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El fin de semana del 24 y 25 de octubre de 2026, una localidad de los Pirineos catalanes celebrará una feria gastronómica dedicada a uno de sus embutidos más tradicionales. La cita reunirá degustaciones, talleres artesanales, maridajes y puestos de productos de la zona.

Se trata de El Pont de Suert, un municipio de Lleida situado en la comarca de la Alta Ribagorça, que acogerá la XXVI Feria de la Girella. Durante dos días, sus calles y plazas se convertirán en un punto de encuentro para descubrir la gastronomía y las costumbres de montaña.

La protagonista será la girella, un embutido elaborado con carne de cordero y arroz cuya receta se remonta al siglo XV. El programa incluye los conocidos Giretasts, talleres de elaboración artesanal y actividades relacionadas con los antiguos oficios.

La celebración también ofrece una buena oportunidad para organizar una escapada de otoño a los Pirineos. El Pont de Suert conserva un casco antiguo de origen medieval, con calles porticadas y edificios históricos que pueden visitarse mientras se recorre la feria.

Su ubicación, junto al río Noguera Ribagorçana y rodeado de montañas, permite completar el viaje con excursiones por la comarca o una visita a las iglesias románicas de la Vall de Boí, declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco.

Un embutido del siglo XV

La girella es una de las especialidades más antiguas de la cocina tradicional del Pallars y la Alta Ribagorça. Su origen está vinculado al aprovechamiento de las distintas partes del cordero, una práctica habitual en las familias ganaderas de montaña.

Para prepararla se utilizan los menudillos y otras partes del animal, que se mezclan con arroz, huevos, ajo, perejil y especias. El relleno se introduce tradicionalmente en el estómago del cordero y se cuece hasta adquirir una consistencia firme.

El resultado es un embutido de color blanquecino, textura granulosa y sabor intenso, que suele servirse cortado en rodajas y frito. También puede acompañarse de un guiso elaborado con cebolla, tomate y setas.

Aunque es una receta con varios siglos de historia, continúa elaborándose en las carnicerías y charcuterías de la zona. La Feria de la Girella permite conocer de cerca su preparación y probar una especialidad poco habitual fuera de estas comarcas.

Degustaciones y talleres

La XXVI Feria de la Girella se celebrará el sábado 24 y el domingo 25 de octubre en diferentes plazas y calles del casco antiguo de El Pont de Suert, así como en otros espacios del centro de la localidad.

Uno de sus principales atractivos serán los Giretasts, degustaciones gastronómicas que permitirán descubrir este embutido y otros sabores de la cocina de montaña.

Programación de la XXVI Feria de la Girella, que se celebra el 24 y 25 de octubre en El Pont de Suert (Lleida). E.E.

El programa también contempla talleres de elaboración artesanal de girella y maridajes con productos de la zona. A estas propuestas se sumarán puestos de venta de alimentos locales y comarcales.

La artesanía y las tradiciones rurales tendrán su propio espacio, con muestras de antiguos oficios, exposiciones y actividades vinculadas a la vida ganadera de la Alta Ribagorça.

Otro de los momentos característicos será el nombramiento del Majoral, una figura simbólica relacionada con la trashumancia y los rebaños que recuerda la importancia del pastoreo en la historia de la comarca.

La programación continuará durante la noche del sábado 24 de octubre. A partir de las 23:30 horas habrá un espectáculo de fuegos artificiales, seguido de una fiesta nocturna que se prolongará hasta la madrugada.

Qué ver en el pueblo

Más allá de la gastronomía, la feria permite descubrir uno de los municipios históricos de la Alta Ribagorça. El Pont de Suert se encuentra a 841 metros de altitud, junto al río Noguera Ribagorçana, en un entorno rodeado de montañas.

Su casco antiguo conserva parte de su trazado medieval, con plazas, soportales y calles estrechas que recuerdan su pasado como centro comercial de la comarca.

Vista de El Pont de Suert, en la comarca de la Alta Ribagorça (Lleida). E.E.

Uno de los lugares más interesantes es la plaza del Mercadal, donde todavía pueden verse arcadas y elementos decorativos procedentes del antiguo monasterio de Santa María de Lavaix.

Desde allí se puede continuar hacia la plaza Mayor, presidida por el Ayuntamiento del siglo XVIII, y recorrer la calle Mayor, una vía porticada que conserva buena parte del carácter histórico del municipio.

Estos soportales permitían mantener la actividad comercial incluso durante los días de lluvia o nieve, una característica especialmente útil en una localidad de montaña.

Junto al río se encuentra el Palacio Abacial, un edificio de origen gótico que fue residencia de los abades del monasterio de Lavaix. Su torre cumple actualmente la función de campanario de la iglesia vieja.

El templo, construido originalmente en época románica y reformado durante el Barroco, alberga la Colección de Arte Sacro de la Ribagorça, con pinturas, esculturas, piezas de orfebrería y retablos procedentes de distintas iglesias de la comarca.

Escapada por los Pirineos

Quienes decidan pasar todo el fin de semana en la zona pueden aprovechar la visita para conocer otros rincones de la Alta Ribagorça, una comarca que combina pequeños pueblos de montaña con un destacado patrimonio medieval.

Una de las excursiones más interesantes es la Vall de Boí, conocida por su conjunto de ocho iglesias y una ermita románicas declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco en el año 2000.

Entre sus construcciones más conocidas se encuentran Sant Climent de Taüll, Santa Maria de Taüll y Santa Eulàlia d'Erill la Vall. Sus campanarios y su arquitectura de los siglos XI y XII forman parte de uno de los conjuntos románicos más destacados de los Pirineos.

Los amantes de la naturaleza también pueden acercarse al entorno del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, conocido por sus paisajes de alta montaña, bosques, lagos y rutas de senderismo.

En otoño, los bosques de la comarca comienzan a mostrar tonos amarillos y rojizos, aunque el aspecto del paisaje depende de las temperaturas y las condiciones meteorológicas de cada año.

Para quienes solo dispongan de un día, una opción es dedicar la mañana a recorrer los puestos de la Feria de la Girella, participar en alguna degustación y reservar la tarde para pasear por el casco antiguo de El Pont de Suert.

En cambio, una estancia de dos días permite combinar el programa gastronómico con una excursión por la Vall de Boí o alguna de las rutas naturales del entorno, aprovechando el fin de semana para conocer esta zona del Pirineo leridano.