La cadena de hoteles de lujo Fairmont tiene una política en la forma de crear experiencias: tienen que estar ancladas a la tierra donde se asientan. Lo hacen con la gastronomía, con la arquitectura y también en su parte más holística, con el spa.
En Fairmont La Hacienda Costa del Sol, situado al borde de Sotogrande, el spa ha tardado en echar raíces pero ha abierto sus puertas con una esencia puramente andaluza donde el agua, la madera y sobre todo la luz son protagonistas de un templo que usa el silencio como medicina.
El diseño de este espacio de 1.800 metros cuadrados ha estado en manos del estudio español dAAr Arquitectura que ha apostado por crear el único spa de la región con vistas, siguiendo la misma ley que rige todo el complejo con sus 150 habitaciones, 156 suites y 47 villas privadas mirando al mar o a los campos de golf que lo rodean. El spa no iba a ser una excepción.
La Hacienda Fairmont es uno de los hoteles más integrados en el paisaje de la zona.
Para conseguir esas panorámicas y la sensación de estar en exterior todo el tiempo, se han colocado grandes ventanales junto a las piscinas que duplican el azul del cielo y el mar y también en la zona de ejercicio.
Además de este bonito vaso de agua climatizado, el spa también cuenta con saunas, baños de vapor, zonas de inhalación de sal que purifican y relajan y salas de tratamiento con una carta donde elegir es el único problema.
El ritual arranca con unas piscinas de hidroterapia, duchas de contraste y baños de agua fría que estimulan la circulación y favorecen la renovación energética para luego entrar en una de las áreas de relajación con balancines de bambú en forma de huevo que ayudan a reagruparse física y mentalmente.
Cada espacio ha sido cuidadosamente concebido para crear un recorrido de restauración, desde el calor al frío, del silencio a la quietud.
En el spa de Fairmont La Hacienda se ha reservado un espacio para hacer yoga y fitness.
El objetivo de Fairmont es, sin duda, crear un plan holístico en el que se hagan tratamientos personalizados corporales o faciales, desestructurantes o relajantes y hasta con efecto lifting sin necesidad de agujas ni pinchazos. La magia nace de las manos profesionales que las aplican, donde el contacto es tan importante como la calma, y de los productos de renombre mundial de 111Skin.
Se trata de una marca médica desarrollada por el cirujano plástico Yannis Alexandrides en colaboración con científicos espaciales que utiliza fórmulas avanzadas orientadas a la reparación y regeneración celular profunda. Su fama llegó a todos los mentideros de Londres y a las estanterías de Harrods en cuestión de meses.
Y ahora, Fairmont La Hacienda lo trae a la Costa del Sol para que sus huéspedes no tengan que salir del hotel para conseguir los increíbles resultados que han hecho famosa a esta marca.
Desde el momento que pisas el Fairmont La Hacienda, todo el diseño va dirigido a crear una sensación de paz.
El espacio tanto de las cabinas como el que está dedicado al yoga y al fitness ha sido diseñado para fomentar la relajación y la reconexión con la naturaleza, ya que el exterior está presente en todos los rincones de este hotel que juega a pasar desapercibido.
También se han programado terapias inspiradas en disciplinas como Ho’oponopono, registros akáshicos y otras prácticas de autoconocimiento y conexión personal, siempre desde una perspectiva de bienestar y desarrollo personal para que la carta de opciones sea tan variada como la de sus propios restaurantes.
Retiros de 3 y 5 días
A principios de 2027, es cuando el spa va a ser de verdad protagonista con el plan de Retiros Wellness que se están desarrollando para que durante tres y cinco días todo el hotel funcione como una dimensión única de bienestar.
La propuesta se centra en cuatro áreas que van desde un plan détox orientado a limpiar, drenar y recuperar el equilibrio del organismo a un tratamiento holístico, enfocado en armonizar cuerpo y mente y potenciar la conexión interior; para pasar por la desconexión digital, diseñado para reducir estímulos, bajar el ritmo y favorecer una desconexión mental real; y terminar con una parte de sport&recovery flow que recupere física y muscularmente con actividad deportiva.
La ubicación es uno de sus mayores beneficios a la hora de crear programas de bienestar.
Muchas de las villas tienen piscina privada pero la general del complejo genera una calma parecida.
Para ello, se ha creado un programa que arrancará con tratamientos especializados en meditación, baños de sonido, respiración consciente y yoga en la playa, además del acceso diario al spa y gimnasio.
La idea es hacer un estudio de las necesidades de cada huésped y que todo el retiro vaya enfocado a los objetivos que se quiera conseguir con una propuesta nutricional específica.
En Fairmont La Hacienda son conscientes de que su ubicación es única a la hora de reencontrarse con uno mismo y de inspirarse. Por eso, otro de los programas en los que trabajan es "Wellness Without Walls", en el que el entorno y la conexión con la naturaleza se convierten en un elemento clave.
Se van a crear experiencias que permitan a cada participante alejarse temporalmente del ritmo cotidiano, conectar con sus sentidos y explorar nuevas formas de alcanzar un mayor equilibrio físico, mental y emocional.
Aquí, además del mar y la luz, las terapias de sonido y baños sonoros con cuencos tibetanos, acompañadas de meditaciones guiadas, ejercicios de respiración y prácticas de atención plena serán clave.