Verbena política

Podemos se arrima a la barbacoa que más calienta: Georgie Dann inaugura El Pilar

El partido que quiere superar la cultura del régimen del 78 contrata al viejo ídolo del verano machirulo y casposo de la Transición. 

Georgie Dann interpretando Manolo tiene una cosa.

Georgie Dann interpretando Manolo tiene una cosa.

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Georgie Dann es ese hombre que marca paquete en la memoria de la Transición, sonriendo muy forzado con su mandíbula rectangular. Arremete con su ejército de hombres acampanados -que le imitan, como al líder- y a ratos rompe dejándose acariciar por féminas en paños menores -que le adoran, como al semental-.

Las chavalas de sus shows llevan tops brillantes y estrellas de mar en el pelo. Son las sirenas de Georgie, el potro francés que mama de España, el cantante del verano infinito. Fue pionero en salir al escenario con pseudogogós juguetonas, dulces y sumisas: suya es esa conquista y no de Julio Iglesias, recuerden bien. Él ya estaba, vino antes; él se nos aparece como una virgen en ascensión cuando alguien pone la primera chuleta en la barbacoa. Ese olorcillo a grasa -a carne quemada mezclada con sudor y césped- es Georgie Dann.

Macho y caspa

El machirulo insorbornable, el ser que supura versos guarros, redondeados como chistes verdes de whatsapp. "Las chicas en verano ni guisan ni cocinan, se ponen como locas si prueban mi sardina". Georgie Góngora. "Está el menú del día: conejo a la francesa, pechuga a la española y almejas a la inglesa". Una delicatessen de ser humano tonteando con palomas -demencialmente proyectadas- en un especial de nochevieja en Televisión Española, cerrando el año 1975. Él con su traje galáctico y, detrás, la imagen de una mujercita en bikini, tendiendo ropa interior. Georgie visionario.

El padre de El chiringuito es la figura antagónica de Podemos, exactamente la clase de tipo del régimen del 78 que Errejón quiere desterrar al backstage cuando pide "producción de nuevos símbolos"

Este verano volvió diciendo "Mi música no es hortera", y a todos nos sonó a una coña de El Mundo Today. Pero no lo era, porque Georgie con las chatis, las verbenas y las metáforas sexuales no bromea. Luego dijo que ni siquiera sabía lo que significaba "hortera", que habían tenido que explicárselo. Qué detalle poético. El padre de El chiringuito es la figura antagónica de Podemos, exactamente la clase de tipo del régimen del 78 que Errejón quiere desterrar al backstage cuando pide "producción de nuevos símbolos", cuando insiste en que el pueblo tiene que crear "una nueva cultura" para "un nuevo país", con "nuevas canciones y nuevos hitos" -tal y como señaló en la campaña de las elecciones del 26 J-.

Claro que Georgie en sí mismo es inofensivo: la caspa es lo que representa. Esa España manida del destape, facilona y burda, de bingo y beso raro con lengua. Esa España campechanota que se acomodó en la conquista de la democracia y no luchó más, sino que se puso a bailar y a refrotarse y perdió el norte. Por eso llama la atención que el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, -de Zaragoza en Común, marca blanca de Podemos- haya elegido, junto con la Federación Interpeñas, que Georgie Dann sea el héroe que inaugure las Fiestas del Pilar con actuación en la carpa principal. Fue anoche, la gran noche. Repasó "todos sus éxitos internacionales".

Chikos del Maíz vs Georgie Dann

"La vecina, que es muy mona, toma el sol en la tumbona... yo le saco algo sencilo, pero quiere el solomillo". Meneíto. "A mí me gusta la carne que está tierna, muslitos y pechuga y hacerlo vuelta y vuelta". Georgie sigue girando. "Si sube la marea, me va de maravilla; la gente se amontona y yo les doy morcilla". Podemos canta a Krahe y apalude a los Chikos del Maíz, pero contrata a Georgie Dann, el hombre bertinosborniense que enseñó al país a moverse porque la vida era breve y había que perrear con todo el mundo.

Podemos 'interviene en la cultura' descorchando la fiesta con un icono purísimo del tardofranquismo que inauguró su carrera en 1967 y aún tuvo aliento en 2013 para sacar un hit llamado La cerveza

Guillermo Zapata -concejal del Ayuntamiento de Madrid en dos distritos- decía en las Jornadas de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid que la cultura impulsada por el partido tiene que trascender al régimen del 78, poner punto final al pasado y pensar "en lo que pasa mañana": "No podemos confiarlo todo afuera [refiriéndose a la calle], hay que pensar cómo inervenir", explicó.

Y así interviene ahora, descorchando la fiesta con un icono purísimo del tardofranquismo que inauguró su carrera en 1967 y aún tuvo aliento en 2013 para sacar un hit llamado La cerveza. Cómo es Podemos: lo mismo rapea ferozmente que baila el Bimbó. Del pueblo, como el pueblo, para el pueblo. Hacia el sol que más caliente. O hacia todo lo que caliente, en realidad. Qué buenos los chorizos parrilleros. Ya crearán otra cultura mañana. Hoy la gente jalea al viejo Georgie y el entramado ideológico se reduce al cachete con cachete, pechito con pechito y ombligo con ombligo.