Llevaba nueve años recuperándose de su derrota con el traje roto, con los poderes desaparecidos y sin salvar la vida de nadie.
Desde el lanzamiento de Marvel vs. Capcom: Infinite en 2017, silencio. Nada de videojuegos de lucha protagonizados por superhéroes.
Hasta que este año, con cuatro meses de diferencia, han aterrizado dos títulos capaces de levantar al género del suelo: MARVEL Tōkon: Fighting Souls y Invincible VS.
Uno lleva capa. El otro, sangre hasta las cejas. Los dos llegan a rescatar algo que empezaba a dar por perdido a buena parte de sus fans.
Porque el resto del año no ha ayudado demasiado. 2XKO, el tag fighter de Riot Games ambientado en el universo de League of Legends, se estrenó en 2026 y su recepción ha sido más bien tibia, pese a unas mecánicas de equipo que se pueden considerar sólidas. Es, en cualquier caso, una opción muy diferente a Marvel e Invincible.
Espectáculo que no necesita presentación
Arc System Works —el estudio detrás de Guilty Gear y Dragon Ball FighterZ— ha hecho lo que mejor sabe hacer: coger una licencia enorme como Marvel y tratarla con el mismo mimo que si fuera propia. Tōkon propone combates 4 contra 4 con que se lucen rompiendo el escenario o encadenando rebotes contra la pared. La pelea empieza tranquila y termina siendo un caos controlado.
Sus partidas parecen sacadas de las viñetas. Con veinte luchadores repartidos en cinco equipos temáticos que van desde los X-Men hasta Deadpool pasando por Loki o Matanza.
El resultado es un juego que enseña a hacer combos vistosos sin que el novato se dé cuenta de que está aprendiendo, y que a la vez esconde profundidad de sobra para quien quiera exprimirlo.
Ahí está su gran logro: convertir algo técnicamente exigente en una fiesta a la que cualquiera puede apuntarse desde el primer minuto.
A falta de mejorar sus problemas en PC y ampliar todavía más un roster bastante competente, es fácil recomendarlo para todo aquel que quiera descargar adrenalina o provocarla.
Su modo historia es más atractivo de lo que cabría pensar en un juego de este estilo, con opciones diferentes dependiendo del personaje que se elija. Claro, que, como suele ocurrir, su punto fuerte son los combates en línea que son los que dicatrán sentencia y decidirán si este juego vive durante meses o si en unos años todavía se habla de él.
Violencia con guion propio
Si Tōkon abre los brazos a todo el mundo, Invincible VS elige a su público con más cuidado. Lo firma Quarter Up, formado por antiguos desarrolladores de Killer Instinct, y se nota en cada esquina: combos largos, combo breakers heredados de aquel juego y un sistema de intercambio de personaje a mitad de combate —el "Omni Tag"— pensado para jugadores que ya vienen curtidos.
Lo que de verdad lo distingue es su tono. El sistema Overkill permite rematar un combate arrancando literalmente un miembro al rival, con la ropa rasgada y la sangre corriendo por el escenario.
No es gore porque sí: es la traducción exacta del cómic de Robert Kirkman, una obra pensada para adultos desde el primer número, a un género que rara vez se atreve a ir tan lejos.
El modo historia, supervisado por el propio Kirkman, imagina qué habría pasado si Omni-Man jamás hubiera cambiado de bando.
Invincible VS
Y aunque dura apenas un par de horas, deja el regusto de un episodio perdido de la serie.
El online, para ser el debut de un estudio pequeño, funciona mejor de lo que cualquiera esperaba.
Dos formas de salvar el mundo
Puestos a mirar los números uno junto al otro, la comparación deja bastante claro que estos dos juegos no combaten por lo mismo:
Tōkon | Invincible VS | |
|---|---|---|
Formato | 2D, 4 contra 4 | 3D, 3 contra 3 |
Curva de entrada | Suave, pensada para el recién llegado | Exigente, con más memoria muscular |
Tono | Superheroico, espectacular | Adulto, crudo |
Historia | Cinco tramos narrados por Kieron Gillen | Una campaña corta pero canónica |
Punto débil | Rendimiento en PC | Contenido offline escaso |
Punto fuerte | Contenido y accesibilidad | Online y profundidad técnica |
Uno apuesta por abrir la puerta de par en par; el otro, por cuidar hasta el detalle a quien ya estaba dentro. Y ahí radica lo interesante: ninguno de los dos necesita ganarle terreno al otro para justificar su existencia.
Dos misiones, un mismo rescate
Tōkon es el juego que 2026 necesitaba: un 'blockbuster' accesible y espectacular, capaz de traer sangre nueva al género. Invincible VS es el juego que 2026 merecía: una obra nicho, técnica y honesta, pensada para recompensar a los fans de toda la vida de la comunidad competitiva. No hay que elegir. No compiten entre sí: se completan.
Y esa es la mejor noticia de todas. Después de casi una década de silencio, los juegos de lucha de superhéroes no solo han vuelto. Han vuelto sabiendo para quién se hace cada uno, superando su crisis de identidad, y más fuertes.
