Entrevista a Quique González

"La izquierda sólo se acerca a la cultura cuando necesita votos"

El cantautor presenta 'Me mata si me necesitas'. Aquí disecciona canciones e intención y habla de vocación, poética, política y amor.

Quique González presenta Me mata si me necesitas, su nuevo trabajo

Quique González presenta Me mata si me necesitas, su nuevo trabajo

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Quique González (Madrid, 1973) trae en sus canciones una patria chica hecha a golpe de carretera, de encuentro urgente en el portal, de hotel de pocas estrellas y paquete de Chester sobre la mesa. Escribe en la pausa aquella de recobrar el aliento, apoyando un brazo en la esquina del cuadrilátero. Se aparta el flequillo de la cara y se sumerge -otra vez- en algún amor fortuito y local, en alguna camarera esquiva, en algún sexo que vuelva a ser carne de aceituna. Ya hace tiempo que se independizó de las multinacionales y se subió en un Ford Capri del 82 para vivir peleando a la contra, como apuntaló Bukowski. Para tocar hasta que salpique. Vísceras, bares, ternura. Eso es pasión: quien lo probó, lo sabe.

Nos recibe en la Sala Costello y, como pasan diez minutos de la una de la tarde, está justificada la primera cerveza del día. "Esto es algo muy español", bromea. Me mata si me necesitas sale el 4 de marzo y es pulpa de escenario: mezcla lo mejor de siempre con una intimidad inédita, inexplorada. Igual que en Delantera mítica había un compadreo, una fraternidad, un mensaje social, en su nuevo trabajo el ojo poético se gira hacia adentro. Hacia los orígenes, hacia el relato rural. En el tránsito lo acompaña su banda, Los Detectives. 

"Todas las canciones -menos una- me han salido solas, las llevaba dentro, han venido en un año contradictorio para mí: oscilan entre la tragedia inminente y el atropello de enamorarte de alguien", explica. "Busco que ayuden a encajar el golpe, no que se regodeen en la pérdida. La vida ofrece también cosas potentes, hermosas".

¿Cuál es la canción de este disco que más te ha obsesionado y que, por ello, sea la más veraz?

Creo que La casa de mis padres. En general, los músicos somos obsesivos por naturaleza, tanto el que escribe las canciones como el instrumentista virtuoso de la orquesta nacional. No estás en ellas sólo mientras las trabajas. Te acompañan a comprar el pan, a salir con un amigo. Te persiguen, te encierran en redondear el verso. Con La casa de mis padres me pasó eso. Es la más dura, la más conmovedora.

Al perder a mi padre, quería que este disco terminara con una especie de epílogo, de diálogo entre padre e hijo 

Habla de la referencia paterna, del conflicto que todos tenemos más o menos grande con ellos. Sus expectativas, las nuestras, en lo que han fallado, lo que han hecho bien... bueno, al perder a mi padre quería que el disco terminara con una especie de... no sé si llamarlo epílogo. Sí. Quería establecer el diálogo entre un padre y un hijo.

"Papa, la casa huele a mama..."

Sí. Esa frase no es mía, como las mejores frases de mis discos (se ríe). Es la frase de la hija de un amigo mío, que se la dijo a mi amigo al entrar en su casa. Me lo contó y me voló la cabeza, dije joder, esto tiene que estar en una canción. Me venía el recuerdo constantemente y lo entrelacé con todo lo que sentía yo.

¿Qué tiene Quique González de padre y qué de madre? ¿Cuáles han sido sus influencias más medulares?

Creo que de mi padre la responsabilidad con sus amigos, la relación especial que mantenía con la gente que quería. Esa responsabilidad afectiva, ¿no?... me gusta ese término. Y creo que desde que murió mi padre se me ha suavizado el carácter y me veo relacionándome de la forma en la que yo veía que lo hacía él. Esto me encanta porque es una herencia vital. De mi madre, bueno... mi madre murió cuando yo tenía 17 años. En ese momento yo empezaba a tener una banda y a ella no le gustaba nada. Por el rollo protector, ya sabes.

