Paleontología

La reina Amidala es española, tiene tres cuernos y es una antigua jirafa

Identificado un nuevo rumiante del Mioceno al que bautizan como al personaje de Star Wars. 

Restos del Xenokeryx

Restos del Xenokeryx

A principios de la década de 1990, un grupo de paleontólogos del Museo de Ciencias Naturales de Madrid escavó en el yacimiento de La Retama, en Cuenca. Tras analizar parte de los hallazgos, guardó el resto en las dependencias correspondientes del centro, una práctica relativamente habitual en esta disciplina. 

"Por h o por b no se estudió el resto de los fósiles y han estado más de 20 años en el museo", comenta a EL ESPAÑOL Israel M. Sánchez, investigador del dicha institución y el artífice de que esos hallazgos hayan sido, por fin, analizados. "Llevaban ya tanto tiempo que daban ganas de sacarlos", recuerda. 

Esa decisión ha llevado a la identificación de un nuevo paleomericido, un tipo de rumiante que vivió en el yacimiento conquense hace cerca de 15 millones y medio de años y al que los paleontólogos han bautizado como Xenokeryx amidalae en un artículo publicado en la revista PLOS ONE.

Luz sobre el género

Es un homenaje velado al popular personaje de la (penúltima) trilogía de Star Wars, la reina Amidala. La razón: su peinado se asemeja a los tres cuernos (uno en forma de T) del nuevo rumiante, que comparte esta característica con todos los miembros de su familia. Además de identificar a este individuo concreto, la investigación de Sánchez y sus colaboradores ha arrojado luz sobre los paleomericidos. 

Xenokeryx (un paleomerícido), Pediomeryx (un dromomerícido), Muntiacus (un servido) y Giraffa (un jiráfido). En el centro, la reina Amidala.

Xenokeryx (un paleomerícido), Pediomeryx (un dromomerícido), Muntiacus (un servido) y Giraffa (un jiráfido). En el centro, la reina Amidala.

Tras confirmar que se trata de rumiantes, algo que algunos grupos discutían, han conseguido fijar su ancestro, que ha resultado ser Giraffomorpha. Aunque el nombre ya lo deja claro, el hallazgo implica que Xenokeryx amidalae y las actuales jirafas comparten tatarabuelo a la enésima potencia.

Esto no quiere decir que el nuevo viejo animal sea similar a las jirafas. Se trata más bien de "relaciones filogenéticas", según subraya Sánchez que, por cierto, aclara que este animal que identificamos con África era muy común en la península Ibérica durante el Mioceno. De esas jirafas antiguas, extendidas por toda Eurasia y África, sólo quedan hoy un género de sabana, la jirafa propiamente dicha, y otro de bosque, el okapi. 

Parecido a nada

Pero los paleomericidos tampoco se asemejaban a las jirafas de entonces. Lo intenta definir Sánchez: "Si pudiéramos viajar al pasado y verlos vivos, lo que apreciaríamos es una jirafa extraña, de cuello corto y cubierto de pelo, una especie de rumiante raro". Se sabe también que tanto el macho de Xenokeryx amidalae como otros varones de los paleomericidos, tenía grandes colmillos.

Pero si bien los investigadores han descrito un ancestro común entre la jirafa y el nuevo animal identificado, otra especie actual sale a colación al analizar este estudio. El sustituto "ecológico" de esta especie "probablemente sean los ciervos". De hecho, algunos tipos de ciervo siguen teniendo esos colmillos agrandados, "tipo diente de sable", característicos de los paleomericidos; ciertas especies los usan para presumir y otras para combatir "sobre todo por las hembras".

Otros animales prehistóricos

Pero ¿cómo vivía Amidala hace 15 millones y medio de años en Cuenca? Sánchez se aventura a comentarlo. Precisamente, sus hábitos vitales eran similares a los de los ciervos actuales, a los que se asemejaban también en tamaño y masa corporal. Se alimentaban de hojas, ramas y raíces, pero lo que más nos llamaría la atención en la actualidad es el resto de animales con los que compartía escenario. 

Los paleomericidos vivían con rinocerontes, "un poco distintos a los de ahora", caballos de tres dedos, del género Anchiterium, tortugas, cocodrilos, micromamíferos tipo lagomorfos y roedores. "También había Epicyones, una especie de perro oso gigante carnívoro, y anficiónidos, un gran depredador del tamaño de un león", subraya Sánchez. 

El investigador del museo madrileño ha sido también el encargado de representar gráficamente a Xenokeryx amidalae, algo que ha hecho según las técnicas de la paleoilustración.

Como suele ocurrir en los estudios de este tipo, sus autores concluyen solicitando más investigación, ya que todavía queda mucho por saber de los bichos que poblaban la Tierra cuando el hombre distaba siquiera de ser un proyecto.