Juegos Olímpicos 2016

El bordillo canalla que le costó los huesos y la medalla a Nibali y Van Vleuten

Tanto el ciclismo masculino como el femenino estuvieron marcados por las duras caídas de los escapados en el último descenso del circuito de Fuerte Copacabana.

Annemiek van Vleuten durante la prueba de ciclismo en ruta.

Annemiek van Vleuten durante la prueba de ciclismo en ruta. Reuters

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Las críticas han sido entre escasas y nulas. Más bien inaudibles, tamizadas siempre por la competitividad. “Aquí van todos muy fuertes, con mucha ambición y claro…”. Esa ha sido la frase más repetida. Ni una queja del circuito, pero lo cierto es que tanto el italiano Vincenzo Nibali como el colombiano Sergio Henao y la holandesa Annemie van Vleuten tienen sobrados motivos para protestar.

No es el ciclismo un deporte exento de riesgo, menos cuando hay rampas de por medio. Y en el circuito de Fuerte Copacabana había bastantes rampas. No en el primer sector, llamado Grumari, con una pequeña ascensión de 1,2 kilómetros y del 7% de desnivel, sino en el segundo, llamado Canoas y al que el pelotón de los chicos dio tres vueltas subiendo cada vez un puerto de 9 kilómetros al 5,7% de desnivel medio. El problema de verdad, a la vista de los resultados, era, sin embargo, el descenso.

Si Sergio Henao no parece haberse roto nada, Vincenzo Níbali siempre podrá hablar de sus dos clavículas fracturadas. Probablemente a ninguno de ellos les dolerán las cicatrices tanto como los recuerdos, porque ambos, italiano y colombiano, perdieron la mejor oportunidad de sus carreras de colgarse un oro olímpico al cuello.

Ambos sufrieron un caída en el último descenso de la prueba en ruta masculina cuando enfilaban junto a Rafal Majka una ruleta rusa por el podio sin más invitados que ellos tres. Fue, sin embargo, la garesividad del descenso, lo pronunciado de algunos giros y la mala suerte lo que dio con los huesos de ambos en el bordillo. Ese bordillo canalla que aún se ha portado peor con la holandesa.

Después de la espectacular lesión del gimnasta francés Samir Ait Said, la caída de la holandesa, ya en pleno esfuerzo por culminar su escapada, ha supuesto un verdadero susto para la organización.

Una vez descolgada la estadounidense Mara Abbott, única compañera de la holandesa en el último ascenso a Vista Chinesa, la ambición le costó la medalla a van Vleuten. Un mal giro, un derrape desesperado para controla la bici y... el desastre.

En el momento del accidente lo que menos importó fue el resultado de la prueba. Van Vleuten se fue de cabeza contra ese bordillo canalla y provocó el susto generalizado. Tan fuerte fue la caída que fue imposible no especular con las posibles lesiones.

Ahí, a 10 kilómetros de la meta, la holandesa perdió la consciencia, que, por suerte, recuperó poco a poco. Trasladada a la UCI de uno de los hospitales de Río, la federación holandesa confirmó que su ciclista está "ok" y su vida no corre peligro, aunque se encuentra ingresada en la UCI con tras fisuras en la zona lumbar de su columna vertebral y una fuerte conmoción cerebral.

No obstante, la Unión Ciclista Internacional defendió el recorrido de la prueba ciclista en ruta, a pesar de los accidentes de Nibali y Van Vleuten. "El trazado de la carrera fue cuidadosamente diseñado y concienzudamente testeado antes de la prueba. Henos tratado de hacer lo mejor posible un circuito seguro para la competición, pero desafortunadamente los accidentes ocurren a causa de una combinación de factores", reza el comunicado de la UCI.