Pocos rincones del norte de España combinan mar y montaña de una forma tan espectacular. Aquí, un camino cubierto de verde avanza sobre los acantilados mientras el Cantábrico golpea las rocas y el horizonte regala algunas de las estampas más bonitas de la costa asturiana.
Este escenario se encuentra en Llanes, una de las villas marineras más populares de Asturias. Su conocido Paseo de San Pedro es ya uno de sus grandes emblemas, con un recorrido sobre hierba que permite contemplar al mismo tiempo el mar y el casco histórico.
A un lado se extiende el Cantábrico y, al otro, aparecen las antiguas murallas, el puerto y, cuando el cielo está despejado, las montañas de los Picos de Europa. Sus más de 700 metros de longitud funcionan como un gran mirador natural donde detenerse a contemplar y escuchar las olas.
Paseo de San Pedro.
La experiencia poco tiene que ver con la de un paseo marítimo convencional. Aquí no hay asfalto junto a la playa, sino césped, acantilados y panorámicas abiertas al océano. Además, desde el Paseo de San Pedro se puede enlazar con una senda litoral que continúa entre prados y costa hacia localidades próximas como Poo o Celorio.
Durante el recorrido van apareciendo algunos de los paisajes más conocidos de esta parte de Asturias, entre ellos la playa de Poo, la playa de San Martín y diferentes rincones naturales que muestran el lado más salvaje del litoral.
Otros lugares únicos en Llanes
Más allá de la costa, Llanes conserva un interesante legado histórico. Por su casco antiguo todavía pueden verse partes de la muralla medieval y la Puerta de la Villa, el único acceso que permanece en pie de los cuatro que tuvo antiguamente el recinto fortificado.
Entre estas calles aparecen también la basílica de Santa María del Concejo, antiguos palacios y rincones empedrados que recuerdan el importante papel que tuvo la localidad durante la Edad Media.
Puerto de Llanes.
El concejo suma además cerca de cuarenta playas distribuidas por su litoral. El Sablón, Poo, Toró o la sorprendente Gulpiyuri son solo algunos de los arenales que permiten combinar fácilmente una jornada de mar con rutas y naturaleza.
Y después de caminar, llega otro de los placeres de cualquier escapada por Asturias: sentarse a la mesa. Las sidrerías y restaurantes de Llanes ofrecen pescados, mariscos, arroces, cachopos y recetas tradicionales asturianas, muchas de ellas a pocos pasos del puerto.
Precisamente esa unión de naturaleza, historia y tradición marinera es parte del encanto de este rincón del Cantábrico. Un lugar capaz de transformar un sencillo paseo frente al océano en uno de esos recuerdos que permanecen mucho después de terminar el viaje.
