Caso Nóos

La juez del Caso Nóos abronca al abogado de Diego Torres: "Tráteme con respeto"

La magistrada Samantha Romero llama la atención al letrado González Peeters y le amenaza con "correcciones disciplinarias".

El abogado Manuel González Peeters, a la derecha, junto a Diego Torres y Ana María Tejeiro.

El abogado Manuel González Peeters, a la derecha, junto a Diego Torres y Ana María Tejeiro. Efe

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El momento más tenso de la declaración de Jaume Matas ante el tribunal que juzga el 'Caso Nóos' se ha producido durante el turno de preguntas del abogado Manuel González Peeters, que defiende a Diego Torres, socio de Iñaki Urdangarin.

La presidenta del tribunal, Samantha Romero, le ha reprochado el tono y la premura con la que ha estado interrogando al expresidente balear. "Si no le permite responder, es imposible que se pueda explicar. Le está haciendo un acoso y derribo que no le permite contestar", ha dicho.

"¿Perdón? ¿Acoso y derribo?", ha exclamado el letrado con un bufido despectivo. El gesto ha colmado la paciencia de la magistrada. "Haga el favor de mirarme cuando le estoy hablando" - ha reclamado, antes de pedirle que tuviera el mismo respeto que ella le estaba mostrando. 

"Ya son sucesivas las ocasiones y no quiero tener que hacer uso de las correcciones disciplinarias que como usted sabe prevé la ley", ha advertido Romero. "Haga el favor de tratarme con respeto".

González Peeters ha afirmado que lo estaba haciendo. "Si usted cree que le he faltado al respeto le pido entonces disculpas", ha terminado el abogado. La declaración de Matas se ha reanudado a continuación.

Un abogado polémico

Manuel González Peeters ya protagonizó la anécdota de la sesión inaugural del proceso al Caso Nóos hace un mes cuando sufrió un lapsus mientras defendía la admisión de pruebas ya rechazadas. Se definió a sí mismo como "heterodoxo sexual" en lugar de "heterodoxo procesal", arrancando risas a la sala.

Más allá de los episodios altisonantes, González Peeters se ha caracterizado a lo largo de la instrucción por mantener una actitud retadora y poner el punto de mira en Zarzuela para descargar la responsabilidad de su defendido. Insistió en que se incorporasen como pruebas para el juicio los emails privados filtrados, una "bomba atómica" contra la Casa Real como los definió él mismo.

El pasado 11 de enero llegó a reclamar la comparecencia de Felipe VI y Juan Carlos I para declarar en el juicio, lo que el tribunal rechazó por irrelevante. También tuvo resonancia la manera impregnada de ironía en la que reclamó la imputación de la Infanta Cristina, que alegaba desconocimiento de las irregularidades en el Instituto Nóos.

"Desde luego es inconcebible, más tomadura de pelo que otra cosa, que con lo que deben haber costado al pueblo los estudios y formación de dicha señora, el resultado sea el de la amnesia selectiva, aunque igual estaban a ello encaminados"- decía el texto.