Juegos Olímpicos 2016

Una España restablecida mide al “mejor equipo después de Estados Unidos”

La repetición del ‘clásico’ anual contra Francia en los cuartos de final olímpicos garantiza un choque espectacular en el que los de Scariolo intentarán compensar su inferioridad física con dos armas: juego asociativo y defensa.

Pau Gasol pelea un rebote con Diaw y Gobert en el último Francia-España.

Pau Gasol pelea un rebote con Diaw y Gobert en el último Francia-España. EFE

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De los últimos ocho grandes torneos internacionales, España se ha enfrentado a Francia en siete: el clásico de los Pirineos ha sustituido a los duelos contra Italia, o la ex Yugoslavia, que marcaron la historia del baloncesto español en décadas anteriores. El balance es favorable a España (cinco victorias y tres derrotas), pero hay otro dato que anima a la expedición de Scariolo: con el entrenador italiano en el banquillo, la selección nunca ha perdido.

Los dos últimos años trajeron duelos que permanecen vivos en la memoria del aficionado al baloncesto: Francia eliminó a la ÑBA en su propia casa en el Mundial de 2014 y los españoles (liderados por un colosal Gasol: 40 puntos y 11 rebotes) se vengaron hace un año en las recordadas semifinales del Eurobasket disputadas en Lille.

La estadística otorga otro motivo adicional de esperanza a un equipo español notablemente restablecido tras un déficit de entrenamiento en las semanas previas a los Juegos: Scariolo siempre ha ganado al seleccionador galo, Vincent Collet, en partidos eliminatorios: los cuartos de final del Eurobasket 2009, la final de 2011 y las citadas semifinales de 2015 en suelo francés.

“El más fuerte de Europa”

Las sensaciones españolas, pese a su magnífico juego contra Lituania y Argentina (a quienes “pasamos por encima”, en palabras de José Manuel Calderón), son de exigencia máxima. Sergio Scariolo fue inusualmente elogioso con su rival de cuartos tras la cómoda victoria contra los argentinos: “Francia es un equipazo”, dijo el italiano: “Se puede considerar perfectamente el rival más fuerte después de Estados Unidos”.

Todos los jugadores del equipo español destacaron el nivel de conocimiento mutuo (“nos conocemos de más”, dijo Felipe Reyes) y la igualdad extrema entre dos selecciones acostumbradas a sorprenderse en campo rival, cuyo antagonismo puede considerarse bastante sano: como destacó el propio Rudy Fernández (mejor jugador del España-Argentina), “es una bonita rivalidad, que está en la pista. Y después somos tan amigos”. Una relación confirmada por miembros de la delegación francesa.

Rudy Fernández gesticula durante el partido contra Argentina.

Rudy Fernández gesticula durante el partido contra Argentina. EFE

La evolución del equipo español da la razón hasta ahora a su entrenador, que tras la derrota (segunda consecutiva) contra Brasil compareció extensamente ante los medios para defender a su equipo, recalcar la corta preparación y anunciar que España mejoraría con más entrenamientos, especialmente en dos capítulos: la fluidez ofensiva y el rebote defensivo. Las cifras y los resultados dan la razón al técnico: España tuvo momentos de magnífico baloncesto contra Ginóbili y compañía, alcanzando momentos estelares de circulación en el pase.

Inferioridad física

El gran miedo de España es la superioridad atlética de los franceses, que cuentan con numerosos jugadores de procedencia africana. “Son todos muy fuertes, atléticamente superdotados casi todos”, reflexionó Scariolo en una rueda de prensa el martes, “con muchísimo talento anotador y con una envergadura, dimensión, tamaño y talento importantes. Es decir, un auténtico equipazo que acaba casi de ganar a Estados Unidos. Así que será un partido complicadísimo, como siempre de hecho han sido los partidos que hemos jugado contra ellos”, concluyó.

Francia, además, ha gozado de un día más de descanso: “Va a ser un partido largo, con mucha paciencia […] Sobre todo, hay que estar preparado para el desgaste, porque a nosotros siempre nos toca jugar contra rivales físicamente más fuertes y eso hay que compensarlo con nuestras armas, con todo lo que normalmente nos ayuda a ser buenos y a ganar la mayoría de los partidos”, avisó sin pesimismo alguno.

El equipo español ha superado tres ‘finales’ anticipadas (Nigeria, Lituania, Argentina) y atraviesa un momento de entusiasmo controlado. “Ahora el equipo está bastante bien. Creo que hemos alcanzado un buen nivel de cohesión, de activación por parte de todo el mundo”, opinó Scariolo ante los periodistas. “Hemos alargado los momentos de intensidad, hemos bajado la pausa de concentración, que, al margen de todos los problemas que ya llevábamos a la competición, han sido causa de los episodios que nos han salido mal y que nos han costado dos derrotas”, dijo en la Villa Olímpica.

Joffrey Lauvergne intenta quitar el balón a DeMarcus Cousins.

Joffrey Lauvergne intenta quitar el balón a DeMarcus Cousins. Reuters

“Los dos primeros partidos no han sido partidos defensivos malos", continuó. "Hemos encajado poco, hemos tenido tanteos bajos. Nos han metido canastas decisivas de palmeo, de un triple punteado... El problema era sobre todo de fluidez y de condición física de algunos jugadores que determinan mucho nuestra forma de jugar”, indicó el técnico. “Nuestra seña de identidad, al menos en los años en los que yo he tenido el placer de poder entrenar a este equipo, ha sido siempre un alto rendimiento defensivo”.

Thomas Heurtel y Nando de Colo

Sorprende la franqueza con que el seleccionador español se refirió a “la gran diferencia” de Francia respecto a años anteriores: Thomas Heurtel, escolta del Efes Estambul, “un grandísimo jugador que conozco personalmente muy bien y admiro; me parece en este momento, de los que no juegan en la NBA, el base número 1, 2 ó 3. Cuando estaba Tony Parker no tenía un rol tan decisivo, pero ahora le tienen a él, a Parker y a Diot”.

El otro jugador que preocupa a los españoles, según confesaba la mayoría, era Nando de Colo. El base del CSKA de Moscú, nombrado mejor jugador de la Euroliga, ha llegado a Río en un momento de forma fabuloso, superior sin duda al de Sergio Rodríguez o José Manuel Calderón.

Nando de Colo captura el balón frente a los norteamericanos.

Nando de Colo captura el balón frente a los norteamericanos. Reuters

Francia, que jugó un partido fabuloso contra Estados Unidos en la primera fase (100-97), ha pecado con todo de una irregularidad sorprendente: empezó con una contundente derrota en el debut contra Australia (87-66) y recuperó autoestima con una victoria in extremis sobre Serbia (75-76) antes de medirse al ‘Dream Team’. Los ‘bleus’ tienen muchas ganas a España tras la gesta de Lille. España ya no podrá permitirse bajones de concentración como el que desperdició 14 puntos de diferencia contra Croacia. También necesitará de un Gasol al 100% y sin momentos de desconexión (“la respuesta de Pau siempre ha sido buena”, avisó Scariolo).

Se trata de un duelo cargado de historia contemporánea ante un equipo físicamente prodigioso y cuyo talento le hace, hombre por hombre, “probablemente superior a los nuestros”, como reconoció el seleccionador español el lunes. Claro que “luego hay otras cosas que influyen, y siempre hemos encontrado un resquicio para poder competir”, contrarrestó después. En el aspecto mental, se espera un versión compacta y enérgica de España. “Nos gustan las sensaciones límites”, dijo Rudy en la previa: es cuando se ve “la mejor versión de este equipo”.