Madrid

Los vecinos de Alpedrete 'derrotan' a su alcalde y recuperan la bandera de España

El gobierno tripartito -Alpedrete Puede, PSOE e independientes-, la había retirado de la Plaza de la Constitución.

Plaza de la Constitución de Alpedrete, con la bandera recién colocada

Plaza de la Constitución de Alpedrete, con la bandera recién colocada

En el centro de la Plaza de la Constitución de Alpedrete, un mástil blanco sostiene dos banderas: una nacional y otra granate, la del pueblo. El viento de la sierra las agita con fuerza. La roja y gualda acaba de volver a su sitio un mes después de que el alcalde decidiera retirarla. García-Gelabert, miembro de Podemos y cabeza de 'Alpedrete Puede', dirige un gobierno tripartito formado por su corporación, PSOE y un partido de independientes. Más de dos mil firmas, una manifestación de trescientas personas y el consejo sosegado -y no tan sosegado- de algunos vecinos al regidor han forzado al Consistorio a revocar su decisión.

Cuando desapareció la bandera de España más grande del pueblo, muchos vecinos se alarmaron y comenzaron las protestas. Un concejal del Partido Popular acusa: "Una vez escuché decir a uno del PSOE que cuando llegaran al gobierno lo primero que iban a hacer sería quitarnos nuestra bandera. Y así lo han hecho". Pero los partidos en el Gobierno niegan la mayor: "No se debe a una cuestión ideológica", coinciden los portavoces de las tres formaciones.

La insignia nacional fue retirada el 15 de enero por “su deterioro”. Al parecer, alguien se quejó de que, al estar hecha jirones, gemía demasiado al maltrato del viento e impedía el descanso de los vecinos. Pero al reponerla, el Ayuntamiento colocó la de Alpedrete en sustitución de la nacional. ¿Por qué la quitó? ¿Por qué ha vuelto a colocarla?

¿Quién quitó la bandera?

La decisión fue aprobada por el equipo de Gobierno. Fue sometida a votación entre los tres partidos que conforman el Ejecutivo -Alpedrete Puede, PSOE y vecinos independientes-. ¿Fue unánime? Ninguno de los portavoces de estas formaciones revela su voto de aquel día. “Es privado. No lo podemos decir”, explican. ¿Pero no tienen derecho los vecinos de Alpedrete a conocer la opinión del partido al que votan acerca de un asunto que ha suscitado tanta polémica? Tras negarse una vez más a contestar, responde un portavoz de la alcaldía: “Sólo puedo decir que te sorprendería”.

Una radiografía de Alpedrete

Los pocos vecinos que pasean por Alpedrete esta mañana merodean en torno a un aparcamiento donde se improvisa un pequeño mercado. Se venden naranjas, fresas, plátanos, frutos secos, caramelos… y se arreglan zapatos. A unos quinientos metros se encuentra la plaza de la Constitución, epicentro del pueblo, punto de paso para quienes vienen y van: coliseo de la polémica durante el último mes. A tan sólo unos metros de la bandera de España ya repuesta, un pequeño jardín adorna el monumento a la piedra de Alpedrete, localidad de tradición cantera que ha alimentado los escalones de la plaza de toros de Las Ventas o los sillares del Banco de España.

El Partido Popular ha gobernado este pueblo de cerca de quince mil habitantes desde 2003 hasta 2015. En las últimas elecciones, ‘Ahora Puede’, PSOE, y UNPA –partido de vecinos independientes– acordaron un Gobierno tripartito para desbancar a los populares. El nuevo alcalde, Carlos García-Gelabert, es miembro de Podemos y encabeza el movimiento ‘Alpedrete Puede’, nutrido del círculo de esta formación en la localidad y de otros vecinos no afiliados.

Monumento a la piedra de Alpedrete

Monumento a la piedra de Alpedrete

Pero en Alpedrete nadie habla del alcalde, sino del médico. García-Gelabert ha tratado durante años a gran parte de los vecinos del pueblo. Ahora, algunos de sus pacientes le recriminan haber quitado la bandera de España de la plaza de la Constitución y otros se muestran indiferentes. “Como médico no tengo nada que echarle en cara, pero como alcalde me ha decepcionado”, dice un vecino que disfruta de un sol de invierno de mediodía. Otro se ríe y dice: “Como profesional de la salud tiene buen predicamento, es buenista y es muy difícil no estar de acuerdo con él”.

La indiferencia y el descontento se mezclan entre los habitantes de Alpedrete. Fausto, preguntado por la retirada de la bandera, se levanta eléctrico del banco donde descansa: “¡Quieren dividirnos como en el 36!” Un joven que pasea por una de las calles del pueblo contesta: “¿Qué más da una bandera que otra?” Iván, camarero de uno de los bares más transitados, simplifica: “Creo que muchos han visto en esta decisión un golpe encima de la mesa del Ayuntamiento y, por eso, se han alterado. No creo que haya que darle más importancia”. “¿Pero por qué narices tienen que quitarnos nuestra bandera?”, añade otro.

Una bandera mundialista

El 11 de julio de 2010, España ganó la final del Mundial en Sudáfrica. Iniesta marcó en la prórroga y la euforia se desató en Alpedrete. Los vecinos celebraron la histórica victoria en la plaza de la Constitución, donde colocaron un mástil de madera con una bandera de España.

