ELECCIONES GENERALES 20D

Sánchez sufre para quedar segundo, pero aspira a gobernar con pactos "endiablados"

El PSOE pierde alrededor de un millón y medio de votos y sólo gana las elecciones en Andalucía y Extremadura. 

Pedro Sánchez celebra junto a su esposa el resultado en las elecciones.

Pedro Sánchez celebra junto a su esposa el resultado en las elecciones. Getty Images

Los militantes del PSOE que este domingo acudieron a la sede del partido no sabían cómo debían saludarse. "¿Felicidades?", bromeaban varios. En Ferraz, los socialistas sudaron la gota gorda. También literalmente. La temperatura de la sala donde a las 23:40 compareció Pedro Sánchez era tan alta que un miembro del equipo del candidato amagó con dar la orden de poner el aire acondicionado antes de caer en la cuenta de que faltan tres días para la Nochebuena.

Las elecciones generales de este domingo fueron de las más extrañas de la democracia y el resultado del PSOE, también. Los socialistas lograron algo más de cinco millones de votos y 90 escaños. El desplome es considerable. Son 20 diputados y casi un millón y medio de votos menos que lo conseguido por Alfredo Pérez Rubalcaba en el que era hasta ahora el peor resultado de la historia del PSOE. Sin embargo, como ocurrió en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, el PSOE ha visto como aumentan considerablemente sus opciones de gobernar. Antes, el PP tenía mayoría absoluta. Ahora, complejos pactos con varias fuerzas podrían llevar a Sánchez a la Moncloa, como hace unas semanas ocurrió en Portugal con el socialista Antonio Costa.

Sánchez no ha ganado las elecciones, pero sí a las encuestas que pronosticaban un descalabro mayor e incluso una tercera o cuarta posición. El PSOE sigue siendo uno de los dos grandes partidos de España y el primero de la izquierda. "Hemos hecho historia, hemos hecho presente y el futuro es nuestro", proclamó Sánchez ante alrededor de 200 personas en la sede socialista. Al candidato se le veía agotado, con los ojos ligeramente enrojecidos tras una campaña y una noche electoral de infarto. Soportaba como podía las decenas de apretones de manos y los selfies que seguían reclamando los militantes aunque ya hubiera terminado la campaña electoral.

"España quiere izquierda y quiere cambiar", dijo Sánchez, abonando el terreno para los pactos. La suma de escaños con Podemos y sus alianzas en Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia es de 159 escaños. Si se cuentan también los dos logrados con mucho esfuerzo por Alberto Garzón, el candidato de Unidad Popular-Izquierda Unida, la izquierda con implantación en toda España tiene 161 diputados frente a los 163 que suman PP y Ciudadanos. Los restantes 26 escaños, que serán clave para cada votación de la próxima legislatura, han sido para los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos y canarios.

La hoja de ruta del 'presidente Sánchez'

Si Albert Rivera cumple su palabra y se abstiene en la primera votación de investidura, para la que se requiere la mayoría absoluta de 176 diputados, la izquierda probablemente haga naufragar a Rajoy. Comenzaría así un período en el que Sánchez podría tener su oportunidad. "La democracia es diálogo", dijo Sánchez, que saludó "la nueva etapa política" que se abre en España. "El PSOE está dispuesto a dialogar", avanzó. Igual que Sánchez fue el objetivo de una "coalición de intereses que ha intentado hacer desaparecer al PSOE", según recordó, él mismo podría ser el muñidor de un gran acuerdo con los partidos con los que comparte electorado. Pero varios dirigentes socialistas reconocían que esos pactos serán "endiablados".

El resultado puede salvar el pellejo del propio Sánchez, al que en la tarde del domingo no pocos imaginaban haciendo la maleta y dejando espacio para el desembarco en Madrid de Susana Díaz, la presidenta de Andalucía. A lo largo de toda la tarde se multiplicaron las especulaciones sobre quién sería el primer dirigente de peso en reclamar a Sánchez que diese un paso atrás. Pero el resultado le garantiza cierto oxígeno, aunque sea a corto plazo. 

