Supercopa de Europa

El último minuto vuelve a hacer campeón al Madrid

Con otro gol de Ramos en el 93' y uno más de Carvajal en el 119' en la prórroga, los blancos ganan al Sevilla en la prórroga (3-2) y conquistan su tercera Supercopa de Europa.

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La historia reciente del Madrid se está escribiendo de la misma manera. Los blancos se están acostumbrando a ganar títulos europeos y hacerlo, en todos ellos, de forma agónica, rozando la épica. No hay victoria tranquila. O el Madrid gana en el último minuto o no gana. Y la Supercopa de Europa no iba a ser menos [Narración y estadísticas: Real Madrid 3-2 Sevilla].

Si a Noruega llegó con una Champions ganada en penaltis, en el país nórdico conquistó su tercera Supercopa con sus rasgos de los últimos años. Y, además, con el mismo protagonista. Sergio Ramos salvó al Madrid llevando el partido a la prórroga en el minuto 93. Como en Lisboa. Y Carvajal, aliado esta vez, finiquitó el título con otro tanto en el último suspiro del tiempo extra. Quien sufrió el veneno blanco fue esta vez el Sevilla.

Asensio irrumpió en el esquema de Zidane

Al Madrid le vino pronto la Supercopa. Arrancó muy bien pero acabó mal. Jugó bien la primera parte pero mal la segunda. Pero con más corazón que alma, algo con lo que lleva conviviendo mínimo tres años, conquistó otro título. Y lo hizo de la mano de tres hombres: Ramos, Carvajal... y Asensio.

El canterano fue uno de los que más destacaron en la gira en Estados Unidos, lo que convenció a Zidane para continuara en el equipo. En principio, estaba destinado a otra cesión o a esos fichajes con opción a recompra que tanto gusta en el club blanco. Pero su buena actuación convenció al técnico francés. Y éste, donde más puede brillar, deslumbró.    

Zidane le sacó de titular, volviendo a mandar un mensaje a James, y el mallorquín respondió con un golazo desde fuera del área. El tanto fue de quilates. Cuando se hable del tradicional gol que entra por la escuadra y quita las telarañas, pondrán de ejemplo este de Asensio. Fue eso. 

A diferencia de otros partidos, el Sevilla si supo jugarle al Madrid. Quizá en eso hay cambios en la figura de Sampaoli respecto a Emery. Obligó a aparecer a Casilla, sustituyendo al lesionado Keylor. Pero al borde del descanso, uno de los tantos nuevos fichajes de este Sevilla, Franco Vázquez, sorprendió a la defensa de Zidane y desde atrás soltó un disparo cruzado que puso el empate.  

Tras el descanso, al Madrid se le vio cansado o bien cauto. O no estaba todavía preparado físicamente o se mostró confiado. Sea como fuere, se dejó llevar, fue de más a menos y el Sevilla se creció. Vio la oportunidad histórica para dar un impulso más a un proyecto al que le faltaba una Supercopa. 

Benzema y Modric no cambiaron el guión

Al Madrid ni le valió la aparición de Modric ni el cambio de Benzema por Morata, que mostró la diferencia actual entre los dos 9. El madrileño, en 60 minutos, no creó peligro. El francés, en uno, ya tuvo una ocasión clara. En cambio, el Sevilla serio con sello ya argentino, logró adelantarse cuando menos se lo esperaba.

Fue una internada en el área de Vitolo. El canario recortó, mareó a Ramos y éste dejó su pierna. La duda está en si llegó a tocarle y si lo hizo, con la fuerza para derribarle. El árbitro pitó penalti pero ni las repeticiones dejaban con seguridad que hubiera contacto. Konoplyanka lo transformó y puso el 1-2.

Al margen de esa jugada, el Sevilla demostró madurez con un Sampaoli que debutó bien con el equipo hispalense, aunque como sus predecesores, se quedó al borde del título. En la segunda parte adoptó el papel de protagonismo y anuló a lo poco que funcionaba en el Madrid. Pero en este equipo blanco hay una cosa contra la que no se puede luchar.

Otra vez los últimos minutos

Esa es la épica. La épica de Sergio Ramos y sus goles decisivos en el último minuto. Cosas del destino, el andaluz apareció otra vez en el minuto 93. Increíble. Y otra vez de cabeza, esta vez a pase de Lucas Vázquez. Ese remate llevaba el partido a la prórroga. El Madrid alcanzaba el tiempo extra de la misma forma que conquistó la Champions en 2014.

En esa prórroga, poco ocurrió en lo que a juego se refiere. Apenas ocasiones, mucha tranquilidad y sin grandes sobresaltos. Pero ocurrieron tres cosas decisivas. Primero, la expulsión de 'Kolo' por dos amarillas. El Sevilla tenía que jugar 25 minutos mermado. Segundo, un gol anulado a Ramos difícil de explicar. El capitán agarró de forma muy débil a Rami pero el árbitro vio falta. Y la tercera fue la del 3-2.

Carvajal se disfrazó del ausente Cristiano y se guisó un gol de crack. Robó un balón en el centro del campo y desde allí empezó a correr. Bien es verdad que nadie le entró, creyendo quizá que no iba a ninguna parte. Ya dentro del área hizo un recorte y con eso le valió. Disparo fuerte para batir a Sergio Rico y gol. Quedaban dos minutos y el partido no daba para más. 

Arranca la temporada el Madrid con un título, el primero de los cinco por los que podrá luchar. Antes de que acabe el año natural, en diciembre, tendrá el segundo, el Mundial de Clubes en Japón. Impulso para el proyecto de Zidane, esta vez arrancando desde verano. En cambio, el Sevilla volvió a cruzarse con su competición maldita y ahora le queda otra, la Supercopa de España.