Octubre llega con vendimias, viñedos que comienzan a cambiar de color y numerosas propuestas para quienes disfrutan descubriendo un destino también a través de la copa.
Una de ellas tendrá lugar el sábado 3 de octubre en Hellín, Albacete, donde trece bodegas se reunirán para celebrar la décima edición de la Feria del Vino de la Denominación de Origen Protegida Jumilla.
Durante tres horas, el vino será protagonista de una mañana de degustaciones que permitirá conocer diferentes elaboraciones de una denominación que celebra además sus 60 años de historia.
Trece bodegas para degustar
La feria comenzará a las 12:00 horas y se prolongará hasta las 15:00 en la zona suroeste del Parque Vicente Garaulet Sequero, con acceso desde la calle Obispo Luis AMigó.
La entrada al recinto será gratuita. Quienes quieran participar en las degustaciones podrán adquirir por 10 euros un cartón que incluye una copa de la DOP Jumilla y permite probar los vinos ofrecidos durante la jornada.
En total participarán trece elaboradores, entre ellos Casa de la Ermita, Bodegas Ontalba, Pío del Ramo, San Dionisio, Viña Elena, Bleda, Silvano García o Juan Gil.
Una oportunidad para pasar de un puesto a otro descubriendo diferentes interpretaciones de un territorio vitivinícola que se extiende entre las provincias de Murcia y Albacete.
Una feria con historia
La cita alcanza este año su décima edición en Hellín, una localidad estrechamente relacionada con la DOP Jumilla y con una importante presencia de viticultores.
Precisamente, la feria nació de la colaboración entre productores de la zona y el Consejo Regulador para acercar la cultura del vino tanto a los vecinos como a quienes llegan de visita.
Su celebración coincide además con las fiestas de Hellín, por lo que las degustaciones pueden convertirse en el punto de partida para disfrutar durante el resto del día del ambiente de la localidad.
Un paseo por Hellín
Después de guardar la copa, merece la pena acercarse al casco histórico. Sus calles conservan parte de su trazado de origen árabe, con recorridos irregulares alrededor del cerro donde antiguamente se levantaba el castillo.
Entre sus edificios destaca la iglesia de Santa María de la Asunción, además del convento de los Franciscanos, que combina espacios barrocos con un claustro renacentista.
Iglesia de Santa María de la Asunción, Hellín.
Hellín guarda también una tradición especialmente sonora. Sus conocidas tamboradas, estrechamente ligadas a la Semana Santa, forman parte de una de las expresiones culturales más características de la localidad.
A pocos kilómetros espera uno de los grandes motivos para ampliar la escapada: el Parque Arqueológico del Tolmo de Minateda, un enclave que conserva las huellas de distintas culturas asentadas en este territorio durante siglos.
Parque Arqueológico del Tolmo de Minateda.
La naturaleza ofrece otro cambio de escenario en el Pitón Volcánico de Cancarix, una peculiar formación geológica modelada por la erosión que permite descubrir una cara inesperada del paisaje albaceteño.
Así, una mañana probando vinos puede terminar convertida en una escapada por diferentes épocas y paisajes: primero entre copas de la DOP Jumilla y, después, entre callejuelas históricas, restos arqueológicos y uno de los rincones geológicos más singulares de la provincia.
