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Cuando llegan las buenas temperaturas, muchas personas se animan a viajar por diferentes puntos del país, no solo por sus playas o rico patrimonio, sino también para disfrutar de una exquisita gastronomía.

Esto nos lleva precisamente a la provincia de Cádiz, en Andalucía, donde la costa del atún engloba diferentes municipios, entre los cuales se encuentra Tarifa, el pueblo en el que muchos aseguran que se come el mejor atún rojo de España.

Este pueblo marinero logra cautivar a todos los visitantes por sus playas vírgenes, sus dunas gigantes y sus dos parques naturales, pero también por su castillo medieval que no deja a nadie indiferente.

A lo largo del paso del tiempo, Tarifa ha sabido conservar su esencia marinera y legado histórico, convirtiéndose además en un referente a nivel internacional para los amantes de deportes como el kitesurf o el windsurf, pero también para quienes buscan un turismo más calmado.

Por sus estrechas calles empedradas se puede apreciar el encanto que tiene cada rincón de su casco histórico, con especial protagonismo para el Castillo de Guzmán el Bueno, del siglo X y que se alza imponente.

Sin embargo, más allá de su arquitectura, Tarifa tiene un ambiente multicultural en el que tiene cabida todo el mundo, lo que no deja de enriquecer a todo aquel que lo visita.

Qué ver y hacer en Tarifa

Situado en la punta más meridional de Europa, entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, a tan solo 14 kilómetros de las costas de África, Tarifa enamora a todo aquel que lo visita, y no solo por sus más de 20 kilómetros de playas vírgenes de arena fina y aguas cristalinas.

Tiene otros muchos atractivos que lo convierten en un destino ideal para unas vacaciones o una escapada, con un precioso casco histórico y una deliciosa gastronomía de tapas y platos de pescado y marisco. Repasamos algunos de sus lugares imprescindibles:

Casco Antiguo

A la entrada del casco antiguo de Tarifa nos encontramos con la Puerta de Jerez, la última puerta que se conserva de las tres con las que contaba la gran muralla medieval que rodeaba la ciudad.

Sus orígenes se remontan al siglo XIII, durante la época musulmana, en una época en la que la ciudad era un enclave estratégico que debía ser protegido. Se caracteriza por sus dos grandes torreones almenados con arcos de herradura, además de contar con una placa con una leyenda que recuerda la toma de la ciudad por parte de Sancho IV el Bravo.

Asimismo, en ella nos encontramos con una hornacina con el cuadro El Cristo de los vientos, del pintor local Guillermo Pérez Villalta. A continuación, se puede acceder al Casco Antiguo en sí mismo y disfrutar de sus calles estrechas repletas de encanto y rodeadas de casas blancas de arquitectura típica andaluza.

Al pasear por el pueblo, se pueden descubrir rincones únicos y tiendas de artesanía hasta llegar a la Plaza de Santa María, donde se encuentran la Casa Consistorial, la Casa del Pósito y el edificio de la Biblioteca y el Archivo Histórico.

Iglesia de San Mateo

La iglesia de San Mateo fue construida en el siglo XVI sobre los restos de una antigua mezquita y es el principal templo religioso a visitar en Tarifa. Destaca su exterior con una portada barroca con capiteles corintios y columnas clásicas.

En el interior conserva unas bóvedas de crucería gótica en la nave central y el crucero. Además, también se recomienda visitar la iglesia de San Francisco de Asís, con elementos neoclásicos y barrocos.

Castillo de Guzmán el Bueno

Sin lugar a dudas, uno de los principales atractivos de Tarifa es visitar al Castillo de Guzmán el Bueno, situado en un saliente elevado, enfrente del puerto marítimo. Esta fortaleza tiene sus orígenes en un alcázar árabe construido bajo la orden de Abd al-Rahmán III en el año 930.

Fue utilizado para la defensa de la ciudad durante la Reconquista, pero también para controlar el paso de barcos por el estrecho de Gibraltar. Tras la conquista castellana, fue reformado para protegerse frente a los ataques de piratas berberiscos.

Destacan especialmente sus dos patios de armas, su puerta gótica y la torre de Guzmán el Bueno, una edificación con planta octogonal unida al castillo mediante una coracha.

Castillo de Santa Catalina

Al salir del Castillo de Guzmán el Bueno, se puede recorrer el puerto hasta llegar al Castillo de Santa Catalina, una fortaleza situada en el Cerro de Santa Catalina. Es un castillo-palacio de estilo renacentista construido entre 1929 y 1933 sobre una antigua ermita dedicada a Santa Catalina de Siena.

Fue usada como defensa de la ciudad, para el control de barcos por el Estrecho de Gibraltar y como centro de observación meteorológica.

Las playas de Tarifa

Las playas son, sin lugar a dudas, uno de los principales reclamos de Tarifa. Una de las más conocidas es la playa de los Lances, salvaje y extensa, siendo ideal para todos aquellos que practican deportes acuáticos gracias al fuerte de levante de la zona.

También está la playa de Bolonia, con una impresionante duna y las ruinas romanas de Baelo Claudia, en la que se mezclan historia y naturaleza para convertirlo en un entorno perfecto para disfrutar.

Tampoco tenemos que dejar de lado a la playa de Valdevaqueros, una de las más resguardadas y con espacio tanto para quienes quieren realizar alguna actividad como para los que solo quieren tomar el sol o caminar entre dunas y pinares.

Dos parques Naturales

En Tarifa podemos disfrutar de dos parques naturales que bien merecen una visita, siendo uno de ellos el Parque Natural del Estrecho, un espacio protegido donde el visitante se ve sorprendido por su flora y fauna, especialmente durante las migraciones de aves entre Europa y África.

El otro es el Parque Natural de Los Alcornocales, en el que se pueden realizar numerosas rutas de senderismo entre bosques y paisajes espectaculares. Por lo tanto, esta ciudad tiene mucho que ofrecer y es una visita que merece mucho la pena.