A mi madre le asustaba que tuviese un oficio inseguro o poco serio como parece la música en España, pero no había opción para mí, nunca fue una elección

Se asustó un poco de que yo quisiera hacer algo que es... como un oficio inseguro y que la gente en España no se toma como un trabajo serio. Se sigue pensando que es un oficio de golfos y de gente de mal vivir... y hay un poco de eso, pero no creo que más que en cualquier otra profesión. Yo ahí, con 17, ya estaba chocando. No había opción para mí porque nunca fue una elección el ser músico. Es mi pasión y es difícil explicar las pasiones.

Hablando de ese proceso de emancipación, de salir de la casa paterna, de crear la propia... tu casa, lo que ya eres tú, ¿a qué huele?

A veces huele a bosque quemado. Y otras veces abres la ventana y llega como un frescor de la naturaleza, un aire que se parece a la libertad y conecta con... cierto hippismo controlado. 

En Charo dices "Me hubiera pegado con todos por ti". Tus canciones siguen teniendo eso salvaje de los principios, eso de encuentro medio adolescente, precipitado. ¿Cómo crees que has evolucionado como autor y cómo ha evolucionado tu forma de entender las relaciones?

Estoy en ello todavía. Lo que hablábamos antes: es difícil explicar las pasiones. Pero es más bonito tratar de comunicarte con alguien a través de una canción, más poético, más sugerente, más romántico o como quieras llamarlo... que mandar un whatsapp. Decirle "oye, me acuerdo de ti", "cuánto hace que no nos vemos"... Tiene que ver con el tipo de vida que he llevado, he tenido muy pocas parejas estables pero he tenido una vida sentimental agitada.

Mandar un mensaje en una canción en vez de en whatsapp tiene que ver con que he pasado más tiempo solo que en pareja, y eso da pie a recordar historias

En mi vida he pasado mucho más tiempo solo que con alguien, y eso te da como pie a recordar historias... cosas que no has podido solucionar, momentos en los que no estuviste fino, no sé. He tenido la suerte de que me han querido mucho y he querido mucho. Me han dejado dentro cosas muy buenas y luego he intentado contarlas en una canción. Sigo creyendo en ello.

Quique González en la Sala Costello

Quique González en la Sala Costello

¿Crees que un buen artista no puede tener un solo amor? Parece que cuando un escritor cae en el compromiso, sus letras deben, de forma moral, ajustarse a esa persona y no más. Y pierden riqueza. Da miedo, porque tiene algo de renuncia.

Da miedo eso, siempre. Es lo que dice Y sin embargo, mi canción favorita de Joaquín. Ahí está contando todo lo que no nos hemos atrevido a contar. Él habla de que la rutina, la estabilidad, incluso la compañía, el orden... todo eso no suele estar conectado a las canciones, con lo que tiene una canción de imposible. Pero esa gran emoción, ese estar volado al empezar con alguien, también te da fuerza, seguridad, y alimenta la letra. 

Relámpago suena mucho a Cuando éramos reyes, tiene esa energía joven; Sangre en el marcador es más ese rifirrafe con el amor, ese boxeo con la propia historia; y Ahora piensas rápido es el Quique González más íntimo. Entre esos tres vértices de la identidad, ¿a cuál te pareces más hoy?

Sangre en el marcador se refiere a que a estas alturas del partido, con 42 años... es difícil no estar herido, arañado, tocado por cosas que te han pasado. Tenemos la obligación de aceptar eso con deportividad, de encajar el golpe y tratar de seguir con esas heridas y cojeando un poco. La historia es cómo trabajar esa pérdida. Sí, hay un poco de convivencia en esa canción también. No es una canción de desamor, concretamente... 

No decía desamor, decía boxeo.

Hay una lucha -retoma-. Pero cuando dicen que el amor es una lucha yo me cago en eso. Mira que tendría que ser al contrario, lo más fácil. Y Ahora piensas rápido es una canción muy sencilla. Siempre en los discos intento meter canciones que vengan de mi pueblo, que tengan ese aire de folk.

¿Y tu pueblo cuál es?

