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Este lunes 21 de septiembre, la intersección de la calle 14 Oeste con la Octava Avenida, en Manhattan, ha sido co-nombrada “Little Spain–La Nacional Way”, una denominación honorífica que no sustituye el nombre oficial de la calle.

A lo largo de los 3,2 kilómetros en los que se prolonga la calle, el nuevo cartel verde reconoce la historia de la comunidad española que durante buena parte del siglo XX convirtió esta zona, entre Chelsea y Greenwich Village, en su particular Pequeña España.

El homenaje tiene además un protagonista que todavía permanece allí: La Nacional, la Spanish Benevolent Society fundada en 1868 y considerada la institución cultural española más antigua de Estados Unidos. En su actual sede, en el 239 West 14th Street, la organización continúa funcionando como centro social y cultural y mantiene un restaurante en el que todavía se sirven tapas y se reúnen sus miembros.

Un vistazo a la calle 14, ahora Little Spain. Wikipedia

Una pequeña España en Manhattan

El origen de Little Spain se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. La crisis económica empujó a miles de españoles a emigrar y algunos terminaron llegando a Nueva York. A esas primeras oleadas se sumaron posteriormente emigrantes tras la pérdida de Cuba en 1898 y españoles llegados durante la Guerra Civil y la posguerra.

Muchos de ellos trabajaban en el puerto y en oficios relacionados con el mar, de ahí que inicialmente se instalaran cerca del Hudson. Poco a poco, la comunidad fue concentrándose alrededor de la calle 14 Oeste, especialmente entre las avenidas Séptima y Octava.

En su momento de mayor actividad, unos 15.000 españoles llegaron a vivir en este barrio, dentro de una comunidad española que en Nueva York alcanzó entre 40.000 y 50.000 personas entre las décadas de 1920 y 1950.

Había restaurantes, cafés, ultramarinos, librerías, tiendas, clubes sociales y centros religiosos. La calle 14 llegó a convertirse en un lugar donde era posible escuchar español, encontrar productos de casa y compartir una paella a miles de kilómetros de España.

Casa Moneo, por ejemplo, vendía productos como bacalao y chorizo. El Faro y El Coruña servían cocina española, mientras La Bilbaína y Mesón Flamenco mantenían vivas las tradiciones a través de sus eventos.

En ese entramado, La Nacional desempeñó un papel central. Para los recién llegados era un lugar donde encontrar alojamiento, comida y asistencia médica, pero también donde aprender a leer y escribir, buscar trabajo, relacionarse, bailar o, simplemente, hablar español.

El interior de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, la primera iglesia hispanoamericana que se fundó en la Gran Manzana..jpg Tripadvisor

Lorca, que vivió cerca durante su estancia neoyorquina y escribió parte de Poeta en Nueva York, frecuentaba los locales de la calle 14. Frente a La Nacional se encuentra otro de los grandes vestigios de aquella comunidad: Nuestra Señora de Guadalupe, establecida en 1902 como la primera parroquia de habla española de Nueva York.

De barrio a mercado

Little Spain fue perdiendo población con el paso del tiempo. La Gran Depresión, los cambios económicos y el desplazamiento de muchas familias hacia zonas más asequibles de Queens o el Bronx fueron diluyendo aquella concentración española. A finales del siglo XX quedaban pocos rastros físicos del barrio.

Pero el nombre ha sobrevivido. De hecho, lo hizo primero, en 2019, convertido en una marca gastronómica reconocible en la Nueva York contemporánea.

España se descubre a bocados en el Mercado de Little Spain Mercado Little Spain

En Hudson Yards, al oeste de Manhattan, abrió Mercado Little Spain, el proyecto del chef José Andrés desarrollado junto a los hermanos Ferran y Albert Adrià.

El espacio, inspirado en los mercados españoles, reúne restaurantes, puestos de comida y tiendas y plantea una interpretación contemporánea de la gastronomía española en Nueva York. Son tres restaurantes, 15 puestos de comida y retail y dos bares distribuidos en un espacio de 35.000 pies cuadrados en 10 Hudson Yards.

No podían churros en las calles de este particular mercado. Mercado Little Spain

No está en la calle 14 (de la que le separa casi media hora de paseo) ni ocupa el lugar del Little Spain histórico, pero comparte con él algo más que el nombre: la idea de llevar España a Nueva York a través de la comida.

La diferencia es que ahora la ciudad también ha decidido recuperar oficialmente la memoria del barrio original. El nuevo cartel de Little Spain–La Nacional Way devuelve a la calle 14 un nombre que durante décadas estuvo asociado a restaurantes, marineros, inmigrantes, productos españoles, flamenco y encuentros en torno a una mesa.