CRISIS EN CATALUÑA

Los reproches entre JxS y la CUP abonan el camino a nuevas elecciones

Las dos formaciones se cruzan acusaciones de inmovilismo en un ambiente cada vez más crispado. 

Artur Mas llega a la reunión semanal del Govern.

Artur Mas llega a la reunión semanal del Govern. Efe

La asamblea de la CUP del pasado domingo ha enrarecido la sintonía entre Junts Pel Sí (JxS) y la CUP hasta el punto de que ya nadie niega la posibilidad de unas elecciones en marzo. El veto de las bases a Artur Mas ha hecho saltar por los aires la frágil relación entre ambas formaciones y ha sacado a la luz las diferencias que hay en las mesas negociadoras del Parlament, donde todavía no se ha llegado a ningún acuerdo concreto.

Entre el lunes y el martes tanto JxS como la CUP han acusado al otro de mentir a los medios y de inmovilismo a la hora de buscar un acuerdo, unos reproches que hasta la fecha habían permanecido soterrados y que cada vez complican más la posibilidad de un acuerdo antes del 10 de enero, fecha límite para investir un president de la Generalitat.

Fue JxS el primero en responder a la CUP en una comparecencia el lunes por la tarde en el Parlament. El número 1 de la lista, Raül Romeva, compareció junto a 11 diputados más -al más puro estilo CUP- para escenificar el apoyo de la formación al actual president en funciones. “El candidato ha sido, es y será Mas”, dijo Romeva en un tono visiblemente molesto. Romeva tildó de mentirosos a la CUP por decir a sus bases que JxS no se ha movido y reivindicó, sin concretar, los avances logrados en las mesas negociadoras. “Si la CUP tiene voluntad de acuerdo, que lo demuestre con hechos”, zanjó.

La réplica de la CUP ha llegado este martes y ha enrarecido aún más el clima entre las dos formaciones. El diputado Sergi Saladié ha afirmado en rueda de prensa que Romeva el lunes mintió y que hasta la fecha no se ha llegado a ningún acuerdo en las mesas negociadoras. El único acuerdo al que se llegó, ha afirmado, fue el de la declaración de ruptura y este perdió su valor en el momento en que la Mesa del Parlament decidió -sin consultar a la CUP- recurrir al Constitucional su suspensión. “El hecho de recurrirla ya demuestra que no se le hace mucho caso”, ha lamentado. “Era el único acuerdo palpable pero con el recurso ha quedado sin recorrido”.

Sin acuerdo en las mesas negociadoras

Saladié ha explicado que los diputados de la CUP insistieron a JxS durante toda la semana pasada para cerrar algún acuerdo que pudieran llevar a la asamblea. Según Saladié, no obtuvieron respuesta. “No entiendo cómo pueden pedirnos gestos cuando estuvimos hasta el sábado por la noche insistiendo en la necesidad de llevar un acuerdo a la asamblea”, ha asegurado. “Que nos digan cuales son los acuerdos a los que hemos llegado, porque nosotros no los sabemos”.

La CUP asegura que sus diputados acudieron a la mesa negociadora del plan de choque con unas propuestas de mínimos que aparecían en el programa de JxS, no en el suyo. Aún así, sólo les dieron largas. “¿Cómo puedes apoyar a un partido incapaz de llegar a un acuerdo sobre algo que lleva en su programa?”, se ha cuestionado Saladié. La diputada de la CUP, Gabriela Serra, ha añadido que muchas de estas propuestas no cuestan dinero pero que JxS se siguió negando. “Son asuntos de voluntad política”, ha asegurado. “Si son incapaces de hablar de estos mínimos, es imposible hablar de lo otro [Artur Mas]”.

Tanto JxS como la CUP acusan al otro lado de lo mismo: no hacer nada para facilitar el acuerdo. Ambas formaciones intentan responsabilizar a la otra del fracaso de una negociación que avanza inexorablemente hacia el 10 de enero y cuyos platos rotos nadie quiere pagar. Ambos partidos han decidido subir el tono de los reproches para presionar al otro y esto inevitablemente se percibe en el clima negociador, aseguran fuentes de ambos partidos. “Aún así la voluntad de pacto sigue ahí”, aseguran en ambos lados.

La CUP reclama algún acuerdo sobre el plan de choque y el proceso constituyente que pueda llevar a su militancia para que acepte investir a Mas, pero asegura que no encuentra apoyos al otro lado de la mesa. Tampoco les vale la propuesta de las tres vicepresidencias, ya que aseguran que esto ya lo tenía previsto JxS en su acuerdo de coalición. “Que se pongan las pilas. El tiempo se acaba y la gente se pone nerviosa”, ha espetado Saladié. “Nosotros hemos hecho todo lo posible para llegar a un acuerdo de mínimos pero a día de hoy no tenemos nada”.

La asamblea definitiva, el 27 de diciembre

Ante el enrocamiento de ambos sobre la investidura de Mas, el futuro del actual president se decidirá en la asamblea que la CUP ha fijado para el 27 de diciembre. La formación ha fijado esta fecha para intentar forjar un acuerdo durante este mes y poder presentar a sus bases acuerdos concretos sobre medidas sociales y ruptura con el Estado.

La falta de propuestas alternativas por parte de JxS, sin embargo, indica que los diputados de la CUP consultarán a sus bases con sólo dos opciones sobre la mesa: investir a Mas o concurrir a unas elecciones anticipadas en marzo, con los riesgos que esto supone para revalidar la mayoría soberanista en el Parlament.

Los 1.700 militantes de la CUP y las organizaciones que la integran decidirán en una votación que podría dejar heridas irreparables en el seno del partido. La militancia se encuentra fuertemente dividida en el caso de que la única alternativa sea “Mas o marzo” e incluso algún diputado ha amagado con dimitir si finalmente se apoya al actual president.

El mejor ejemplo de la división en la formación anticapitalista fue la votación no vinculante del pasado domingo. La opción mayoritaria fue mantener el statu quo y seguir negociando una alternativa a Mas. Las dos almas del partido, sin embargo, aparecieron en las otras opciones: los partidarios de investir a Mas sumaron 434 votos y los favorables a nuevas elecciones 574.