Villacarriedo, en Cantabria, allí donde vivo. Últimamente me alimento mucho de expresiones que escucho allí, de historias que me cuenta la gente que se ha convertido en mi familia, me cuidan un montón... Yo no tengo mucho que ver con el ambiente rural, soy un músico de ciudad que está allí por casualidades de la vida y estoy atento a ellos, cojo mucha información de allí. Y Ahora piensas rápido es una canción que podrías haber escuchado en el festival de Borleña.

'Ahora piensas rápido' viene una historia que aún me pone la piel de gallina: la hermana de un amigo mío se suicidó tirándose al río, la estuvieron buscando...

Es la continuación de Me lo agradecerás (de Delantera mítica), por eso está lo del estadio, los dos hermanos en el estadio. La hermana de un amigo mío se suicidó tirándose al río. Dejó el paraguas y se tiró en una crecida del río, directamente. Me sigue poniendo la piel de gallina. La estuvieron buscando durante dos o tres días. Es una elección de la vida acabarla de esa manera, atrapado por la naturaleza. Claro que no habla exactamente de eso la canción, pero su esencia viene de ahí.

Quique González en la Sala Costello

Quique González en la Sala Costello

En cuanto a tu versión de Todos ustedes parecen felices, de Ángel González, ¿cómo es meterle mano a un poema?

En honor a la verdad, la música de ese poema es de Álex Serrano, de DuMMie, un gran amigo. Su versión está espectacular y creo que es muy difícil hacerlo. Hay que respetar mucho el poema, meterte en él, escucharlo por dentro, entender la música, la intención última que hay en esas palabras. Ahora estoy haciendo eso con Luis [García Montero], pero en los poemas que me envía, el género ya es canción. No tengo que convertir nada, no toco una coma. Sólo busco la forma de acompañarlo, de elegir un buen camino musical que no distraiga.

¿Hay algún poema con el que no te atreverías, alguno que tengas en la cabeza y no puedas musicalizar?

Esos locos furiosos increíbles, de José Agustín Goytisolo. Me encanta, me siento identificado con ese poema. Ojalá fuera posible sacarlo.

¿Crees que un buen letrista tiene que leer poesía? 

Yo se lo recomendaría a todo el mundo. Las canciones para mí tienen que tener una intención poética, las disfruto así, no es una obligación. No entiendo a los músicos que no escuchan música nueva y tienen en el coche el mismo disco de hace tres años, ¿no?No entiendo a los que no les gusta leer, no ya poesía, ¡gente a la que no le gusta leer! No me fío de ellos. ¿Cómo pueden escribir sin leer? La literatura da tantas herramientas... da armas todo el tiempo para que lo que uno escribe sea más interesante, más entendible, más conmovedor. ¿Y los que no ven películas? Tiene que haber un interés genuino por todo, por cualquier forma de expresión que diga que estamos aquí, que ayude a edificar tu universo de canciones. 

Dónde está el dinero es la banda sonora de B de Bárcenas. ¿Es también la banda sonora de este país?

Sí, parece que sí. Y mira que la escribí antes de que saltara el caso Bárcenas.

Fue premonitoria.

Sí, y empezaron a utilizarla en la sección de economía de la SER, en reportajes de corrupción y no sé qué. Y la verdad es que me gusta que se utilice para eso, porque la escribí con esa intención exactamente. De alguna manera estás haciendo una canción popular, no porque vayas a llenar un estadio, sino porque se intrinca en lo que está pasando a tu alrededor. No lo explica, pero lo señala o lo colorea.

Bueno, ahora sabemos quién ha sido el primero en hablar, como dice la letra.

(se ríe). El primero sí, pero bueno, tienen que hablar muchos de ahí aún.

¿Y qué canción escribirías ahora, en este momento de pactos, en este paisaje de gobierno incipiente?

Lo cierto es que este paisaje y la clase política española han sido siempre muy poco inspiradores. Todos los presidentes que ha habido en España son tíos muy grises, que tienen pinta de haber sido los que copiaban en el colegio (se ríe), los chivatos. Como canción no estarían a la altura de las exigencias de la gente. En España la política siempre se polariza, no tiene espíritu crítico. 

