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¿Esconde Apple en Berlín el laboratorio de su coche eléctrico?

La capital alemana sería uno de los centros neurálgicos del proyecto “Titan”, el plan del gigante tecnológico para irrumpir en la automoción.

Tim Cook, consejero delegado de Apple.

Tim Cook, consejero delegado de Apple.

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Tim Cook, consejero delegado de la multinacional estadounidense Apple, señalaba en septiembre de 2014 que su empresa estaba “trabajando en productos sobre los que nadie sabe” y “sobre los que no se ha rumoreado nada todavía”. Es más que probable que la compañía de Cupertino siga esforzándose en ese sentido. De lo que no hay duda es que las palabras de Cook ya no pueden referirse a las supuestas intenciones de la empresa tecnológica de trabajar en la producción de coches eléctricos. Porque del automóvil de Apple se saben no pocas cosas a estas alturas gracias a los rumores de los que vienen dando cuenta los medios de comunicación de medio mundo.

Y en el centro de esas especulaciones se ha situado una ciudad europea. Berlín acoge un laboratorio secreto de trabajadores de Apple implicados en el proyecto “Titan”. Ese nombre lleva la iniciativa con la que la empresa de los iPods, iPhones, iPads e iWatchs, entre otras cosas, quiere competir en el mercado de los coches eléctricos. Es decir, la firma californiana desea meterse en un negocio que se identifica con unas ventas anuales estimadas a nivel mundial en unos 85 millones de vehículos.

De acuerdo con informaciones publicadas por el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, que cita fuentes anónimas cercanas al proyecto, Apple apuesta en la capital alemana por mezclar veteranía y juventud. Así, el equipo de trabajo de Berlín está compuesto por entre “quince o veinte” expertos procedentes del reputado sector automovilístico germano y por gente “relativamente joven” que pueda aportar una “visión progresista” en esta iniciativa.

En Apple no hacen comentarios al respecto, pero tampoco desmienten que exista el proyecto. No obstante, del ya conocido como iCar en los círculos especializados se viene hablando desde hace tiempo. Sin ir más lejos, en febrero del año pasado, el periódico estadounidense The Wall Street Journal informaba de las intenciones de Apple de desafiar a la empresa estadounidense especializada en la automoción eléctrica Tesla con un coche con apariencia de “pequeña furgoneta”, según las fuentes anónimas citadas por dicho diario. Además, según se ha conocido en el último año y medio, Apple se ha hecho de un tiempo a esta parte con los servicios de relevantes figuras de la industria del automóvil, de la investigación en la automoción y ha orientado a centenares de empleados al desarrollo del proyecto “Titan”.

Apple ficha en la industria del automóvil

En la lista de fichajes figuran veteranos de la industria del automóvil en Estados Unidos como Doug Betts, quien fue el responsable de calidad global de Fiat Chrysler después de pasar por Toyota y Nissan; Jamie Carson, otrora ingeniero en jefe de conducción autónoma en Tesla; o Megan McClain, ingeniera de diseño mecánico salida de Volkswagen. Un proyecto innovador como se prevé que puede ser el iCar parece también exigir la presencia en Apple de expertos con perfiles marcadamente científicos. Es el caso de Paul Furgale, antes en el Instituto Federal suizo de Tecnología de Zúrich y experto especializado en vehículos autónomos, o Vinay Palkkode, quien estuvo al servicio del departamento de investigación de la Carnegie Mellon University, en Pennsylvania (EE.UU).

En total, habría trabajando en el “Titan” hasta 1.800 de personas, según las informaciones publicadas en la prensa especializada, que se toma muy en serio los movimientos de Apple en el ámbito de la automoción. Eso sí, en la empresa estadounidense descartan hacer comentarios sobre lo que califican “rumores y especulaciones”. No es obstáculo para que se haya puesto incluso fecha de presentación. Podría estar listo para ser presentado entre 2019 y 2020.

Más de 900 millones de inversión

Se rumorea también que de la construcción del iCar estaría encargada la empresa austriaca fabricante de automóviles Magna Steyr, filial de la canadiense Magna International. Al igual que Apple, la compañía del pequeño país centroeuropeo guarda silencio sobre las intenciones de ambas de producir un vehículo eléctrico e inteligente donde brille la sofisticación tecnológica que caracteriza a la multinacional de la manzana. Precisamente a la fabricación de este tipo de vehículos lleva ya tiempo dedicado el también gigante tecnológico norteamericano Google, cuyo coche autónomo realiza pruebas en carretera desde 2012 en suelo estadounidense.

Grandes de la industria del automóvil, como son los alemanes Volkswagen, Daimler o BMW llevan también años desarrollando coches eléctricos. De acuerdo con el Frankfurter Allgemeine Zeitung,los iCars podrían verse en la calle siguiendo el modelo del servicio de uso temporal de vehículos Drive-Now, de BMW en colaboración con la empresa de alquiler de vehículos bávara Sixt. En cualquier caso, de confirmarse definitivamente la existencia del proyecto de iCar de Apple, los expertos apuntan a que el “Titan” de la empresa de Tim Cook, quien habría puesto al frente de la idea a su vicepresidente, Steve Zadesky, será una aventura millonaria.

John R.Brandt y George Taninecz, del think-tank estadounidense Instituto de Gestión de Rendimiento, han apuntado que sólo poner en marcha una planta de fabricación de coches puede llegar a necesitar cerca de 900 millones de euros. Por otro lado, la producción de vehículos suele resultar de un proceso costoso, lento y sujeto a numerosos controles de seguridad. Pero en Apple, cuyo efectivo asciende a 215.000 millones de dolares (unos 190.000 millones de euros), parecen no estar dispuestos a dormirse en los laureles.