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Hay destinos, como Mallorca, en los que es difícil sorprender con un hotel o un restaurante. Su preciada costa ya está copada, los mejores campos de golf cuentan con alojamientos rutilantes y, tierra adentro, tampoco hay ya mucho margen.

Pero cuando menos es más y la mirada se vuelve interior, sucede la magia. Así es al norte del norte, al abrigo de una sierra menos famosa que la Tramuntana y por eso más enigmática. Allí, entre vides, huertas, riscos y un campo solemne es donde encontrarás Es Racó d’Artà, miembro del prestigioso sello Design Hotels.

Un refugio que ha entendido, como pocos, que el lujo contemporáneo no es ostentar, ni el impacto efímero, sino tener la capacidad de detener el tiempoyelevar el alma.

Minimalismo orgánico y respetuoso

Llegar a Es Racó d’Artà es un ejercicio de descompresión. Ubicado en una finca de más de 200 hectáreas, rumbo a la península de Llevant, sus edificios no se imponen al paisaje, lo habitan desde el siglo XIII.

Las casitas son las estancias preferidas por aquellos que buscan la máxima privacidad.

Las casitas son las estancias preferidas por aquellos que buscan la máxima privacidad. Ana Lui Photography

Su arquitectura es una simbiosis de tradición mallorquina y minimalismo orgánico donde la piedra local y los materiales nobles se convierten en lenguaje visual y táctil. Las manos del arquitecto Toni Esteva han permitido que los muros de marés cuenten su historia en primera persona y transmitan toda su sabiduría.

Esteva consiguió crear interiores armónicos que no rivalizan con la belleza del exterior, la enmarcan.

Esteva consiguió crear interiores armónicos que no rivalizan con la belleza del exterior, la enmarcan. Ana Lui Photography

Bajo sus techos con vigas de madera vivieron decenas de familias de campesinos y su amor por la tierra aún se respira en cada estancia. El alma calmada de este lugar irrepetible se viste con tejidos nobles y los diseños de Cortana.

Todo aquí evidencia con discreción que estás en un lugar alejado de los convencionalismos. Cuando lo vives, confirmas que no se trata de un hotel para estar ni para aparentar. Es un espacio concebido para ser y reconectar.

Los tonos neutros y los materiales naturales generan atmósferas sosegadas.

Los tonos neutros y los materiales naturales generan atmósferas sosegadas. Ana Lui Photography

El cuerpo como templo y la tierra como guía

Si la arquitectura y sus interiores invitan a la introspección, el programa de wellness dibuja el camino para alcanzarlo. Aquí, el bienestar no se limita a un circuito de spa, aunque sea difícil salir de él, sino que se entiende como una práctica de reconexión.

La luz y el arte ponen el acento creativo de forma natural y son señas de identidad de Es Racó d´Artà.

La luz y el arte ponen el acento creativo de forma natural y son señas de identidad de Es Racó d´Artà. Ana Lui Photography

Esa filosofía que impregna cada rincón, desde las casitas independientes hasta las suites con jardín privado, profesa el credo de la sostenibilidad radical. No como etiqueta de marketing, sino como una forma de vida. Aquí se han recuperado el huerto tradicional, las antiguas cisternas de agua y el respeto por los ritmos de la tierra.

El spa, íntimo y recoleto, se vuelca sobre un exterior de naturaleza voluptuosa.

El spa, íntimo y recoleto, se vuelca sobre un exterior de naturaleza voluptuosa. Ana Lui Photography

¿El objetivo? Crear un microclima de bienestar que sientes nada más llegar y cruzas su jardín, al abrigo de una vegetación exuberante y con el murmullo del agua como banda sonora. Hasta el gimnasio está en contacto con el entorno: se sitúa entre olivos y con vistas a la sierra. Una plataforma de madera, bajo una haima en un recodo de la finca, aloja el espacio de entrenamiento con peso.

Actividades con enfoque holístico

Las jornadas comienzan con sesiones de yoga y meditación en un espacio que en su día fue el paritorio de los animales de la finca. La energía del nacimiento de tantas vidas permanece entre sus paredes y te impregna.

Actividades como los baños de gong te ayudarán a equilibrar tu energía vital.

Actividades como los baños de gong te ayudarán a equilibrar tu energía vital. Ana Lui Photography

Las experiencias que puedes realizar incorporan creatividad y lo mejor de la sabiduría balear: tratamientos basados en aceites esenciales locales, terapias que utilizan la sal de la isla y masajes que se adaptan a tu estado de ánimo.

No te pierdas el Watsu, una práctica de Zen Shiatsu realizada en una piscina privada. En el exterior, una zigzagueante infinity pool se desborda sin interrupción sobre el horizonte, un valle de verdor en el que el pueblo de Artà despunta ingrávido.

El deck exterior de la brutalista sala de yoga permite practicar al aire libre.

El deck exterior de la brutalista sala de yoga permite practicar al aire libre. Jonas Bjerre-Poulsen

Pero lo más fascinante es que, de manera orgánica, todo sigue el dictado del slow life consciente. Algo que a las pocas horas de haber llegado tiene un efecto claro sobre tu sistema nervioso.

Sin darte cuenta, has pasado del modo "alerta" al modo "presencia". Eso solo pasa en lugares especiales y, aquí, se potencia por el influjo de la naturaleza. No en vano, el hotel se ha convertido en un referente internacional para los retiros de crecimiento personal.

Gastronomía sin aspavientos: del huerto al plato

Diseñar una carta que reflejara el espíritu del lugar no ha sido tarea fácil. Hoy, María Solivellas, creadora de dos iconos gastro en la isla (Ca na Toneta y el más reciente, Celler Tonet), ha construido menús de cercanía que son una declaración de principios.

Lejos de la obsesión por la cocina de vanguardia y las elaboraciones complejas, aquí el valor lo pone un producto honesto, cultivado a pocos metros de donde se cocina.

Elaboraciones sencillas y productos de calidad para crear platos que siempre sientan bien.

Elaboraciones sencillas y productos de calidad para crear platos que siempre sientan bien. Ana Lui Photography

Un producto que se respeta tanto que no se altera en favor del efecto wow. Solivellas, a través de su propuesta, honra la tradición mallorquina con la mirada puesta en la más alta calidad. El corazón de su huerto ecológico late en la cocina, al igual que el de los agricultores locales con los que tan estrechamente colaboran.

Los olivos centenarios y el roma del campo mallorquín son, aquí, comensales habituales.

Los olivos centenarios y el roma del campo mallorquín son, aquí, comensales habituales. Ana Lui Photography

Por la noche, después de la cena, no hay mejor plan que recorrer, sin prisas, la finca… Podrás disfrutar de un cielo prístino, negro y centelleante que es la mejor experiencia para completar tu estancia y la conexión contigo mismo y la tierra.