Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, pronuncia su discurso junto al presidente del Senado, Pedro Rollán.

Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, pronuncia su discurso junto al presidente del Senado, Pedro Rollán. Efe

Wake Up Europe SENADO

Metsola llama a "completar el sueño europeo de España" tras 40 años en la UE con "defensa común y más mercado único"

El Senado acoge un discurso de la presidenta del Parlamento Europeo en reivindicación de "una Europa que proteja a las personas y le dé oportunidades", a partir de "más integración, ampliación y unidad".

Más información: Metsola critica en Madrid que los gobiernos regulen la inmigración sin una "solución" europea compartida.

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Roberta Metsola ha celebrado en el Senado los 40 años de la integración de España en las Comunidades Europeas. En su discurso, la presidenta del Parlamento Europeo advirtió de que la UE "debe actuar con rapidez y valentía para no quedarse atrás" en un mundo de guerras, crisis y competencia global.

Pero, sobre todo, llamó a "completar el sueño europeo de España", que eligió en 1986 unirse a sus vecinos, con políticas "decididas" que "mejoren la vida de las personas". Es decir, con "más mercado único, defensa común, inmigración justa pero firme y energía compartida".

Todo ello para "responder a las expectativas" de una nueva generación más exigente "y escéptica" con Bruselas.

Tras varios meses de trabajo, la Cámara Alta logró ser el escenario elegido por Metsola para dirigirse a los representantes del pueblo español. Y el antiguo salón de plenos se convirtió en altavoz de un mensaje que quiso resumir en una idea: "Somos Europa. Y cuando estamos juntos somos imbatibles".

Porque según la política maltesa, "la UE, efectivamente, es imbatible", pero "sólo si actúa unida".

Ante los 40 años de la adhesión, reivindicó a una España que ha "más que duplicado" el tamaño de su economía desde 1986 y, por su parte, ha ayudado a construir una Unión "más ambiciosa, más segura y más comprometida".

Metsola recordó que la elección europea fue "decisiva para la consolidación de la democracia española" y que Europa pasó a ser algo "tangible en la vida diaria": estudiar, trabajar, viajar, emprender y pensar el futuro desde "una misma casa común".

Y tras recordar en que esa relación de España con la UE es una sociedad de beneficios bilaterales, insistió: "Quiero que España siga eligiendo Europa", dijo, porque el país "ha dado forma a la UE tanto como la UE ha cambiado España".

La presidenta hizo un discurso muy político, con mucho contenido concreto, hilando memoria y seguridad. Y quiso recordar en el Senado el terrorismo de ETA, que "intentó durante tantos años vencernos mediante el miedo", y las bombas de Al Qaeda en el 11‑M, que "atentaron contra nuestra forma de vida y nuestra libertad".

Como recordó Metsola, "atacaron a España, pero lo hicieron contra todos nosotros. Europa estuvo con ustedes entonces como lo está ahora", reivindicando una solidaridad que hoy se proyecta sobre Ucrania.

Guerra, crisis y desconfianza

El tono conmemorativo dejó paso a un diagnóstico severo: "El mundo que nos rodea ha cambiado", pasados 40 años.

O incluso, mirando atrás mucho más cerca. Porque Metsola describió una Europa atrapada en un entorno marcado por la guerra en el continente, la inestabilidad en el vecindario, la competencia global, los desastres naturales y el cambio tecnológico acelerado.

Ese contexto advirtió, se traduce en la vida cotidiana en coste de la vida, precios de la energía, acceso a la vivienda, seguridad, asequibilidad e incertidumbre en cada decisión. Y obliga a la UE a abandonar la complacencia: "Europa no puede quedarse estancada. Europa tiene que dar un paso al frente".

Pero, para evitar el clásico "hay que" bruselense, Metsola evocó las palabras de Felipe VI en el propio Parlamento Europeo, hace dos semanas en Estrasburgo: "Nunca como en estos tiempos oscuros ha sido la idea de Europa tan necesaria".

Por ello, avisó de que la pregunta ya no es en qué cree Europa, porque los valores se conocen, sino si el proyecto está dispuesto a actuar "con rapidez y valentía" a la altura de esos principios.