"Él sabe que con este resultado no se puede pedir su dimisión inmediata, pero también que tendrá que irse si no gobierna" aseguraba en conversación con EL ESPAÑOL un veterano socialista. Sánchez se juega con el complejo acuerdo de izquierdas su propio futuro personal.

"Pedro será presidente de unas cortes constituyentes", señalaba a este diario uno de los más próximos al candidato. Según esta tesis, cuando el PP asuma que no puede gobernar, se abrirá a la posibilidad de una gran reforma de la Constitución y elecciones inmediatamente después.

Sin embargo, si ni Rajoy ni Sánchez logran la investidura, se repetirán las elecciones y el PSOE podría cambiar de candidato. En ese caso, el de Susana Díaz es, por el momento, el único nombre sobre la mesa.

Todo sigue pasando por Sevilla

Todo pacto que Sánchez explore en las próximas semanas ha de pasar por Sevilla. "En Andalucía aportamos 1 de cada 4 diputados del PSOE en España. Y sacamos aquí a Podemos más de 630.000 votos y 15 puntos. Ya puedes entender por qué Podemos no nos ha dado el sorpasso en España", explicaba un alto cargo andaluz. Allí, Díaz logró la investidura gracias a Ciudadanos y Podemos es la bestia negra de los socialistas. Este viernes, en el cierre de campaña del PSOE andaluz, Díaz cargó contra el partido de Pablo Iglesias, quien según ella ha insultado a su tierra al comparar el referéndum sobre la autonomía de 1977 con uno de autodeterminación en Cataluña. Tras ella, Felipe González criticó el "leninismo 3.0" de Iglesias y acusó a Podemos de ser cómplice de los abusos de los derechos humanos en Venezuela.

Parte de la base del PSOE vería con muy buenos ojos un gobierno de izquierda, pero los sectores más moderados del partido, con gran peso interno, consideran el pacto con Podemos una trampa que sólo puede hacer que el partido siga desangrándose.

Una hemorragia apenas contenida

La hemorragia socialista apenas se ha contenido. El PSOE sólo ha ganado las elecciones en Andalucía y Extremadura. Ha quedado tercero en Cataluña, Comunidad Valenciana, País Vasco, Navarra y Baleares.

En Madrid, donde la lista la encabezaba el propio Sánchez, ha quedado cuarto, por detrás del PP, Podemos y Ciudadanos. El PSOE obtiene seis diputados. Eduardo Madina, muy respetado dentro del partido, se queda fuera al ir en la lista en séptimo lugar. La provincia de Madrid es un buen ejemplo del precipicio electoral al que se ha asomado el PSOE, pese a que gane a río revuelto. Si en mayo lograba el 26% de los votos en las elecciones autonómicas, con el exministro Ángel Gabilondo como candidato, el porcentaje es ahora del 17,9%. En Madrid, como en otras áreas urbanas, no se puede aplicar el argumento del equipo de Sánchez de que el escenario ha cambiado desde 2011 por la irrupción de los emergentes. En mayo ya estaban, y el PSOE logró un resultado mucho mejor.

El PSOE está en la UVI en las grandes ciudades. En las tres más pobladas del país ha quedado en cuarta posición, con un 17% de los votos en el municipio de Madrid, un 15% en Valencia y un 13% en Barcelona.

Pese a todo, en Ferraz reinaba un ligero optimismo. "Cuando salieron las israelitas nos entró el pánico. El escenario era terrorífico", señalaba un dirigente en referencia a los sondeos a pie de urna, que colocaban a Podemos por delante en votos. "Hemos tenido una campaña muy dura y todos han venido a por nosotros. Pero seguimos aquí. Tenemos más futuro que pasado, y hemos cumplido ya 136 años", decía un miembro de la Ejecutiva de Sánchez.

Pedro Sánchez, tras conocer los resultados de las elecciones.

Pedro Sánchez, tras conocer los resultados de las elecciones.