Innovación terapéutica

El fútbol puede hasta con el alzhéimer: ayuda a despertar recuerdos y emociones

Un proyecto piloto utiliza este deporte como herramienta  en los afectados por esta demencia degenerativa.

Un jugador de fútbol inglés.

Un jugador de fútbol inglés. Getty Images

  1. Alzheimer
  2. Residencia de ancianos
  3. Investigación médica
  4. Salud pública

Se puede pensar, como Borges, que "once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos". O lo contrario, como Pasolini, para quien "el fútbol es la última representación sagrada" de nuestro tiempo. Y desde uno u otro bando coincidir con Eduardo Sacheri: "Así que están ahí los tipos. Los once nuestros y los once de ellos. Es fútbol, pero es mucho más que fútbol".

Hermoso o no, como el fútbol parece ser más que fútbol su repercusión puede llegar a ámbitos en principio insospechados. Un proyecto científico de la Fundación Salud y Envejecimiento de la Universidad Autónoma de Barcelona se propuso utilizarlo para despertar recuerdos y emociones en enfermos de alzhéimer, en un intento por mejorar su calidad de vida y frenar la evolución de la enfermedad. Es lo que se conoce como terapia de reminiscencia. Y a ese proyecto se sumó la revista de fútbol Líbero de una forma singular. Esta es la historia.

"Hace unos años vimos un estudio de la Universidad de Glasgow en que usaban el fútbol como base de la terapia. Nos pusimos en contacto con ellos y empezamos un proyecto piloto", comenta Sara Domènech, doctora en psicología y una de las responsables de la iniciativa. Aunque realmente no hay aún ningún tratamiento verdaderamente eficaz contra el alzhéimer, "dentro de las terapias no farmacológicas, la de reminiscencia es la que más evidencia tiene de funcionar en estos enfermos", sostiene Domènech. Consiste básicamente en estimular la memoria autobiográfica, en despertar recuerdos positivos. Y, aunque aún no hay datos concluyentes, parece capaz de mejorar la autoestima, el humor y la calidad de vida de los enfermos con demencia. Incluso podría ralentizar en parte su deterioro.

Encuentros con exfutbolistas

El proyecto -organizado junto con la Federación Española de Asociaciones de Futbolistas Veteranos- se desarrolló en reuniones semanales durante tres meses. Éstas tenían lugar en centros sociosanitarios, hospitales de día o residencias de Barcelona, Bilbao y Valencia, y los pacientes eran enfermos de alzhéimer en las fases iniciales, cuando aún tienen conservada la memoria remota. Pero no solo estaban ellos con los voluntarios: a los encuentros asistieron exfutbolistas como Iribar, el portero icono del Athletic de Bilbao, o Justo Tejada, extremo del Barcelona (y más tarde del Real Madrid) en los años 50.

"Se trataba de hacerles recordar hechos pasados mediante estímulos: ya fueran fotografías, juegos o himnos", comenta Domènech, con el propósito de despertar "emociones positivas" (la capacidad de emoción es una de las últimas que se pierden con la evolución de la enfermedad).

Los resultados fueron positivos, aunque al tratarse de un proyecto piloto son todavía muy preliminares y no pueden sacarse conclusiones. "Lo evaluamos de forma cualitativa, con encuestas antes y después del programa a los propios pacientes y a sus familiares", comenta Domènech. En general, las reuniones parecían mejorar la autoestima, la comunicación y la calidad de vida de los enfermos. Y, aunque fuera medido de manera subjetiva, también en cierto modo la memoria y la atención.

Los resultados aún no han sido publicados ("estamos ahora en ese proceso”, apunta Domènech), pero sí que los comunicaron en diversas charlas. Así llegó a oídos de la revista Líbero. Y casi inmediatamente decidieron colaborar con ellos.

“En Líbero nos gustan especialmente la nostalgia y el pasado", comenta Diego Barcala, director de la revista. Las piezas -el fútbol y su historia- encajaban de tal manera que cuando oyeron hablar del proyecto se pusieron casi de inmediato en contacto con la fundación para ver cómo podían colaborar. Tras varias reuniones con las directrices a seguir y una campaña de crowdfunding para conseguir financiación, el resultado fue la impresión de cuatro revistas especialmente dirigidas a los enfermos. Cada una con historias "redactadas pensando en ellos", comenta Barcala, con abundantes fotografías y juegos para ejercitar la memoria y despertar sus recuerdos. Cada una escrita como si fuera publicada en una década concreta entre los 50 y los 80; con Kubala, Di Stéfano, Pelé y Cruyff como portadas para así adaptarse a las diferentes edades de los enfermos.