Jóvenes que exigen

Para ilustrar ese reto generacional, la presidenta explicó que por la mañana se había reunido con jóvenes de Madrid, con quienes habló "de Europa, del trabajo, de la seguridad y del futuro que ven".

Lo que se llevó de esa conversación, dijo, no fue cinismo, sino una "clara expectativa" de que Europa dé un paso al frente, asuma responsabilidades y cumpla, igual que se le pidió a la UE que forjara el futuro de las generaciones anteriores.

A su juicio, los europeos "quieren una Europa que proteja a las personas, que simplifique la vida, que genere oportunidades, promueva buenos empleos y apoye en tiempos de crisis".

También una Europa que aborde la inmigración "de forma justa, pero firme" y que escuche, actúe y avance, sin quedarse atrapada en debates estériles mientras otros actores marcan el paso.

De ahí el catálogo de tareas que Metsola desplegó en la Cámara Alta.

Reclamó "completar finalmente el mercado único", eliminando las barreras que fragmentan la economía y frenan el crecimiento, la inversión y la competencia, con especial atención a sectores estratégicos como las telecomunicaciones.

Sin ese salto de escala, advirtió, Europa no podrá competir en un mercado global dominado por gigantes tecnológicos y financieros.

Reivindicó tomarse "en serio" la Unión de Ahorros e Inversiones para canalizar el ahorro europeo hacia la innovación y permitir que las empresas crezcan y se expandan dentro del continente, "con iniciativas como el 28º Régimen" y la Bolsa Europea de Valores "hechas realidad".

Y propuso construir "una auténtica Unión Energética", con redes mejor conectadas, suministros más seguros y precios más bajos para familias y empresas.

Sobre inmigración, pidió implementar el nuevo Pacto Europeo, cerrar "lagunas legales" y abordar juntos la migración irregular, siempre "basados en nuestros valores, de forma justa y firme".

Lo presentó como una respuesta directa a una de las grandes preocupaciones de los ciudadanos, que afecta a todos los Estados miembros y alimenta discursos de ruptura si no se gestiona a escala europea.

Defensa, ampliación y Reino Unido

Metsola subrayó que la seguridad no es sólo una cuestión militar, pero sí reclamó "dar los siguientes pasos hacia una defensa europea más fuerte", reforzando capacidades, cooperación y el trabajo con la OTAN para proteger mejor a la población.

En esa misma lógica situó la ampliación hacia los Balcanes Occidentales, que definió no como "caridad", sino como una de las herramientas geopolíticas más poderosas de la UE y la mejor garantía de paz a largo plazo.

También miró al exterior económico. Propuso consolidar alianzas comerciales con Canadá, México, Mercosur, el Golfo o la India y aprovechar nuevas oportunidades en la relación con Estados Unidos, que sigue siendo "la asociación económica más importante del mundo" y ha generado "más paz y prosperidad que ninguna otra".

Eso sí, insistió, sólo puede profundizarse "en un espíritu de respeto y comprensión mutuos".

Diez años después del Brexit, defendió "exorcizar los fantasmas del pasado" y encontrar una nueva forma de colaboración con el Reino Unido en comercio, aduanas, investigación, movilidad, seguridad y defensa.

Se trata, dijo, de hacer "lo que tenga sentido para Europa y el Reino Unido hoy", con un enfoque "constructivo y seguro" que permita avanzar en intereses compartidos.

Europa actúa: ejemplo, Irán

Como ejemplo de esa Europa que debe "dar un paso al frente", Metsola citó el caso de Irán y la represión de las protestas democráticas.

Recordó que ella misma, desde el Parlamento Europeo, ha presionado para que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica sea declarado organización terrorista y celebró que la decisión se hubiera tomado la semana pasada.

A su juicio, esa medida demuestra que, cuando actúa unida, la UE puede "ser muy eficaz", al debilitar la capacidad del régimen iraní, cortar fuentes de financiación y dejar claro que "no hay refugio en Europa" para los responsables de crímenes atroces.

"Ésta es la tarea que tenemos por delante: afrontar este momento, conjugar nuestros valores con la acción y adaptarnos al nuevo mundo sin perder lo que hace que Europa merezca la pena defender", concluyó, antes de cerrar con un "¡Viva España, viva Europa!".