EL DEBATE DEL BILINGÜISMO

Puigdemont se desmarca del manifiesto sobre el catalán

El president defiende el bilingüismo como modelo en Cataluña.

Carles Puigdemont en el Parlament

Carles Puigdemont en el Parlament Efe

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El manifiesto de cientos de académicos que reclaman que sólo el catalán sea la lengua oficial en una hipotética Cataluña independiente se ha convertido en una patata caliente para el Govern. Después de defender durante la campaña electoral que tanto el catalán como el castellano debían ser lenguas oficiales, el texto -firmado por varios académicos de la órbita Junts pel Sí ha obligado a Puigdemont a defender este miércoles el bilingüismo en el Parlament.

“En esta mayoría parlamentaria existe el compromiso firme de garantizar a todos los hablantes de este país sus derechos lingüísticos”, ha espetado Puigdemont, que se ha remitido al programa de JxS. El programa defiende la cooficialidad de las dos lenguas siempre y cuando esté garantizada la prevalencia del catalán. El president ha respondido así a las palabras del líder de CSP, Lluís Rabell, que ha calificado el manifiesto de “posición racista” y de “fundamentalismo cultural”. Rabell ha pedido a Puigdemont que se desmarcara del texto ya que, según él, “pone en cuestión elementos fundamentales de la convivencia”.

En un primer momento Puigdemont ha evitado contestar a Rabell y ha explicado que el Govern sólo debe responder por sus políticas, no por manifiestos que firman académicos. “De manifiestos en la sociedad catalana se hacen muchos y de muchas tendencias”, ha respondido. “El Govern no debe posicionarse cada vez”. Ante la insistencia de Rabell, Puigdemont finalmente se ha desmarcado ligeramente del manifiesto y ha realizado una vehemente defensa de la inmigración española y de su adaptación al catalán. Con todo, Puigdemont ha afirmado que él no considera que ese texto sea racista.

El manifiesto Koiné, presentado la semana pasada, ha aflorado la diferencia de criterios que existe en el seno de JxS en cuanto a materia lingüística. El presidente del grupo parlamentario, Jordi Turull, afirmó que “debía tenerse en cuenta” mientras que ERC lo acogió con mucha frialdad. Junqueras encabeza desde 2012 la postura de que debe incluirse el castellano como lengua oficial en una Cataluña independiente y considera que la victoria del independentismo pasa por ampliar su apoyo entre los castellanoparlantes. En este sentido no fue casual la elección de Gabriel Rufián, un político castellanohablante sin apenas experiencia, para encabezar la lista al Congreso de los diputados en las últimas elecciones.