinar de Chamartín.

Cristina Cifuentes decretó el inicio de las obras hace siete semanas. A día de hoy se han completado el 36% de los cambios previstos. Se han puesto 37 millones de euros encima de la mesa. El objetivo: incrementar la fiabilidad y la seguridad de la vía más anciana. La inauguró Alfonso XIII en 1919.

No utilizaremos ni un día más de lo necesario

El Gobierno de la Comunidad de Madrid promete "no utilizar ni un día más de lo estrictamente necesario" y reconoce que será "muy complicado" reabrir la línea antes de lo previsto. En cualquier caso, no se descarta y si cualquier tramo estuviera terminado antes de tiempo, se pondría en funcionamiento.

El consejero de Transportes del Ejecutivo de Cifuentes, Pedro Rollán, encabeza la expedición. Viste un polo azul marino, chaleco amarillo y casco blanco, el uniforme preceptivo para caminar un rato por las entrañas de la calle Fuencarral.

El metro, carne de cañón y soledad

La inhabilitación de la línea de Metro más empleada ha suscitado las quejas de muchos madrileños, que han sentido en carnes el arranque sabinero a lomos del caballo de cartón: "Cada mañana bostezas, amenazas al despertador y te levantas gruñendo cuando todavía duerme el sol". Aunque se han librado de los dos versos que le siguen: "El metro huele a podrido, carne de cañón y soledad".

Preguntado por el descontento, Rollán ha explicado el servicio alternativo puesto en marcha: "Es algo sin precedentes. Tres líneas de autobuses gratuitas hacen el recorrido de la línea 1, con frecuencias de entre tres y cinco minutos. Al principio cuesta habituarse, pero creo que está funcionando muy bien".

No ha sido fácil buscar un hueco. La obra funciona 24 horas al día y 7 días a la semana. "Hemos acondicionado esto para los periodistas. La última vez que bajé era una carrera de obstáculos. Todo estaba lleno de escombros".

Más de 500 operarios, 24 horas al día

Más de 500 operarios participan en la reforma de la línea 1. En este tramo, decenas de operarios percuten en las paredes del túnel con picos eléctricos. Se han puesto una especie de sábanas blancas -ya grises por el polvo que desprende el techo- para cubrir la vía y facilitar el camino.

Apenas un convoy marcha a un lado de la comitiva. "La mayoría del trabajo es manual porque el espacio es reducido y no es nada fácil meter maquinaria aquí dentro. Recuerda mucho a una mina", relata Rollán.

De repente, en el suelo, un "OJO!", garabateado con un spray verdoso. Cada tantos metros, se repite. "Estas son algunas de las indicaciones de los obreros", apunta una portavoz de Metro.

Un túnel de entreguerras

"Ya se ha ejecutado el 100% de los trabajos previos, consistentes en el desmontaje de todas las instalaciones del túnel, ocupación de pozos de ventilación en la vía pública, la protección de la vía y la instalación tanto del alumbrado de obra como de todas las medidas de seguridad y salubridad requeridas", explica el consejero.

Queda pendiente la instalación de una malla que controle las filtraciones de agua y la colocación de la nueva catenaria. "Fijaos. Es curioso. Al picar las paredes del túnel para quitar los revestimientos mal conservados, hemos visto que fue construido con varios componentes. La primera obra se hizo entre las dos guerras mundiales y se empleaba el material al que se tuviera acceso en cada momento", dice Rollán.

De momento, y si todo sigue según lo previsto, los viajeros de la línea 1 tienen tres modos de desplazarse: caminar, coger un taxi o aprovechar los servicios alternativos puestos a disposición por la Comunidad de Madrid. En realidad, cuatro: también pueden subirse al caballo de cartón que domaba Sabina. "Cuando la ciudad pinte sus labios de neón".