Pactos de investidura

Alberto Garre recibe “un alud de mensajes de apoyo” tras pedir la marcha de Mariano Rajoy

Desde Génova intentan desacreditarle mientras en su teléfono entran más de 400 felicitaciones. 

Mariano Rajoy con Alberto Garre, expresidente de Murcia.

Mariano Rajoy con Alberto Garre, expresidente de Murcia.

Alberto Garre encendió una mecha que en Génova quieren evitar que explote. El expresidente de Murcia, un histórico en el PP regional, pidió abiertamente este miércoles, a través de EL ESPAÑOL, que Mariano Rajoy “dé un paso atrás por el bien de España y del PP”. Mientras el equipo más cercano al presidente intervenía rápidamente para intentar desacreditarle en público, el teléfono de Garre se colapsaba de llamadas y mensajes de apoyo “de militantes, compañeros del partido en Murcia y algunos con los que compartí escaño en la Cámara Baja, en Madrid”. En solo ocho horas, el popular computó más de “cuatrocientas” entradas, entre mensajes de texto y llamadas telefónicas. “He tenido muchísimo más respaldo que el que recibí el día que fui presidente de Murcia”, reconocía durante la tarde de este miércoles a este periódico.

La vicepresidenta, ministros, vicesecretarios y líderes regionales han salido en tromba a defender a su líder. Mientras, en Murcia, a Alberto Garre los militantes con los que se ha cruzado por la calle le pedían “que me presente para ser el candidato a presidir el partido cuando se celebre el congreso regional”, que sigue congelado hasta que se celebre el nacional, también en prórroga hasta que se esclarezca el escenario político en el Congreso de los Diputados.

Otro histórico popular, el expresidente del PP navarro, Jaime Ignacio del Burgo, se ha alineado con su compañero murciano y ha reconocido que su partido necesita una renovación "de arriba a abajo" o incluso "una segunda refundación", que pasa, a su juicio, por que Mariano Rajoy renuncie a ser presidente del Gobierno y candidato si hay elecciones en junio. "La gaviota chapotea en el charco de la corrupción y es incapaz de remontar el vuelo", escribe Del Burgo en un artículo que publica Vozpópuli, donde apunta que la corrupción está conduciendo al "hundimiento" del PP.

Génova y Moncloa se han puesto de acuerdo para lanzar una única versión: Garre es “un resentido que no pinta nada. Solo preside el Comité de Derechos y Garantías del PP de Murcia”. Además, hacen hincapié en que está enemistado con Pedro Antonio Sánchez, su sucesor en el cargo, y Ramón Luis Valcárcel, su antecesor. “Está solo en el partido. Él nunca ganó unas elecciones, fue un presidente de transición y no ha asumido que el PP no lo quería de candidato. Ahora aparece interesadamente porque nadie le hace caso”. En Murcia y en Madrid, sin embargo, pocos dudan de que sus palabras reflejan bastante más que una mera postura personal.

Un punto de inflexión

Pese a lo que digan en la cúpula del partido, la aparición de Garre ha supuesto un punto de inflexión en el Partido Popular, donde muchos cargos, a todos los niveles, cuestionan el liderazgo de Rajoy pero no lo dicen en voz alta para que no se les acuse de traición. “Es lo que muchos pensamos pero no podemos decir. Si vamos a elecciones y no renuncia, el que hace las listas electorales es él. Estaríamos todos fuera”, reconocen en privado los que aplauden la “valentía” de Garre.

Soraya Sáenz de Santamaría ha sido la primera en defender el liderazgo de su líder y, apenas una hora después del misil lanzado desde Murcia, decía en una entrevista televisiva que Garre “es una persona que está de salida”. En conversación con este periódico, el expresidente regional reconoce que “claro que estoy de salida”, y responde a la 'número dos' de Rajoy: “En política todos estamos de salida. Hay que tener la aleta siempre preparada, la suya también”.

El único verso suelto que se ha atrevido públicamente a pedir a Rajoy un paso atrás asegura que no lo hace “por venganza”, sino por la convicción de que hay que dar un golpe de efecto para retener el Gobierno. Además, recuerda las palabras de José María Aznar en el Comité Ejecutivo que se celebró el 21 de diciembre, un día después de las elecciones generales donde los conservadores cosecharon el peor resultado electoral desde 1989. “Nadie le hizo caso. Le sentaron en una esquina e hicieron oídos sordos a su mensaje: que se celebre un congreso extraordinario donde los militantes puedan elegir a su líder”.

El nerviosismo de la cúpula

El nerviosismo que se ha instalado en la sede de Génova ha quedado patente en la cantidad de voces que se han levantado aclamando al líder tras la petición pública de Garre. “Para no ser nadie, hasta la vicepresidenta se ha referido a él”, reconocen fuentes internas del partido conservador. El vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maíllo, aseguraba que la opinión de Garre es “puramente personal y solo se representa a sí mismo”.

El entorno del murciano, sin embargo, espera que su paso al frente sea secundado por más pesos pesados y Rajoy claudique a lo que es un secreto a voces. De momento, un número cada vez más numeroso de Nuevas Generaciones y la red Floridablanca ya piden abiertamente lo mismo que el expresidente de Murcia. La última palabra la tiene Mariano Rajoy.