Todos los presidentes que ha habido en España son tíos muy grises, que tienen pinta de haber sido los que copiaban en el colegio, los chivatos.

Fíjate todo lo que estamos viviendo estos días. Es un teatrillo. Hay una intención siempre de desviar la atención al detalle y a la anécdota en lugar de hablar de lo esencial para la gente. Debería ser: trabajo digno, sitio digno donde dormir, una sanidad que te cubra y un mínimo de garantías para tus hijos. Pero está claro que sus intereses personales y empresariales no pasan por ahí.

Quique González en la Sala Costello

Quique González en la Sala Costello

Decía Javier Egea que "ternura es patrimonio de los rojos". ¿Y cultura?

Me encanta eso, esa frase. Bueno, para la derecha siempre hemos sido unos apestados. Han convertido a los actores, a los directores de cine... en sus muñecos de vudú. A los músicos directamente no nos tienen en cuenta para nada. Contamos con eso. Pero la izquierda, sin embargo, sólo ha querido acercarse a la cultura y protegerla cuando necesitaba votos y caras. Todo con interés. Hasta para llevar a tocar a alguien en unas fiestas, frente al Ayuntamiento. Para darle circo al pueblo.

Para la derecha siempre hemos sido unos apestados, pero la izquierda sólo se ha acercado a la cultura cuando necesitaba votos y caras

En cuanto han estado en el poder han tirado de la cadena con la gente de la cultura. Pienso en el PSOE cuando la ceja. Es doloroso, ¿no? De la derecha te lo esperas, pero que la izquierda utilice la cultura para pillar votos y le dé igual... No han hecho infraestructuras para tocar en condiciones, para que haya un teatro en cada sitio donde pasan cosas para la gente que vive allí. Para que no tengan que ir a ver una obra de teatro a Madrid, por ejemplo, ¿no? Para mí es peor la izquierda, porque se supone que ellos creen que la cultura es el tejido de la sociedad. Pero la han utilizado como arma arrojadiza. Los dos. Cada uno desde un sitio.

¿A quién harías ministro de cultura si fueras presidente?

A Luis García Montero, sin ninguna duda.

¿Crees que las grandes compañías aplastan la creatividad del autor, sacrifican esencia por las exigencias del guión?

Sí, pero gran parte de la culpa la tienen los artistas domesticados, que en un momento se han creído que los tíos de la compañía son sus padres o algo. Mucha gente se ha visto robar y ha mirado para otro lado por miedo a la marginalidad. Ya te digo, yo que he sido muy crítico con las compañías, soy el primero que admite que los músicos y muchos artistas y cierto tipo de productores y cierto tipo de mánagers han potenciado y han entrado en el juego y han pagado mordida para seguir a emisoras de radio, a productores... todo. Sólo se puede ser libre con amor propio, con respeto a la gente que va a verte. Si son tres y si son mil. Este oficio tiene mucho de resistencia. 

Si hay grandes compañías que aplastan al autor la culpa es de los artistas domesticados, que se han visto robar y han mirado para otro lado por miedo a la marginalidad

¿Qué periódico lees para ser independiente?

Todos. Hombre, Rajoy sólo lee El Marca y es presidente del gobierno (se ríe). Quizá tendría una visión más panorámica de este país si fuera capaz de leer periódicos de diferente palo.

Una difícil. ¿Ojos de gata o Y nos dieron las diez?

Uh... Soy muy fan de los dos. Pero creo que me quedaría con la de Enrique Urquijo por una razón muy tonta. Porque Enrique no metió la sucursal del banco hispanoamericano (se ríe). Y supongo que eso es algo que Joaquín con el paso de los años y su maestría habitual, habría quitado.

Por último: ¿qué tienes que decir de tu parecido con Manuel Jabois?

Tengo que decir que nunca he coincidido en el mismo sitio que Manuel Jabois. Nunca nadie nos ha visto juntos... igual no somos ni dos. Ahí lo dejo- guiña.