EL FUTURO DE CATALUÑA

Un Parlament sin diputados

Los parlamentarios de la oposición denuncian el estancamiento de la cámara, que lleva 4 meses sin prácticamente ninguna actividad

El Parlament de Cataluña, en una imagen de archivo.

El Parlament de Cataluña, en una imagen de archivo. Getty Images

"Llevo dos meses calentando motores, el coche está listo para arrancar pero estamos al ralentí". Francisco Domínguez se convirtió en diputado por Ciudadanos el pasado 27 de septiembre pero reconoce que hasta la fecha apenas ha podido desarrollar ningún tipo de actividad parlamentaria. Como él, la mayoría de parlamentarios de la oposición ocupa su tiempo desde hace dos meses con reuniones sectoriales, actividades del partido o formulando preguntas y propuestas de resolución que quedan en saco roto.

El Parlament cerró la decena legislatura el pasado 4 de agosto con 47 leyes aprobadas, prácticamente la mitad que en otros mandatos. Desde la restauración de la democracia, ha sido la tercera legislatura con menos actividad legislativa, sólo superada por la anterior (21 leyes) y la cuarta (44 normas). El viernes se cumplieron 4 meses de inactividad parlamentaria, pero los diputados advierten de que la situación de provisionalidad no es nueva. "Llevamos desde 2010 en una situación en la que siempre hay unas nuevas elecciones planeando sobre nosotros", explica David Pérez, diputado del PSC desde 2000 y actualmente secretario de la Mesa.

En estos últimos 5 años ha habido 3 elecciones autonómicas en Cataluña, y nadie descarta unas cuartas en marzo. La poca duración de las legislaturas también penaliza las propuestas legislativas de largo recorrido, que en ocasiones son discutidas durante meses en comisiones parlamentarias para luego acabar en la papelera.

Ni Govern, ni comisiones

Las comisiones parlamentarias son la columna vertebral del sistema legislativo. Todas las propuestas de resolución de los grupos deben pasar por estas comisiones, donde se debaten antes de que vayan al pleno. Al no estar constituidas, todas las propuestas de resolución que presentan los grupos quedan en nada.

Tampoco han prosperado muchas de las propuestas de resolución planteadas en la anterior legislatura, ya que cuando se convocan elecciones el contador de estas propuestas vuelve a cero. Òscar Ordeig, diputado del PSC, recuerda como 4 meses antes de las elecciones los parlamentarios de CDC empezaron a votar a favor de todas las propuestas de resolución. "Al principio pensé que era muy raro", recuerda. "Después me di cuenta de que las apoyaban porque sabían que no se votarían ni aplicarían". Ordeig habla de un "filibusterismo parlamentario" cada vez más habitual. "Desde que entré aquí en enero de 2014 esto es como el Dragon Kahn".

Tampoco sirve de mucho formular preguntas al Govern ya que está en funciones, sabe que le quedan pocas semanas y no se molesta en contestarlas. Aún así, los diputados siguen planteando decenas de preguntas a las que nadie responde. Sólo hace falta echar un vistazo al boletín del Parlament para ver la cantidad de preguntas -cientos- que han quedado sin respuesta durante los últimos meses.

Ante los reproches de inactividad, esta semana se han empezado a organizar las comisiones que regulan aspectos reglamentarios así como las tres permanentes. Estas comisiones son la del Síndic de Greuges (el defensor del pueblo catalán), el control de la actuación de los medios de comunicación y la sindicatura de cuentas. Aún así, todavía no se han constituido.

El descrédito

"Yo de lo que tengo miedo es que los ciudadanos nos manden a la mierda", explica un diputado de la oposición que prefiero no ser citado. "Hay que evitar unas nuevas elecciones como sea porque el desprestigio que tenemos los políticos ya no aguanta unos nuevos comicios".

Incluso el letrado mayor del Parlament, Antoni Bayona, apremió el pasado lunes a los diputados después de la reunión de la junta de portavoces. "Esta situación no es normal", les espetó Bayona, según aseguran varios diputados presentes. El letrado mayor les dijo a los diputados soberanistas que era "extraño" que se estuviera impulsando la acción de un Govern en funciones mediante resoluciones como la moción rupturista aprobada el pasado 9 de noviembre.

Ningún diputado consultado recuerda una situación parecida en la cámara catalana. "El ambiente es de descrédito, la gente alucina, sobre todo los más veteranos", opina Ordeig. Todos coinciden en que si esto sucediera en el Congreso de los diputados sería un escándalo. "Lo de este país es un fraude", argumenta Pérez. "Está totalmente paralizado y no se lo puede permitir".

Ocupar el tiempo

La actividad frenética de los diputados de Junts Pel Sí (JxS) y la CUP, con prolongadas reuniones diarias para tratar de desbloquear la investidura, contrasta con la desazón que reina en los otros grupos parlamentarios. "De brazos cruzados no estamos", cuenta Santi Rodríguez (PP), otro diputado veterano. "Lo que no hacemos es legislar, impulsar políticas y controlar al Govern, que es la actividad de un diputado".

En privado algunos parlamentarios son más sinceros. "No damos palo al agua", decía hace dos semanas en la cafetería del Parlament un joven diputado que se estrena en sus funciones. "El día a día en la cámara está un poco aburrido", reconoce Rodríguez. "Pero intentamos aprovechar el tiempo avanzando trabajo".

Mientras esperan a un Govern que no llega, los diputados se dedican a reunirse con colectivos y entidades de distintos sectores o pasan su tiempo comprobando hasta qué punto se han aplicado algunas normas o disposiciones aprobadas durante la legislatura anterior. Los grupos parlamentarios han dado la consigna a sus diputados de actuar como si todo estuviera en su sitio, con comisiones constituidas y plenos en el Parlament. Por eso los diputados siguen formulando preguntas al Govern en funciones y presentando propuestas de resolución, por mucho que sepan que no se van a tramitar.

Sin embargo, basta dar un paseo por la zona de los despachos del Parlament para ver los pocos diputados de la oposición que circulan por la cámara. "Los diputados de provincias llaman para preguntar si vienen y les decimos que se queden haciendo trabajo en su territorio", explica Pérez, el secretario de la Mesa. Ordeig, diputado por Lleida, explica que en vez de acudir a la cámara tres veces por semana, como hace normalmente, de momento sólo viene un día al Parlament.

Francisco Domínguez, diputado de Ciudadanos por Tarragona, incluso echa una mano al grupo municipal de su ciudad. "Veo que hacen mociones, propuestas, plenos… Y me dan mucha envidia. Yo también quiero empezar a trabajar".