La "guerra sucia" de las grabaciones

Tres hipótesis sobre cómo se produjo la grabación entre Fernández Díaz y De Alfonso

La incógnita se centra en desvelar quién y con qué tecnología filtró la conversación entre el director de la Oficina Antifraude de Cataluña y el ministro del Interior.

Jorge Fernández Díaz atiende a los medios en Viladecans.

Jorge Fernández Díaz atiende a los medios en Viladecans. EFE

  1. Jorge Fernández Díaz
  2. Daniel de Alfonso
  3. Espionaje

“El Ministerio, esto lo tengo clarísimo”. Daniel de Alfonso, director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), apunta al departamento dirigido por Jorge Fernández Díaz como responsable de la grabación de la polémica conversación entre ambos. De Alfonso habla de la “monitorización” de su teléfono móvil, activada desde el propio Ministerio, o bien a la colocación de un micrófono en la oficina de Fernández Díaz. En cualquier caso, se considera víctima de un movimiento sobre el tablero que se ha producido “en el momento adecuado”. Es decir, a cinco días de las elecciones generales.

Cuando el director de la OAC se reunió con Fernández Díaz en 2014, a pocas semanas de la celebración de la consulta secesionista del 9-N, no sospechaba que aquella conversación estaba siendo grabada. Al menos, eso sostiene él. El motivo del encuentro era buscar indicios para desacreditar a dirigentes de Esquerra Republicana (ERC) y Convergència (CDC).

“Esto ha interesado publicarlo y ha conseguido las conversaciones un concreto medio”, ha apuntado De Alfonso, en una entrevista en Rac1, en referencia al diario Público, que destapó el caso. Además del trasfondo de la conversación, las preguntas se centran en cómo se obtuvieron las grabaciones. Y, en este sentido, hay tres hipótesis:

1. Un teléfono 'zombie'

“Si se ha grabado desde algún aparato mío ha sido por la monitorización de mi teléfono”. Daniel de Alfonso no descarta la hipótesis de la instalación de un software espía en su terminal, lo que lo convertiría en lo que los expertos denominan un teléfono zombie. El director de la OAC ha advertido que su smartphone ya había sido monitorizado anteriormente.

“Hay una altísima probabilidad de que en ese despacho hubiera iPhones”, sostiene Miguel Gallardo, presidente de la Asociación de Prevención y Estudios de Delitos, Abusos y Negligencias en Informática y Comunicaciones Avanzadas (APEDANICA). El análisis que plantea la asociación se centra en la vulnerabilidad de los terminales de Apple. La pregunta que lanza Gallardo no se centra en si es posible o no alterar uno de estos terminales, sino en las alteraciones a través de troyanos como FlexiSpy -el más conocido del mercado- y, además, en quién ha vendido el equipo de grabación con el que se ha filtrado la reunión entre De Alfonso y Fernández Díaz.

En este sentido, recientemente se supo que organismos como CNI, Defensa, Guardia Civil o Policía contactaron con Hacking Team, uno de los diez contratistas de ciberdefensa más importantes de Europa, para controlar teléfonos. “Lo preocupante no es si nosotros hacemos uso de estas herramientas, ya que lo hacemos bajo mandamiento judicial y en la lucha contra el crimen, sino para qué lo compran empresas o grandes corporaciones”, advirtieron agentes de distintos Cuerpos a EL ESPAÑOL. De acuerdo a los informes de contabilidad que maneja Hacking Team, de todas estas instituciones sólo el CNI contrató sus servicios para extraer datos telefónicos.

La instalación de posibles softwares espías también ha desatado la guerra entre los comisarios Marcelino Martín Blas y José Villarejo. O más bien, ha sumado un episodio más en esta contienda. Según sostiene Martín Blas en sus informes, en los que señala a Villarejo, la filtración de conversaciones entre agentes de Asuntos Internos con los del CNI se produjo tras una intervención de su terminal. 

Según un informe del Centro Criptológico Nacional, existe la posibilidad de que se instalara algún programa de espionaje en el terminal de Martín Blas, pero no hay pruebas de ello. De lo que sí se encontraron restos fue de dos softwares desarrollados por INDRA para cifrar las conversaciones.

Las comunicaciones sensibles entre ministros y cargos del Gobierno -como es el caso de Jorge Fernández Díaz- también se sostienen a través de un software desarrollado por INDRA, con un nivel de encriptado superior. En el caso de que se instalase un troyano en el terminal del ministro o del director de la OAC, habría que superar este encriptado.

2. Un micrófono en el despacho de Fernández Díaz

Daniel de Alfonso hace referencia a la “nitidez absoluta” con la que se escuchan las conversaciones con Fernández Díaz; algo que, en su criterio, “no se consigue con un móvil”. El director de la OAC ha advertido además, en una entrevista en Antena 3, que en aquellas reuniones, como hace “siempre”, dejó su smartphone en un maletín, lo que afectaría a la calidad de la grabación.

Si la grabación se produjo con un micrófono, la cuestión se centra en quién lo colocó. Algo para lo que De Alfonso tiene una respuesta: la “guerra sucia” que mantienen los partidos nacionalistas para controlar la OAC pasaría por cobrarse su cabeza, la del director de la oficina antifraude, y de ahí que se hayan revelado las conversaciones.

Pero De Alfonso también señala a otro posible actor que podría haber intervenido en la grabación: “El Ministerio del Interior”, ha advertido el responsable de la OAC en la entrevista emitida por Rac1.

Por su parte, Jorge Fernández Díaz se define como una “víctima de un atropello”. Habla de una “conspiración” con fines políticos: “Culparme a mí o al director de la OAC de conspiración es una injuria y una calumnia intolerable”, sostiene el titular de Interior, sin ofrecer interpretaciones sobre cómo se han producido las grabaciones.

3. Daniel de Alfonso, ¿detrás de la grabación?

El director de la OAC asegura que no grabó aquella conversación con Fernández Díaz para cubrirse las espaldas. Y lo ha jurado en Rac1 por su vida y por la de sus hijos. El Parlament de Cataluña, no obstante, se ha reunido de urgencia por el escándalo y ha dictado veredicto: Daniel de Alfonso debe dimitir. Así lo han pedido los representantes de todas las formaciones políticas, a excepción del Partido Popular.

“Todo el mundo busca mi cabeza”, considera el máximo responsable de la OAC. Una hipótesis que no respalda Carlos Enrique Bayo, director del diario Público, que publicó la información que ha desatado la polémica: “Hablamos con Daniel de Alfonso antes de la publicación y dijo que él no se comería el marrón de haber grabado al ministro”, ha afirmado Bayo en una entrevista en TV3. “[De Alfonso] ha admitido telefónicamente” que la grabación es suya, ha añadido el director del periódico digital.