Y eso no es casual. Si para Javier Marías el fútbol es "la recuperación semanal de la infancia", hay estudios -algunos también con el fútbol como herramienta- que muestran en parte lo que la literatura y la intuición afirman, que las memorias más vívidas son aquellas formadas antes de hacernos adultos, particularmente en la adolescencia y juventud.

Los ejemplares fueron distribuidos a los centros y residencias que los solicitasen, y a partir de ahí las anécdotas se sucedieron.

Su abuela, que apenas ya le reconocía, continuaba el himno del Atlético cuando él lo empezaba

"Una persona nos escribió para felicitarnos por la iniciativa y para contarnos que su abuela, que apenas ya si le reconocía, continuaba el himno del Atlético cuando él lo empezaba". En Facebook puede leerse parte de ese mensaje: "Junto con sus poesías y algunas canciones de su época, es lo único que recuerda sin necesidad de ayuda continua".

Otros, según Domènech, salieron aunque fuera brevemente de meses de incomunicación, o mostraban la profunda disociación entre la memoria y la emoción que se da en los pacientes con alzhéimer. Como cuando uno de ellos, preguntado por un partido que había visto de joven en el propio estadio, decía: "No recuerdo el partido, pero sí que lo pasé muy bien".

"No se trata de un antes y un después en la enfermedad", reconoce Barcala, en sintonía con Domènech. “Son sólo materiales que permiten recordar una época con emoción". Desde la revista prepararon un vídeo con algunas de las reacciones de quienes participaron. En él se ve cómo un paciente describe el mítico y acrobático gol de Cruyff a Reina, el por entonces portero del Atlético de Madrid. Cómo con suavidad recuerda que el centro venía de la derecha, y cómo con los dedos trata de reproducir el casi imposible gesto en el remate.

O cómo, desde el propio estadio del Barcelona, otro de ellos describe el gol de Evaristo, un gol de cabeza que eliminó por primera vez al Real Madrid de una Copa de Europa y que fue marcado, literalmente, "volando".

Los ejemplares ya no se imprimen y se han agotado. En sustitución, la revista ha lanzado una página digital donde pueden construirse ediciones personalizadas según el equipo y la época favoritos. Y se incluye la aplicación de una radio donde se narran partidos históricos en falso directo. Ante la dificultad de encontrar material, Barcala se pregunta "cómo será en el futuro", qué no despertarán en los enfermos de dentro de unos años "herramientas como Youtube".

Para el director de la revista, el proyecto es posible porque el "fútbol va más allá del deporte, es un fenómeno social". En realidad, proyectos similares han sido realizados en otros países con otras disciplinas, como en Estados Unidos con el béisbol. La clave es la horizontalidad, la trascendencia social más allá del juego. Eso favorece la conversación y la sensación de pertenencia al grupo. Por eso tienen cabida personas a las que no les gusta el fútbol. Y por eso también quieren participar mujeres, aunque en aquellas épocas muy pocas lo siguieran con atención. "Alguna de las que participaron recordaban por ejemplo cómo les preparaban los bocadillos a sus maridos o a sus hijos. Lo importante es que despierten recuerdos y que eso les lleve a comunicarlos", comenta Domènech. Eso sí, para hacerlo más extensivo están preparando junto con la Asociación Catalana de Recursos Asistenciales una plataforma online de parecida orientación pero incluyendo también otras disciplinas como la música o la moda.

Mientras tanto, no descartan preparar un ensayo clínico para tratar de establecer conclusiones más reales del valor de la terapia. Porque aunque la recepción haya sido muy buena, los resultados necesitan poder contrastarse y evaluarse. "Pero es difícil obtener financiación", confiesa.

Mientras tanto, este otro párrafo de un cuento de Sacheri sobre el Independiente de Avellaneda -o el Rojo-, el club de sus amores. Aunque sólo sea literatura: "Cuando Independiente gana un campeonato lo primero que hago, en la cancha o en mi casa, es levantar los brazos y los ojos hacia el cielo, abrazándolo a mi viejo a través de todos los rigores del destino, y por encima de todas las traiciones de la muerte. Lo que pasa es que tratándose del Rojo, de mi viejo y de mí, hay veces que la muerte es una señora que nos tiene un miedo bárbaro".