La insignia permaneció hasta diciembre, cuando el Ayuntamiento dirigido por el PP decidió -sin pasar por el pleno- colocar un mástil alargado, blanco y metálico que sostuviera en el mismo sitio una bandera muchísimo más grande. Desde aquel día, se han celebrado homenajes a la Constitución todos los 6 de diciembre. Hasta 2015, cuando el tripartito no convocó el acto.

Y de repente, desaparece

El 14 de enero, Francisco pasó -como de costumbre- por la Plaza de la Constitución. “¿Dónde está la bandera?” En los bares del pueblo y en el centro de mayores, la desaparición de la insignia nacional se convirtió en comidilla de tertulia.

Cuatro días más tarde, el Partido Popular recogió el descontento en un escrito que envió al alcalde: “Desconocemos las razones por las que se ha retirado la bandera de España del mástil emplazado en la rotonda de la Plaza de la Constitución. Queremos emplazarle a que la reponga inmediatamente”.

Dos días más tarde, los tablones de anuncios de Alpedrete mostraban la respuesta del regidor: “Simplemente, la bandera estaba deteriorada y había que sustituirla. Se nos ocurrió que sería una bonita idea poner una gran bandera de Alpedrete”. El alcalde explicaba que en aquella plaza reposa el monumento a la independencia del pueblo respecto a Collado Villalba en 1840, lo que les animó a tomar esta decisión. Ante las recriminaciones de los populares y de algunos vecinos, quiso dejar claro: “No hay ningún problema con la enseña nacional”. ¿Entonces por qué no puso las dos desde el primer momento tal y como ha terminado haciendo?

El debate, al pleno

Ante el silencio del alcalde, el Partido Popular llevó el debate al pleno el martes 28 de enero. Exigieron al gobernante la reposición de la bandera. Hubo empate. Los socialistas y 'Alpedrete Puede' votaron, como era previsible, en contra. Los independientes, a pesar de formar parte del tripartito, se abstuvieron. El regidor decidió con su voto de calidad no recolocar la insignia nacional, lo que avivó más si cabe las divisiones que surgían entre los alpedreteños.

Francisco López organizó la manifestación

Francisco López organizó la manifestación

La movilización de Alpedrete

Los vecinos se movilizaron tradicional y tecnológicamente. Rafael se encargó de la parte digital y puso en marcha una recogida de firmas a través de la plataforma change.org, que consiguió el apoyo de 2.200 personas. Quienes no sabían utilizar el ordenador dieron su nombre y su DNI para poder participar en un proyecto cuya forma no entendían, pero sí su fondo: recuperar la bandera de España.

Francisco, farmacéutico de profesión, fue a la delegación del Gobierno para solicitar permiso y manifestarse. El día elegido fue el 13 de febrero. El lugar: la plaza del Ayuntamiento. Según las cifras oficiales, se concentraron trescientas personas, pero los organizadores contaron más de quinientas. Se escucharon cánticos como el 'Que viva España' de Manolo Escobar y 'La bandera dónde está'. Pero el alcalde no daría su brazo a torcer hasta el viernes pasado, cuando firmó el comunicado que cierra esta historia: “Las banderas de España y Alpedrete ondean juntas”.

Carlos García-Gelabert es alcalde de Alpedrete

Carlos García-Gelabert es alcalde de Alpedrete

Las explicaciones del alcalde

Cuando posa para las fotos, el alcalde pide salir con la bandera de España detrás. La oposición le ha tachado de apátrida y de no sentir los colores nacionales, algo que niega rotundamente. “Se están apropiando de la bandera y eso no puede ser”, dice García-Gelabert en relación al PP.

Preguntado por las razones que esgrimió el equipo de Gobierno para quitar la bandera de la plaza de la Constitución, responde: “Es una cuestión de contexto. No tenía por qué estar ahí. No es un edificio institucional. En este pueblo hay muchas banderas de España: una en el Ayuntamiento, otra en el centro de Cultura, otra en el edificio polivalente… Pensamos en colocar la de Alpedrete por el significado que tiene esa plaza, donde se encuentra el monumento a la independencia del municipio”.

Además, recuerda este médico convertido en alcalde, “no hay que olvidar que esa bandera se colocó allí con motivo de la victoria de la selección en el mundial de Sudáfrica”.

¿Por qué ha decidido reponerla? “No ha sido ni por las firmas ni por la manifestación, y menos por las quejas del PP, que han sido impositivas y dictatoriales. Lo he hecho porque se me han acercado varios vecinos a pedirme que rectificara. Y así lo he hecho”.

¿No pensó en un primer momento que esta decisión podría dividir a los alpedreteños? “Ahora, con perspectiva, sí que veo que quitar la bandera fue precipitado. Pero nunca pensé que pudiera generarse tanta polémica”. El regidor reconoce que incluso se enteró de que una pareja estuvo a punto de romper por “el tema de la bandera”. “Si hay que recolocarla para evitar crisis sentimentales, se pone de nuevo, no hay problema”, dice el alcalde entre risas.

La bandera de España de la plaza de la Constitución vuelve a ondear con fuerza. Ahora, acompañada por la de Alpedrete. Más de dos mil firmas, una manifestación y varios vecinos que han expresado su deseo al alcalde personalmente la han devuelto a su lugar.