debate de investidura

Sobreactuados, rígidos, sinceros… así son los actores del hemiciclo

Un experto en comunicación no verbal analiza los gestos de Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Mariano Rajoy.

Pedro Sánchez en su discurso de investidura

Pedro Sánchez en su discurso de investidura EFE

La agresividad de Pablo Iglesias. La actitud conciliadora de Albert Rivera. Los despistes de Mariano Rajoy o los nervios de Pedro Sánchez. Cualquiera que haya seguido el debate de investidura del candidato socialista habrá podido ver unas cuantas actitudes e imágenes que le han llamado la atención. La mención a Felipe González, el 'pico' del líder de Podemos con Xavier Domènech, los continuos guiños de Sánchez a la formación naranja o el lapsus del presidente en funciones. Eso es lo hemos podido percibir de un primer vistazo.

Detrás de la máscara, del discurso y de la pose hay mucho más. José Luis Cañavate, Presidente de la Asociación de Analistas en Comunicación No Verbal e Investigador en la Fundación Behavior & Law, ha ayudado a EL ESPAÑOL a desentrañar lo que esconden Sánchez, Rajoy, Iglesias y Rivera. Para ello ha quitado el sonido a sus intervenciones y ha analizado lo que dicen sus gestos, sus miradas, los movimientos de sus manos e incluso el número de gesticulaciones por minuto y la variedad de las mismas.

Pablo Iglesias en su discurso durante el debate de Investidura

Pablo Iglesias en su discurso durante el debate de Investidura

Cañavate explica a este periódico que en sus discursos previos a esta sesión ha visto varias constantes. Mientras que Mariano Rajoy y Pablo Iglesias “transmiten sinceridad”, Pedro Sánchez y Albert Rivera son artificiales. “Tienen mucha rigidez, son fruto de un 'training' muy duro. Su forma de tocar a la gente es preparada y artificial, tienen siempre la misma sonrisa, de actor de cine o de azafata de aerolínea. Dan un beso y parece que están deseando quitar la cara, parecen personajes prefabricados”, analiza.

Pedro Sánchez y Albert Rivera tienen una forma de tocar a la gente preparada y artificial, y siempre la misma sonrisa, de actor de cine o de azafata de aerolínea

Una de las cosas que más ha llamado la atención de José Luis Cañavate es que Pablo Iglesias ha limitado mucho su gesticulación corporal para evitar su habitual postura encogida. “No se mueve, normalmente se mueve bastante y hoy ha estado agarrado a su atril. Se siente retraído, no quiere que le traicione la corporalidad y la reprime. Mide mucho lo que hace y ha perdido la espontaneidad que tenía en su coordinación entre la oralidad y los gestos. Al estar más rígido ha limitado su transmisón emocional y ha metido demasiada racionalidad”, subraya el experto en comunicación no verbal.

Albert Rivera en la sesión de investidura

Albert Rivera en la sesión de investidura EFE

Pese a perder parte de su esencia al intentar controlar su cuerpo, Iglesias mantiene otro de sus puntos fuertes: la sinceridad de su rostro, una “fuerza que no puede reprimir” y que le hacen conectar con la gente e incluso a veces parecer enfadado.

Rajoy es el que más variedad de gestos tiene. “Es el que mantiene más el mensaje de sinceridad. Realiza unos 25 gestos por minuto y tiene una variedad de 10 o 12 en el mismo periodo de tiempo. Eso le hace ser el que tiene más fureza, quizás porque cree que es un partido perdido y pone el alma”, argumenta el experto que subraya que el líder del Partido Popular tiene un “estilo propio”. “Se siente líder natural del proceso y no hace esfuerzo en cambiar su cara”, añade.

A Mariano Rajoy se le nota triste en el ritmo de los movimientos. A pesar de ser pausado siempre ha sido más enfático

A pesar de ello manifiesta tristeza, sobre todo cuando escucha los discursos de los demás. “Tiene una cara que no tenía hasta ahora, se le nota en el ritmo de los movimientos. A pesar de ser pausado siempre ha sido más enfático”, cuenta el Presidente de la Asociación de Comunicación no verbal que también destaca su alto nivel de gesticulación para una persona que está, probablemente, en proceso de perder la presidencia del Gobierno..

Mariano Rajoy en la sesión de investidura

Mariano Rajoy en la sesión de investidura EFE

Para José Luis Cañavate, Rivera y Sánchez han mantenido la tónica de sus anteriores discursos. Es decir, una preparación excesiva que no muestra sinceridad. Se yerguen cuando hablan, ocupan su atril, pero no resultan fluidos y naturales. “Rivera hace muchos gestos, pero son muy poco variados y eso significa que intenta soltarse pero termina diciendo poco con su cuerpo. Cogiendo fragmentos salteados de su aparición no realiza más de tres gestos distintos por minuto, los de siempre: el dedo apretado, las manos enfrentadas...”, analiza. Tanto él como Sánchez se muestran rígidos, especialmente en la musculatura de la cara. “Pedro Sánchez gesticula la mitad que Rajoy. No sube de 12 gestos por minuto con una riqueza de 6 o 7 diferentes”, apunta.

Cuando reciben los discursos de los demás todos tienen gestos de tensión, como tragar saliva, apretar los labios como si quisieran morderlos o no saber a dónde mirar

Todos coinciden en una cosa, en su reacción ante los discursos a los demás. Se puede resumir con dos palabras: “tensión brutal”. “Tienen gestos típicos reactivos como tragar saliva, apretar los labios hacia adentro, como si quisieran morderlos. No saben a dónde mirar. A pesar de estar juntos se encuentran solos”, puntualiza Cañavate.

La jornada terminó con la derrota de Pedro Sánchez, que sumó los 130 votos esperados, pero que tuvo que escuchar hasta 219 veces la palabra 'No'. Los actores del hemiciclo han terminado su actuación. El telón se ha bajado hasta el próximo viernes donde volverán a demostrar su talento.