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Pablo Iglesias y la mediatización de la política

El líder de Podemos reclama al PSOE e IU que sus negociaciones para formar gobierno se retransmitan en televisión.

El Rey Felipe VI recibe al líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la ronda de consultas.

El Rey Felipe VI recibe al líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la ronda de consultas. Efe

Nadie duda que Pablo Iglesias se maneja mejor que sus rivales políticos en televisión. Así quedó claro en los debates electorales de las pasada campaña. El líder de Podemos ha dado hoy un paso más allá en su intento de mediatizar la política nacional. En el marco de su propuesta de un "gobierno del cambio" con PSOE e IU, ha reclamado que las negociaciones se retransmitan por televisión. Y Pedro Sánchez ha aceptado el reto, al pedir que se hagan "por streaming". 

Así, millones de españoles podrían ver en directo cómo Iglesias discute con Pedro Sánchez y Alberto Garzón sobre las personas que ocuparían los Ministerios o sobre los ejes estratégicos del nuevo Ejecutivo. No es un formato nuevo. Podemos ya lo puso en práctica en Aragón y Extremadura, cuando los representantes del partido morado negociaban con los socialistas para acordar la investidura de Javier Lambán y Guillermo Fernández Vara, respectivamente.

Si la idea de Iglesias prosperase, por primera vez en la historia de España se televisarían en directo las negociaciones entre los portenciales presidente y vicepresidente del Gobierno. En Podemos hablan de "luz y taquígrafos" y de "transparencia" para vender la conveniencia de esta propuesta. El líder del PSOE ya ha aceptado esta posibilidad y ha repetido la expresión sobre "luz y taquígrafos".

Son difusos los límites entre la obligación de rendir cuentas a los ciudadanos y una excesiva mediatización de la política que puede derivar en un circo. Para hacer política ya está el Congreso de los Diputados, dirán los críticos con la idea de Iglesias. No se puede seguir apostando por los acuerdos de mesa y mantel, dirán quienes defiendan esta propuesta. 

Es difícil, por no decir imposible, saber cuánta audiencia tendría un programa con estos contenidos, acaso demasiado farragosos y extensos para los televidentes, aunque seguramente no faltarán cadenas dispuestas a permitir la emisión. Eso sí, para que pueda haber cámaras, primero tiene que haber conversaciones. Y no parece sencillo que lleguen a celebrarse.